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Lo Importante Es Tener Razón

No soy muy amigo de dejar comentarios en los blogs que suelo visitar. Aunque sí acostumbro a  leer los comentarios dejados por otros en los post que me han resultado interesantes. Dejando a un lado los trolls de turno, no me dejo de sorprender de hasta qué punto los comentaristas se enroscan en discusiones sin sentido sobre temas  en las cuales, por su carácter del todo subjetivo, no sólo es imposible tener razón, sino, como consecuencia de ello, demostrar de forma racional al adversario dialéctico su error.
Pero eso no importa, la gente utiliza horas y horas rebatiéndose unos a otros en espirales interminables, consumiendo buena parte de su vida en discusiones que no les van a aportar ningún beneficio material ni espiritual, ni siquiera la pobre satisfacción de haberse impuesto dialécticamente al “contrario”.
¿De dónde viene esa obsesión por intentar imponer nuestro propio criterio, de tener razón por encima de todo, y de además, siempre “decir la última palabra? ¿Qué nos aporta realmente?  ¿Por qué es tan escasa en la web la lógica actitud de dar nuestras opiniones y criterios, pero saber valorar la postura de los otros e incluso encontrar en la misma nuevas visiones que amplifiquen la nuestra?.
Pensando sólo un poco, creo que esta actitud tan "humana" seguramente esté siendo utilizada por políticos de toda ralea para sus objetivos irrenunciables de captar votos bovinos e irracionales, con una reflexión parecida a ésta: “Preparemos un mensaje populista, es decir, que se adapte a las opiniones previas  e inamovibles de los posibles votantes, y obtendremos su apoyo. Porque si  intentamos incitarles a una reflexión real para que vean que nuestras propuestas son honestas y con el único objetivo del progreso social, no vamos a conseguir un solo voto".
Ergo...  ¿los componentes de la sociedad son (somos) cada uno de ellos  (de nosotros) dogmáticos en estado puro, pero adheridos a un dogma en último termino personal e intransferible?
Uf, creo que lo mejor será olvidarme por un tiempo de los blogs, de sus post y de sus comentarios, e irme a tomar una cañita con los amigos.
Seguro que les convenzo para que hoy inviten ellos.

blogs, debate, deconstrucción
(16/10/2008) - 298 visitas - 0/10 puntos - 0 opiniones añadir comentario - Arte, cultura y subcultura



Cicerón, menudo hideputa
Salvador Bayona

El pobre de Cicerón, que seguramente lo era, no tiene, sin embargo, culpa alguna de que lo llamemos así, pero el hecho de ser recordado como uno de los más grandes oradores de la historia conlleva riesgos como éste.

Porque la retórica clásica tiene, en último término, la culpa de que las razones de cualquier contienda dialéctica sean inaprensibles para el ciudadano de a pie. Ya puede tratarse de una campaña electoral, de un programa del corazón o de la pugna intelectual entre Nabokov y Salinger, la dialéctica de todas ellas responde a tres mecanismos básicos (cada uno con su correspondiente término griego, que a nadie importa, y que Cicerón ya se encontró), que se recomiendan ante la debilidad de los argumentos propios (hey, es importante recordar esto para el análisis de los discursos a partir de ahora)
-El primero de los métodos consiste en demostrar la falsedad de una parte del argumento contrario, hecho lo cual, sólo cabe inferir la falsedad de todo el argumento contrario.
-El segundo se basa en afirmar una parte del argumento contrario y, haciéndolo, llevar tal afirmación hasta el extremo, hasta tal punto que las consecuencias de tal afirmación sean intolerables y el paroxismo acabe desvirtuando la totalidad del argumento contrario.
-El tercero es, desafortunadamente, el más habitual en la actualidad, y no es otro que desacreditar públicamente al orador oponente, con lo que su argumento pierde crédito.
-Habría un cuarto, método menor, derivado del anterior, a utilizar en casos desesperados, consistente en tomar un ejemplo, sensible, emocional, de las consecuencias de la generalización del argumento opuesto, para demostrar la bajeza moral de quien lo propugna o defiende.
Se trataba, entonces como ahora, de destruir razones sin exponer las propias, de lo que se colige que jamás en pugna dialéctica alguna será posible llegar a una conclusión basada en argumentos.
No es algo nuevo pero lo peligroso es tomárselo demasiado en serio, como bien sabían Quevedo y Góngora y como, sin duda alguna, habría comprendido el hideputa de Cicerón, con el que he utilizado el tercero de los métodos.
Pero no olvidemos que estas recomendaciones se dan sólo para casos de debilidad argumental, de manera que es muy probable que yo tampoco esté en lo cierto... O sí?

ciceron, debate
(20/02/2008) - 9608 visitas - 7.56/10 puntos - 7 opiniones añadir comentario - Arte, cultura y subcultura





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