El country está universalmente reputado (fuera de los USA) como uno de los estilos musicales más aburridos y ramplones que puedan existir. Sin embargo, es un secreto poco conocido que los compositores country han generado un amplio abanico de magníficas baladas, que por su calidad intrínseca han superado las barreras de su propio nicho original, siendo eso sí versioneadas y llevadas al éxito sin empacho por cantantes de otros estilos musicales más reconocidos.
En 1991, la siempre atinada Bonnie Rait grababa una hermosa balada en su LP "Luck of the Draw", I Can't Make You Love Me. La calidad de la composición, la voz ligeramente rasgada y reposada de esta interesante veterana, y la producción delicada y tenue, le reportaron un gran éxito y la rápida consideración como clásico musical. De ahí a las versiones no distaba mucho.
En 1997, el inefable Gorge Michael hacía su versión en sus grandes éxitos publicados aquel año. Justo es reconocer que, si bien es difícil destrozar tal composición, hizo una refinada y sensible versión, que le reportó un amplio éxito en UK.
Pero (oh, sorpresa) un año antes, el gran Prince ya había realizado su propia versión en su triple LP Emancipation (tal vez el más flojo de su carrera). Con su falsete característico y una lujuriosa producción marca de la casa, era uno de los mejores momentos de un triple LP fallido. De nuevo una versión alternativa del clásico original, fácilmente paladeable para los seguidores del enano mulato y para los que no lo son.
Las versiones han sido constantes desde entonces, y han revisado el clásico desde la gran Candy Duffer a algún que otro triunfito americano, pasando por más de un ilustre desconocido.
Un ejemplo más de que la calidad de una canción es totalmente independiente del estilo con el que naciera.