Imagínate por un momento en una playa de arena blanca, de pie, frente al mar. Luce el sol, 25 grados de temperatura. En la lejanía se distingue una isla lejana. Y hay algo más. A tus pies nace un camino de piedra lisa, que se extiende rectilíneo sobre las aguas, hasta la isla. Poco más de cuatro kilómetros. Apenas sobresale del nivel del mar.
Tienes que llegar a esa isla, antes de que la marea suba y oculte el paso. Pero no va a ser tan fácil.
Vas a tener que competir con otros hombres y mujeres, todos jóvenes, que quieren llegar antes que tú. A medida que corres junto a ellos, la marea irá subiendo. Primero irá humedeciendo el suelo de piedra, haciéndolo peligrosamente resbaladizo. Un esguince, una fractura, se hace primero posible y luego probable. Luego el agua empezará a refrescarte los tobillos. Más tarde, poco a poco, te impedirá correr de una manera normal. Si tardas demasiado, es probable que debas llegar nadando a la isla, exhausto. Pero aunque no tardes, aunque seas veloz, hay otra sorpresa. La confluencia de dos corrientes de agua contrapuestas genera una ola en la que te puedes apoyar para correr. Pero a medio camino esa ola deriva irremediablemente hacia un costado, por lo que si no estás atento, puede arrástrate y sacarte del camino junto a otros de los corredores-nadadores,.
¿Te atrae la imagen? No es difícil entonces hacerla realidad. La isla existe, el paso existe, la carrera existe.
La isla de Noirmoutier se encuentra en las costas del Atlántico, en Francia. Desde hace siglos existe un paso elevado (el passage du Gois) por el que se podía transitar desde la playa cercana para acceder a la isla, pero solo en los periodos de marea baja En el siglo XX se empedró ese paso, manteniendo la particularidad de quedar oculto bajo las aguas cuando sube la marea, haciendo posible para los lugareños y visitantes el sueño de caminar sobre las aguas durante unos minutos.
Cada año, un grupo de gente animosa realiza "les Foulées du Gois", una carrera entre la costa y la isla, que comienza justo cuando la marea empieza a subir. La carrera resulta agotadora, sobre todo cuando el agua comienza a entorpecer el trote.
Una forma poética de divertirse
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Que interesante
Muy bonito redactado (sobre todo el principio, que no sabía aún de que venía el artículo), e increible la (primera) imágen!