Hay canciones de tal poderío que hasta la versión más abyecta no logra eliminar toda su grandeza. Por otra parte, en esos casos la calidad del original va en contra del copión mejor intencionado, ya que la comparación siempre favorecerá a la versión inicial. Thunder Road es una canción antológica del gran Springsteen, adorada por sus acólitos y fácil de disfrutar por los que como yo, no lo son.
Los sabios Cowboy Junkies se atrevieron a versionearla, y consiguieron no quedarse tirados en la cuneta, mediante el simple método de ser fieles a su estilo. Un original enorme, y una copia rotunda.
Una de las mejores canciones de U2 es sin duda One, emotiva oda a la fidelidad monogámica (o algo así). La alianza que en el 2007 realizaron U2 y Mary J Blige para versionear la misma (autoversionear, los primeros), no hacía presagiar nada bueno: mezcla imposible de estilos, artefacto para escalar los charts sin respeto por la propia historia… pero, oh sorpresa, la rotunda voz de la Sra. Blige y la calidad de la canción se sobrepusieron a los peores indicios, convirtiéndose en un jugoso bocado pop.
Los Cowboy Junkies llevan ya 24 años haciendo una música personalísima y para muchos (entre los que suscribo) refinada y magnética. La profunda y sugerente voz de su vocalista, Margo Timmins, la extraña forma pausada de muchas de sus composiciones y la refinada instrumentación crea piezas de extraña belleza, aun en las modalidades más rockeras, como en la hipnótica Common Disaster. Algunos de mis amigos que los escucharon los tildan de aburridos, otros de complicados. Personalmente me parecen accesibles y de un nivel musical muy por encima de la media general. Refugiados en su propia productora, renunciaron hace años a los grandes sellos musicales, apostando por hacer su propio camino alejado de cualquier divismo. La pequeña muestra que aportamos hoy en este humilde blog es no obstante una versión (hacen muchas, todas brillantes) de la magnífica Powderfinger, de Neil Young. Una gran canción y una más que sobresaliente versión.