¿Cómo es posible que en la nación más consumista e insolidaria del mundo se pueda producir un brote de ilusión y confianza en el futuro, que resultaría impensable en ninguna nación de esta nuestra civilizada y sensible Europa?
Un presidente de raza negra que afirma “Sí, podemos sanar el mundo”; “Sí, podemos ganar el futuro”, “Sí, podemos…” Un desconocido total hace tan sólo un año, que ha arrastrado a millones de personas a corear sus proclamas idealistas, a compartir la esperanza de un futuro mejor, a recuperar la confianza en el poder de la ilusión.
Un amigo mío, caracterizado por su habitual acidez, me señala que no me debería sorprender, porque existe una explicación a todo esto, incluso científica:
“los Estados Unidos son un país consumista por excelencia, que no tiene apenas pasado, todo un futuro por delante, cierto autismo respecto a los que no sea ellos mismos, una gran ignorancia, y confianza ciega en sus posibilidades… Y estas características son comunes, de hecho, a los niños de cinco años. Para los niños (como para los estadounidenses), no existe el pasado, todo es presente; lo quieren todo ya, son ligeramente egoístas, y… terriblemente ingenuos. Los USA son así: un país ingenuo, hecho de ciudadanos narcotizados por el consumo, insolidarios, y a la vez o por ello terriblemente infantiles”.
Bien. Puede ser. De hecho, si así fuera, sería más bien preocupante. En nuestra vieja Europa, esos idealismos ya son historia: el siglo de las luces fue hace trescientos años, los ritos relacionados con el poder hace tiempo que han perdido su significado, y la mística del poder dejo de serlo cuando se decapitó en Francia a un rey.
Pero, ¿No nos vendría bien un poco de ingenuidad de vez en cuando?
Esta web no se hace responsable de los comentarios escritos por los usuarios. El usuario es responsable y titular de las opiniones vertidas. Si encuentra algún contenido erróneo u ofensivo, por favor, comuníquenoslo mediante el formulario de contacto para que podamos subsanarlo.