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Han sido tres largos y desoladores días escondidos. Temerosos de que los descubran y los maten por ser seguidores del hereje. Pero las mujeres les han dicho que algo ha ocurrido en la tumba. Y han tenido que salir. No querían, pero lo han tenido que hacer. Juan, el favorito, apocado como siempre, apenas puede disimular su terror. Pedro recuerda como pinchazos en el alma sus negaciones en la horrible noche de tres días antes, y camina firme pero con la mirada extraviada, sin saber realmente qué va a encontrarse en el sepulcro. Amanece. Tienen miedo, sí. Pero a la vez, una secreta esperanza, porque los prodigios que vivieron les dicen que es posible. Y aceleran el paso, pensando ¿Y si fuera verdad?
"Les disciples Pierre et Jean courant au sépulcre le matin de la Résurrection", de Eugène Burnand
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