|
El teléfono suena diez veces por minuto, todos los temas laborales intrascendentes hacen cola para pasar por nuestras impotentes manos, no conseguimos terminar ninguna de las tareas pendientes, los plazos se nos echan encima, la concentración empieza a ser una misión imposible...
Calma, calma, calma.
Tómate un respiro. Levántate. Salta un poco. Aplaude una vez. Golpea tus caderas. Aplaude otra vez. Respira hondo de nuevo. Dale un poco de ritmo a tu vida:
Ritmocorporal
... Y cuando hayas acabado, a seguir, que no queda más remedio.
Pos-post: La página original de esta animación es francamente brillante
|