Podría empezar este post diciendo que Streets of Fire se autodefine como una “fábula de rock and roll”. Podría, sí, continuar señalando que la película combina sin empacho los iconos rock de los cincuenta, los brillos neón de los sesenta, la música de los ochenta, y una estética impagable de los primeros videoclips. Cóctel al que se añade un guión pueril construido a base de añadir una tras otra todas las frases y situaciones tópicas de los teen films de los años 50. Pero sería perder el tiempo. Porque basta señalar que su banda sonora es magnífica, y que sus escasos 93 minutos se dejan ver con sumo placer si uno deja sus prejuicios y acepta sumergirse en lo que los títulos prometen, una simple fábula de rock and roll, con coches rugientes, rockers motoqueros, calles mojadas y junglas suburbanas. Y da igual lo escuálido de su argumento, porque con un comienzo como éste, poco más se puede pedir:
La galería de actores es además impagable: la eterna promesa Michael Paré (que tras una breve trayectoria por el semiestrellato. pronto se hundiría en subproductos serie C) como el arquetípico héroe outsider, unos jovencísimos y lozanos Williem Dafoe y Diane Lane (qué traje el de su primera aparición, en rojo y cuero negro) y un perfecto Rick Moranis como manager musical sin escrúpulos.
Y a no perderse la pelea final entre los dos antagonistas… todo lo demás (la trayectoria de Walter Hill, su director, la colaboración musical de Ry Cooder, el dato que Diane Lane no fue doblada al cantar, etc) lo dejo para quien quiera indagar en el multiverso de la red.
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A PINCHAR SE HA DICHO!!
Bueno, Salva, no es para ponerse así. Reconozco en el post que el guión es pueril y tópico, y que Michael Paré nunca llegó a nada. Lo único que digo es que la música es magnífica, nada más. Yo no quiero reconciliarme con mi pasado, ni siquiera como fase para superar mis mitos infantiles, no los quiero superar como tú porque para mí están muy bien donde están, en un rincón de mi alma, formando parte integrante de mi propio paisaje emocional. Yo me quedo con lal lindeza de Diane Lane, la cara imberbe de Dafoe, el magnífico comienzo y el buen final. Y eso es lo que quiero expresar. Veo que a tí te horroriza, está OK.
Pero...
¡¡¡VIVAN LOS MITOS INFANTILES!!!
Y si averiguas un poco más, encontrarás mayores horrores firmados por el guionista de "The Getaway".
Lo siento, pero no puedo compartir la opinión.
¿No habíamos superado ya los mitos infantiles de los ochenta?.
Algunos nos dejamos arrastrar momentáneamente por la fiebre hortera, incluido Walter Hill en el peor trabajo de su historia, pero quien haya intentado reconciliarse con su pasado intentando rescatar este bodrio recientemente no habrá tenido más remedio que abjurar de él.
Nada que objetar a la Lane, ni a Dafoe, pero Michael Paré sólo fue una estrella, y muy fugaz, para los que nos comíamos la papilla postmodelna sin rechistar. Cualquiera podía ver a la legua que era un guaperas sin capacitación ninguna para asumir papeles importantes o complicados.
Perdón por la digresión freak, pero no he podido evitarlo. Intenté volver a verla hace poco pero ni tan siquiera la nostalgia de los viejos tiempos me permitió aguantar más de 10 minutos.