Este blog se ha mantenido irredento hasta el momento actual frente a todo lo que huela a friki. Y no es que uno no tenga sus secretos gustos inconfesables, simplemente es que no creo que vaya con la onda del blog. Pero hoy me he tenido que rendir. Cómo si no: junten el maravilloso arte de uno de los mejores patinadores sobre hielo de la década; el software digital al alcance de casi todo el mundo; y un grupo de japonesitos fanaticos (pero fanáticos) de Star Wars.