La conocí cuando era una típica estrella pop ochentera (o eso parecía). Girls just wanna have fun fue su primera pequeño suceso en España, para triunfar poco más tarde (en todo el mundo) con Time After Time, la canción pop perfecta, el caramelo diseñado para ser devorado por todas las emisoras musicales.
Una muchachita bajita, feucha, simpática, con peinados imposibles y, para ser sinceros, un poco chillona en algunas canciones. Me empezó a llamar la atención con su siguiente LP (por entonces se llamaban así), True Colors, y con el single que le daba nombre, en el cual ya mostraba de lo que era capaz su voz. Luego la perdí un poco de vista. Recuerdo haberla visto en un programa de televisión (tal vez el Angel Casas Show), donde la entrevistaron y cantó a capella con inmaculada sensibilidad...
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