La ciencia ficción cinematográfica ha encontrado su mejor contexto en los escenarios distópicos, consistentes en la recreación de sociedades futuras caracterizadas fundamentalmente por el triunfo de elementos negativos como la opresión del tirano de turno, el recorte absoluto de libertades, la anulación de los sentimientos, la falta de espacio vital, la pobreza, y cuantos otros se nos puedan ocurrir.
Los ejemplos, muchos de ellos basados en obras escritas, son interminables e incluyen grandes películas, como Blade Runner, La naranja mecánica, Gattaca, 1984, Brazil, Doce Monos, Minority Report, V de Vendetta, etc.
En teoría, las obras basadas en entornos distópicos cumplen una función de advertencia o aviso de lo que podría venir; pero no puedo dejar de pensar que su éxito se debe a que colman un afán que siempre ha acompañado al ser humano: el de sentirse felizmente consolado con la intuición de que podría encontrarse mucho peor de lo que se encuentra. O acaso ¿a qué creéis que se debe esa sensación de reconciliación con lo que os rodea, esa contenida alegría que irremediablemente sentís cuando aparece el The End, se encienden las luces y volvéis a la realidad tras una película distópica?