Con La Hora 25 Spike Lee retomó el alto nivel de calidad que había abadonado la década anterior (durante la cual rodó productos flojísimos), consiguiendo un film en mi opinión casi redondo, apoyado en un reparto excepcional: el grandísimo Edward Norton (qué actorazo), la sinparRosario Dawson y el eficaz Philip Seymour Hoffman. Una de sus escenas más comentadas es el diálogo consigo mismo del protagonista, cuyo discurso es Spike Lee en estado puro. Para algunos la escena está incrustada de forma artificial en el desarrollo de la película, para otros es lo mejor del film. En fin, para gustos colores, la escena tiene lo suyo, y aquí se la dejo:
Aviso a navegantes. Ya está próximo, ya se avizora el estreno de una nueva película del inimitable Terry Gilliam, que, por lo que indica el trailer, parece que alcanzará las cotas de imaginería visual, fantasía y barroquismo de obras maestras de este creador como el Baron de Munchaussen o Los Héroes del Tiempo.
No alcanzará las cimas de Brazil (sencillamente porque ninguna obra creada por un ser mortal puede hacerlo), pero todo indica que habrá que verla con esperanza. Ah, y es el papel póstumo de Heath Ledger. Y sale Johnny Depp. Y Colin Farrell. Y Jude Law...
Dejémonos de palabras, con ustedes el trailer.
Una muchacha con dificultades de audición, no especialmente agraciada físicamente y marginada en su trabajo por sus compañeros machistas, Un raterillo de estética quinqui que trabaja como temporal en la misma oficina realizando fotocopias y demás trabajos menores.
Un delito de fondo, mucho dinero, y los dos personajes grises que se meten en un mundo que no conocen aspirando a un pellizco que les saque de la mediocridad de sus vidas.
Una historia contada muchas veces antes, pero con personajes bien diseñados y relatada con originalidad e interés. Unos actores ideales para sus papeles, con el siempre inquietante Vincent Cassel (antes de que emigrara a Hollywood) y una brillante protagonista femenina.
Una película de cine negro original, creativa y muy entretenida, sin golpes bajos y no tan previsible como tantas otras. Arrasó en Francia, y como siempre en España es desconocida.
A no perdérsela, alquiladla o utilizar otras opciones (siempre que sean legales), vale la pena.
Su director, Jacques Audiard, acaba de ser premiado en Cannes por su nueva película.
Interesante el trailer de la misma película pero en su versión americana. Toda una concepción visual distinta.
Esto no necesita presentación. O no debiera. Eso sí, si pretendes comprar un piano eléctrico y es el tío Ray quien le pone el precio... no se lo discutas, chaval.
Siete años después de triunfar con Cabaret, Bob Fosse realiza All That Jazz (Que Empiece el Espectáculo). Irregular, extraña, genial por momentos. Y por supuesto, con mi apreciado Roy Schreider (alias "Vas a necesitar un barco más grande"), un pedazo de actor que pasaría casi sin solución de continuidad de recibir nominaciones al oscar a realizar subproductos cinematográficos.
O más bien grandes. La historia de Pixar es un imprescindible documental sobre la trayectoria de la única empresa que ha aportado imaginación (y obras maestras) al cine de la última década y media. Y la página web en que lo encontré alojado es digna de repasar.
Con El Viaje de Chihiro todos descubrimos a Hayao Miyazaki y su maravilloso arte. Con El Castillo Ambulante algunos (entre los que me incluyo) caímos rendidos ante unas películas que por muchos motivos suponen auténticas obras de arte. El siguiente paso (a la espera de que su versión de la Sirenita deje en un rincón oscuro a la Disney), era inevitablemente rastrear su (extensa) obra anterior.
Tras visionar la interesante y entretenida Porco Rosso, y la juguetona Kiki's Delivery Service me he quedado sorprendido, admirado, abducido ante la impresionante Princesa Mononoke.
Siempre me ha interesado la cuestión siguiente: ¿Cómo juzgar una película de animación? ¿Sólo por su técnica? ¿Por su argumento? ¿Por sus momentos dramáticos, por su guión?
Por lo que a mí respecta, una de las felicidades continuas de las películas de Miyazaki es la increíble calidad de los fondos dibujados para cada escena: auténticas obras semipictóricas que en algunas ocasos bordean el hiperrealismo. Los edificios, los ladrillos erosionados y llenos de moho de los callejones de El Castillo Ambulante, los espacios umbríos, nebulosos y multicolores del bosque en La Princesa Mononoke, etc, nos muestran un mundo real, creíble. Cada escena de estas películas, con sus atrevidas perspectivas, son una delicia para la vista. Nada que ver con la triste pobredumbre visual de los fondos en las últimas películas de animación clásica de Disney (Aladin, Rey León, Pocahontas), que tampoco han levantado el vuelo por cierto en sus animaciones digitales (Little Chicken).
Otras cuestiones evidentes y fascinantes del arte de Miyazaki son la imaginería técnológica desarrollada en sus filmes: desde el hiperrealismo de los aeroplanos de Porco Rosso, hasta los ingenios volantes propios del steam-punk del Castillo Ambulante o de Laputa, el Castillo en el Cielo. También la inserción inopinada de elementos fantásticos en un entorno real (Porco Rosso), o la indefinición de la época histórica en el que se desarrolla la historia (Castillo Ambulante).
Y en la Princesa Mononoke, todo este coktel tiene nuevos ingredientes: inspirada en mitos y leyendas japoneses, muchas de sus escenas adquieren un marcado carácter onírico que te deja atado al sillón (ahí queda el espíritu de bosque o los kodamas, recuerdo imborrable por encima de los dioses del film). La calidad de la animación es en mi opinión superior a la del viaje de Chihiro: las batallas mostradas en perspectiva lejana, o las escenas de acción en primer plano, ofrecen un naturalismo y nitidez de movimientos que servidor no había visto antes, con un efecto en la retina muy superior a cualquier animación por ordenador. Y su banda sonora... mejor escúchenla por separado del film, para opinar sobre su belleza.
Por otra parte la historia es original y atractiva, evitando el maniqueísmo radical: en casi todos sus protagonistas se adivina motivaciones tanto nobles como perversas,. Y la moraleja (si la hay) esquiva la cansina ensalada respetoporlanaturaleza-bondad-amistad que empalaga tantas producciones americanas.
Tan sólo dos peros: los minutos finales se deslizan por momentos hacia la escena apocalíptica tan querida de las producciones niponas (aunque sin llegar a caer de lleno en ella). Y la escena final, como en Porco Rosso, es breve y precipitada.
Por lo demás, la película arrasó en Japón, y marcó un hito en cuanto a realismo y a combinación fluida entre animación clásica y animación digital. En esta página web podéis encontrar, entre otras cosas, la historia (muy interesante) de la gestación de la película y la elaboración del guión.
Un último detalle: no es especialmente adecuada para niños. ¿Conocen alguna producción Disney en la que salga una fundición manejada por putas rescatadas de los burdeles, o una fábrica de armas cuyos obreros son leprosos en estado terminal?
"Descubriremos que el monstruo posee anverso y reverso, que los auténticos príncipes no tienen más remedio que intentar salvar al desvalido y al acorralado, que la comunicación con el extraño y el aprendizaje de la tolerancia puede ser un camino tan espinoso como gratificante, que ser valiente implica conocer el miedo"