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El circo como gran espectáculo está obviamente en franca retirada desde hace décadas, devorado y sustituído por el cine, luego la televisión y en los últimos años por Internet y por las Playstation, XBox y demás.Realmente no es que lo hayan sustituido, simplemente la sociedad ha cambiado, los padres no pueden (ni quieren) invertir tiempo en llevar a sus hijos a un espectáculo que dure más de dos horas, y a los niños ya les llega muy poco del sentido de lo maravilloso que el circo les puede
aportar, hiperestimulados como están desde su más tierna infancia por dosis masivas de publicidad televisiva, DVDs, escuelas bilingües y trilingües, videojuegos, consolas portátiles, Yu-Gi -Oh!, Pokemon, etc etc. Un espectáculo en directo para menores es casi algo raro hoy en día, donde lo digital es casi más real que la realidad (y en unas décadas tal vez será lo único real).

Por cierto que iniciativas renovadoras como el Cirque du Soleil son de agradecer, pero difícilmente sobrevivirían fuera de un esquema de espectáculo audiovisual multimedia dirigido en buena medida más a los adultos que a los niños.Por todo lo dicho, siempre me llama la atención las imágenes de la gente de circo de hoy en día (de esos circos que siguen itinerantes de ciudad en ciudad, siempre como espectáculo menor, casi orillero). Dan la impresión de ser casi outsiders, marginados, gente abocada a un camino sin futuro, peleando por una magia que ya poca gente siente.
Por ello, no me podía dejar de fascinar las imágenes de gente de circos mejicanos, vietnamitas e indios que puedes encontrar aquí (pinchen en "Gallery" a la izquierda). Bajo mi personal visión, toda una experiencia en ver esas figuras, esas miradas, llenas de dignidad y en muchas ocasiones de (desde luego) justificado orgullo. Porque son gente de circo, y el espectáculo es lo primero.
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