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El Estado, la Opción Política y la Felicidad (II) (Salvador Bayona)

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En un artículo anterior hablábamos de las esperanzas que ponen los ciudadanos en el estado en función de la aceptación o no de su propia espiritualidad, pero tal vez valga la penar reflexionar  sobre las implicaciones que tal aceptación o rechazo tiene para quien ejerce el poder. Porque las consecuencias que se derivan naturalmente de la aceptación o no de la propia trascendencia implican que ante un mismo problema los gobernantes tomen decisiones contrapuestas.
Así, si la felicidad del individuo está en relación con su armonía espiritual, no habrá pues responsabilidad alguna del gobernante más allá de la gestión de los recursos comunes, y dicha gestión deberá realizarse conforme a los parámetros políticos socialmente establecidos y aceptados. Así, el gobernante ideal deberá ser garante del interés general, la paz social o, dicho en lenguaje de las épocas de bonanza, del bienestar.
Sin embargo, si ha de ser el estado el responsable de que sus ciudadanos alcancen la felicidad (porque éstos la identifican con los logros materiales) será una grave irresponsabilidad del gobernante sustraerse a la obligación de establecer los mecanismos por los cuales dicha felicidad debe ser alcanzada.
Dicho de otra forma, el estado no sólo deberá en este supuesto poner a disposición de todos y cada uno de lo ciudadanos los recursos necesarios para su enriquecimiento personal. Además no debería penar con impuestos dicho enriquecimiento, sino todo lo contrario, ya que un ciudadano rico sería un ciudadano feliz y, por tanto, un triunfo del estado, que no debería limitar la felicidad (los bienes) de sus ciudadanos.
Por tanto, las decisiones de un gobernante agnóstico serán tanto más acertadas en la medida en que reduzcan los impuestos de los ricos lo que, en definitiva, no significa otra cosa que aumentar las diferencias sociales

¿Pero debe ser objetivo del estado procurar la felicidad de sus ciudadanos?
La respuesta, ya hemos visto, sólo puede ser afirmativa desde el agnosticismo, y esa opción se contradice, curiosamente, con la tendencia de este tipo de gobiernos a la reducción de las diferencias sociales, aunque explica, eso sí, su corrupción, ya que la coherencia profunda de su esquema moral permanece intacta y siendo así ¿a quién le importan los ciudadanos?

 

Etiquetas: politica
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21/05/2009 ir arriba
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DE NADA
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sergio - [21/05/2009 13:25:27] - ip registrada
POR ALUSIONES (II)
Por cierto, y para acabar, en la tradición judeo cristiana existe el pecado de "Usar el nombre de Dios en vano", que hace referencia, precisamente, a la instrumentalización de la que hablábamos.
Gracias por tu colaboración en este diálogo.
Salvador Bayona - [21/05/2009 11:59:11] - ip registrada
POR ALUSIONES
No es intención de este breve post juzgar la actuación de nadie ni anunciar grandes verdades, sino poner de manifiesto la contradicción conceptual del razonamiento político, a través del análisis de su propio esquema de pensamiento.
Llámese deconstrucción, llámese boutade... no me interesan las respuestas, como tampoco las etiquetas. Me interesan las preguntas que cada uno es capaz de hacerse, tomando como excusa este texto.
Tú desvelas otra contradicción. Como ésas hay millones. Efectivamente, el quid de la cuestión es: ¿por qué los argumentarios políticos basados en el materialismo histórico conculcan el derecho al libre acceso a la riqueza?. Lo que intento mostrar es que debería ser exactamente al revés.
Las contradicciones de los gobernantes que dicen asumir su espiritualidad formarán parte de otro post, pero baste decir que la utilización de Dios (sea cual sea el nombre que reciba en la religión mayoritaria) no tiene que ver con las creencias ni, mucho menos, con la coherencia
Salvador Bayona - [21/05/2009 11:52:11] - ip registrada
NO ME CUADRA
NO SÓLO LOS GOBIERNOS AGNÓSTICOS HACEN LO CONTRARIO DE LO QUE SEÑALAS. TENEMOS ADEMÁS UN GOBIERNO COMO FIE EL DE GEORGE BUSH (QUE INICIABA CADA REUNIÓN DE GABINETE CON UNA ORACIÓN A DIOS), QUE SE CARACTERIZÓ POR REDUCIR COMO NUNCA LOS IMPUESTOS A LOS RICOS, Y EN GENERAL TODOS LOS GOBIERNOS AMERICANOS NO DEJAN NUNCA DE HABLAR DE DIOS (IN GOD WE TRUST, DICEN LOS DÓLARES) Y SIN EMBARGO LA SUYA ES UNA SOCIEDAD DONDE SE IDENTIFICA CONSUMO CON FELICIDAD, RIQUEZA CON REALIZACIÓN PERSONAL. ME LO EXPLIQUE OIGA..
SERGIO - [21/05/2009 07:58:19] - ip registrada
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