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En ocasiones te das cuenta, de repente, de que todas las películas que has visto de un director te han gustado bastante o mucho. Eso me pasó hace poco al pensar (váya usted a saber por qué) en Jim Sheridan, el director de Mi pie izquierdo (que lanzara al gran Daniel Day-Lewis), la brillante En el nombre del padre, The Bóxer y En América.
Ésta última en particular me resulta irresistible, hasta el punto de que (cosa rara para mí) ya la he visto tres veces, al tropezar con ella en televisiones ignotas en horarios de madrugada. Una de sus escenas más memorables, que me permito colgar a continuación, nos demuestra cómo sin efectos especiales, ni dramas bíblicos ni psicokillers (incluso sin humanoides azules) tan sólo sólo con un buen guión, se puede conseguir agarrar al expectador de la garganta durante cinco minutos hasta dejarlo cercano a la asfixia.
La película trata de un matrimonio irlandés con dos niños que desembarca en los USA para probar suerte (el marido) como actor, y huyendo de una pérdida familiar muy reciente.
La escena está en inglés, pero creo que es fácil de entender aunque se sea monolingüe como yo.
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