Tenemos una concepción infantil del final, del Gran Final, como niños que juegan a dispararse con el dedo índice sin haber experimentado nunca los efectos de una bala en su propia carne. Solemos concebir el apocalipsis en base a descripciones legadas por la Biblia: Ruedas de fuego descendiendo sobre la tierra y acabando con media humanidad, una bestia con el 666 tatuado… en cualquiera de las formas que Hollywood haya querido imaginar. Sin embargo el apocalipsis, el verdadero Apocalipsis, es (como tantas otras cosas) algo subjetivo y ligado a la experiencia personal. De hecho estamos rodeados de apocalipsis personales, ajenos para nosotros pero absolutos para sus víctimas. La gente sin comida ni techo de Darfur, las inmigrantes atrapadas por las redes de tratas de blancas, las madres embarazadas que se ahogan al naufragar la patera… todos ellos experimentan un verdadero y dramático fin del mundo, sin mayor diferencia para ellos que un cataclismo cósmico que acaeciera sobre la tierra entera. Sin embargo, continuamos con nuestras vidas al lado de estos pequeños apocalipsis, sin inmutarnos. Ahítos de nosotros mismos, de nuestros buches cebados, nos alienamos en el juego infantil de imaginar finales espectaculares, por los que valga la pena haber vivido, ignorantes de la muerte cotidiana, del sufrimiento del que somos responsables.
"Comamos y bebamos que mañana moriremos", como decían los romanos. Sí, comamos y bebamos, porque para los que no tienen qué comer o qué beber, no habrá mañana.
"Estaba dándole vueltas al seis cuando se dio cuenta, de un golpe, que se había enamorado absurda y totalmente de la mujer de los ojos violetas. El impacto de las imágenes le arruinó la pericia del afeitado y estuvo a punto de costarle la vida porque la navaja resbaló sobre la piel del cuello.
Amor y suicidio era una vieja relación, una combinación de palabras conocida y artera. Indeseable pero real. La gente se enamora y luego se suicida para... para no sentirse ridícula ante el desamor. - Oiga usted, oiga usted, qué bueno verlo de pie -dijo Gonzaga, el dibujante estrella de El Demócrata-. Yo lo hacía en cama. - Gonzaga, qué agradable sorpresa -dijo el periodista bendiciendo al personaje que lo sacaba de turbias ideas. Gonzaga, que no había sido bien recibido en ningún lado en los últimos diez años de su vida, se detuvo desconcertado. Traía un block de dibujo en la mano derecha y la izquierda sostenía penosamente una Smith Corona portátil, pero que no dejaba de pesar sus buenos 15 kilos. - Yo, este... -dijo omitiendo el «oiga usted» por una vez- le traía trabajo de la redacción. Gonzaga colocó la máquina de escribir sobre la mesa y esperó mientras Manterola, que lo contemplaba en el espejo, terminaba de afeitarse. - ¿No pueden esperar a que me levante de la cama en esa cueva de explotadores? - Oiga usted, la iniciativa fue mía, pensé que la historia ésta apasionaríalo hasta la locura -dijo Gonzaga abriendo su block de dibujo y acercándose al periodista. El dibujo, que combinaba los enérgicos trazos de lápiz y las sombras en carboncillo, mostraba a un domador vestido con un uniforme de húsar imperial austríaco del siglo pasado, que esgrimía su látigo contra una docena de leones. La ilustración tenía como fondo una jaula de altos barrotes. Los leones se mostraban agresivos, varios de ellos rugían o lanzaban su zarpa contra el domador que tenía el revólver en la funda y la mano izquierda colocada rumbosamente en la cadera. - ¿Y esto? ¿Podría usted sin abusar del lenguaje de telegrama narrarme la historia? - Circo Krone, seis de la tarde, oiga usted. Domador de origen alemán, hispano-alemán. Silverius Werner Cañada. Vuelto loco por amores con trapecista. - ¿Trapecista macho o trapecista hembra? No abuse de los genéricos, Gonzaga. El aludido miró fijamente a Manterola y respondió: - Trapecista hembra, un poco puta. - Ah, bien. - Metióse jaula de leones a mitad del espectáculo... - ¿Como siempre? - Cosa normal, oiga usted. Pero en lugar de hacer número dedicóse a romperles el forro de los cojones a las fieras a punta de latigazos, hasta que se hartaron de él y se lo comieron. - ¡Carajo! - dijo Manterola. - Historia de amor inolvidable, oiga usted. Público aterrado contemplólo todo. - ¿Y por qué chingaos no lo sacaron? - Encerróse digo, oiga usted. Tiró la llave a la mierda una vez hubo entrado, cerrando candado y ya... - Vaya precisión... ¿Y cómo lo sacaron? - Oiga usted, no se me había ocurrido preguntarlo. Queda en duda. - ¿Cómo que queda en duda? ¿No lo han sacado aún? - Oiga usted, sospecho se lo siguen merendando las fieras.
- Oiga usted -repitió el periodista sin saber si ponerse a reír o a llorar."
Madre mía, que bien lo hace esta gente. Adalides del acid jazz (ya saben, esa mezcla cool de funk, soul, jazz y pop que tan bien sabían cocinar en las islas británicas), los Brand New Heavies tienen álbumes repletos de magníficas canciones. Música negra hecha por blancos y negros, insuflaron un nuevo aire al género con un toque refinado, creativo y tremendamente adictivo. Back to love, my brother...
¿Por qué nos resulta tan atrayente la novela negra?
Tras pensarlo largo y tendido (unos tres minutos), he llegado a la conclusión de que el motivo es, en parte, el hecho de que una novela negra fiel a las normas del género nos ofrece una visión coherente y lógica del universo, o por lo menos del mundo que nos rodea. Basta con echar un vistazo a algunos de los cánones del género:
- El asesinato y las gestiones para desvelar sus protagonistas y motivos es el motor de la acción.
- No existen asesinatos casuales. Siempre hay uno o unos culpables, por absurdos que en ocasiones sean sus móviles. - Con frecuencia el asesinado hizo lo que no debía o se metió en ambientes donde esas cosas pueden pasar.
- Los canallas son canallas, sin ambages ni medias tintas, aunque a veces con un código de honor propio.
- En ocasiones el asesino es a su vez una víctima: víctima de las pasiones, de sus complejos, de sus odios exacerbados y complejos mal reprimidos.
- El protagonista no siempre es un modelo de virtud, más bien suele ser lo contrario: con un toque de desprecio por la humanidad, mirada casi siempre sesgada, una pizca de crueldad innecesaria y una visión desencantada del mundo.
- Las protagonistas femeninas suelen ser mujeres maltratadas por la vida, golpeadas por los hombres y la mala suerte. O, por el contrario, son femmes fatales, aquellas que juegan con su femineidad y aguda inteligencia para obtener sus fines y manipular a los (hombres) que les rodean.
- El escenario también es protagonista. Barrios bajos, ambientes marginales, alta sociedad corrupta y elitista, ambiente siempre urbano…
- Etc Etc
Bien, todo lo que acabo de contar de forma atropellada,¿ qué es?: Ni más ni menos que un mundo cerrado y coherente, donde los sucesos tienen un motivo y unas consecuencias definidas. En una novela negra que se precie, no existen las depresiones clínicas para su protagonista, ni el prozac. Ningún personaje vive enganchado a DóndeEstásCorazón o las desventuras de Belén Esteban, como mucho algún personaje secundario es adicto a dignos seriales radiofónicos o telenovelas. No existen muertes absurdas y sin sentido que evidencien que nuestra existencia está sometida a tristes casualidades. La violencia tiene un origen (pasional, económico, de honor…) y un fin, no es una violencia alienada (si es que se pueden juntar estos términos) motivada por el vacío de una vida sin dirección. Los amigos del protagonista le pueden fácilmente traicionar, pero nunca serán tristes anonimatos andantes.
En definitiva, frente a lo burda y alienante que es a veces la existencia, la novela negra nos ofrece un organizado y consecuente refugio para nuestras mentes, un escenario con reglas y sentido bien definidas. Aspiración muchas veces presente en mi mente por cierto.
La historia de la civilización muestra que las fases de decadencia, como la actual, son épocas de búsqueda, de transformación, en las que las sociedades buscan su redefinición, entre otras cosas, mediante el cuestionamiento sistemático de los esquemas morales reconocidos. [Tengo la mala costumbre de intentar escribir estos artículos con un cierto ánimo intemporal lo que, en ocasiones, los vuelve un poco abstractos. Por eso intercalaré a lo largo del artículo comentarios y ejemplos prácticos. Si alguien pretende un desafío intelectual que prescinda de ellos, pero si se quiere entender algo más, y uno poco de provocación, estos incisos pueden resultar incluso hasta divertidos]. En la actualidad, además, la ausencia de teorías económico-productivas que justifiquen alternativas políticas reales se traduce, precisamente, en que los discursos políticos busquen su identidad (que antaño proporcionaba la ideología) exclusivamente mediante la reconsideración de estos esquemas morales acompañada, casi siempre, de una pulsión destructiva hacia los mismos.
Quienes así piensan suelen entender que el corpus moral tradicional (y cuando se dice esto se suele hablar de la tradición judeocristiana y, en nuestro país, de la específicamente católica) es un conjunto de normas coercitivas y restrictivas que conculcan las libertades más básicas del individuo y que, por tanto, el socavamiento de dicho corpus y de su jerarquía de valores es una obligación básica de los espíritus que anhelan el progreso social. Se entiende, de esta forma, que el enflaquecimiento de este conjunto permitirá la llegada de una nueva moral, moderna, más reducida, menos restrictiva, basada en nuevas convenciones sociales, establecidas con un criterio científico, según el sueño de los “grandes arquitectos” sociales. [Una vez más el anticlericalismo, auténtico deporte nacional, y la sexualidad se constituyen como argumentos políticos. De hecho algunos programas políticos orbitan casi exclusivamente sobre eso: parece que el objetivo exclusivo de un cierto tipo de política sea la liberación genital].
Es en definitiva, el relativismo moral. Para aquellos, un objetivo supremo, pero que en realidad supone la anulación de la libertad del ser. ¿Y por qué? Porque dicha libertad sólo existe si existe posibilidad de elección y la anulación de esa posibilidad es, como voy a exponer, el destino final de ese viaje. [De hecho, como se verá más adelante, lejos de ser liberadora la del relativismo es una tendencia de clara vocación totalitaria que prohíbe no sólo comportamientos sino que inhibe cualquier posibilidad de pensamiento libre mediante el “etiquetado moral”: una especie de sentencias condenatorias peligrosamente irresponsables, fruto de los juicios morales rápidos. El relativismo conlleva una multiplicación de los tabúes sociales y la violación de los tabúes comporta la marginación: más adelante ofrezco un par de ejemplos].
La estructura de web que proporciona Redgiga para este blog es muy útil y atractiva. No obstante, no me permite relacionar en el margen mis blogs y páginas web favoritas. Así que, por una vez y sin duda sirviendo de precedente, voy a relacionar mis páginas de cabecera, aquellas que chequeo casi a diario, y de las cuales en ocasiones saco contenidos para publicarlos en mi blog (citando su origen of course). Espero que encontréis alguno interesante (ademas viene en full colour):
Musicación: Una auténtica maravilla. Cero publicidad, diseño simple pero efectivo, actualización casi diaria, y la posibilidad de descubrir todo tipo de música de multitud de estilos y épocas, siempre con un criterio de selección ecléctico. Ojalá hubiera muchos blogs como éste, y ojalá no se incluya en la lista de Sinde.
Tecnología Obsoleta: Blogs sobre tecnología hay muchos y muy conocidos, pero pocos se dedican a la ciencia y tecnología de otras épocas con tanto estilo y cantidad de información como TecOb. Un misterio el saber de dónde demonios puede su autor extraer tantas reseñas y datos, siempre interesantes.
Guerra Eterna: Afilado blog político de fácil lectura, realiza una sutil revisión diaria de la otra cara de la política, los gobiernos y los gobernantes (y sus chapuzas).
Blogdecine: Estupendo blog en el que las críticas no tienen ningún tufo "culto", y con magníficos especiales dedicados a Eastwood, Spielberg...
Paper Papers!: Realizado a tres manos desde Argentina, México y España, es una visión crítica y perspicaz de la (complicada) situación actual de los periódicos tradicionales y del periodismo en general.
La Tejedora: O el blog de Enrique Dans hecho con menos ego y menos rollo de gurú dospuntocerista. Siempre interesante.
MP3 Mix: Versión brasileña de Musicación, no incorpora reseñas pero resulta abrumador el número de álbumes “subidos” a la red que ofrece de forma gratuita.
The Big Picture: No puedes ignorar esta página web. Imprescindible.
Almasoul: Elegante blog de temática autodescrita, actualizado con escasa frecuencia pero siempre con gusto. Además su autor evita el pecado habitual de este tipo de blogs de ejercer de crítico musical, tentación que lleva a muchos otros a auténticos ridículos.
Euribor: Magnífico blog económico para los no expertos en la materia. Ameno y original, siempre plantea lecturas laterales de la realidad económica, frente a los lugares comunes de los medios masivos.
Buscon RAE: Pues sí, la página de consulta del diccionario de la RAE. Porque si se aprecian las cosas hermosas, no se puede vivir sin conocer el significado de palabras tan bellas como nictálope, patena o candoroso.
El blog ausente: Como leyera hace años, "una patada en los huevos a la cultura oficial". Anárquico, impredecible, inabarcable, encuentras en él joyas como "la "sociedad borderline", los carteles polacos de Godzilla, pasando por la bruceplotaition o Inframan. Friki, sincero, sorprendente... Imperdible.
Soul sides: Blog dedicado íntegramente al soul y la música negra de los 50, 60 y 70, es increíble el número de artistas y canciones ignotas que su artista conoce y/o descubre, y que pone a disposición en streaming. Imprescindible para los que como yo disfrutan descubriendo perlas ocultas de la blackmusic.