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Jungla de Asfalto

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ELAH
Uno no puede retirarse de este mundo sin haber visto antes una de las interpretaciones más descarnadas y profundas de la última década, la que hace el gran Tommy Lee Jones en  "En el valle de Elah", de Paul Haggis (el director de Crash, el guionista de Million Dolar Baby). Una película  sin concesión alguna, retrato de la devastación moral que conduce (o que se origina, no lo sé), en cualquier guerra, por mucho que se fundamente en supuestos criterios morales. Un retrato deseperanzado del sinsentido de la violencia, que sin embargo reside en el alma a veces de nuestros seres más cercanos. Una crítica demoledora al discurso político y moral de los Estados Unidos durante la última década, y cuya conclusión no puede ser más sencilla: el enemigo no son los iraquíes, ni los iraníes, ni nadie de ahí fuera por mucho que lo busquemos. El enemigo reside en nuestro interior. Somos nosotros mismos.
Una vez más Susan Sarandon está a punto de robarse la película  desde su papel secundario, y Charlize Teron vuelve a demostrar que es una buena actriz con una belleza sin igual. Pero es Tommy Lee Jones, con su rostro pétreo surcado de arrugas, el que sabe transmitir la angustia, el miedo, la progresiva decepción respecto a todo en lo que creía, con una mirada dura que (en sólo una o dos escenas) se abre, se quiebra, y muestra por instantes el inmenso dolor contenido.
La llamativa escena final es anticlimática (esto no es un thriller militar), pero casi inevitable, y cierra la singladura moral realizada por el protagonista durante la historia que nos han contado en la hora y media anterior.

No se vayan sin verla.
 
(15/02/2009) -
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- Cine


"No puedes iniciar un fuego si estás preocupándote por tu pequeño mundo derrumbándose"

¿Les suena? El autor de esta frase es un veterano (realmente veterano), cuyas letras y melodías han llegado al corazón de millones de personas de todas las razas en los últimos veinticinco años.

En estos días saca un nuevo LP. Y aunque no sea mi autor favorito, justo es reconocerle la habilidad, sinceridad y entrega que a lo largo de toda su carrera ha mostrado.

 

Y todavía nos puede sorprender, cuando quiere…

  



(13/02/2009) -
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AL ABORDAJE DE LA LIBERTAD (DEMOCRACIA PIRATA)
S. Bayona

Todos tendemos a pensar (con la necedad propia de quien es fruto de este siglo) que vivimos la culminación de los tiempos,  que disfrutamos en definitiva de la mejor de las sociedades posibles.
A muchos se les llena la boca con los principios de la revolución francesa y la independencia americana. Pero pasan por alto (bendita ignorancia) que durante los siglos XVII y XVIII un grupo de personas, considerados por la buena sociedad como la escoria entre la escoria, decidieron regirse según un código que el mundo no estaría dispuesto a aceptar hasta cien años después, cuando el control de los mecanismos del poder pudo cambiar de manos sin que realmente cambiara nada.
Me refiero a los filibusteros. A los piratas.
Visto desde la distancia, el único rasgo en común que tenían todos y cada uno de los integrantes de las heterogéneas tripulaciones piratas, reunión de todas las razas y religiones, era la conciencia de su marginalidad, de existir en la periferia de la moral y de que, precisamente por eso, no tardarían en exterminarse, siendo víctimas de su propia vileza.
Esa necesidad de supervivencia les llevó a establecer un sistema democrático basado en la delegación de poder en el que el capitán del navío era elegido por la asamblea de tripulantes, y por ella podía ser destituido, si no cumplía con su cometido, esto es, gobernar el navío con destreza, perseguir el botín con valentía y ejercer su cargo con humanidad. A cambio tenía derecho a percibir un poco más de botín que los oficiales o artesanos de a bordo, nunca más del doble que un marinero raso (no exactamente como ahora, ¿verdad?)
Se esperaba de un capitán que mantuviera el orden a bordo con un estricto sentido de la justicia, alejado de las prácticas despóticas y violentas de los capitanes de las flotas de las potencias europeas, lo que debía exigir de ellos una destreza en el manejo de la mano izquierda y en las artes negociadoras que seguramente harían sonrojar a la mayoría de nuestros políticos.
Y aún mayor sería la vergüenza si conocieran la historia de la república pirata de Libertalia, cuya exigua vida en las costas del norte de Madagascar (¡en 1.700!), fue suficiente para promulgar una extensa colección de leyes humanísticas que hacían pensar en el advenimiento de una nueva era.
Varias cosas fascinan de esta aventura, la primera es la maravillosa paradoja de que este tesoro fue fruto de una flota de maleantes, tan despreciables como los piratas que en la actualidad siguen asesinando, violando, secuestrando y robando en esas aguas del Índico.
La segunda es que justo cuando creyeron que tales leyes se impondrían, por fin a la bajeza propia de su condición, Libertalia desapareció, exterminada, por las consecuencias de sus propios excesos.
Y es que la podredumbre nunca se encuentra en la condición, aunque sea ésta una condición pirata, sino en la propia naturaleza humana que ninguna ley, por muy sabia que sea, es capaz de cambiar.

(12/02/2009) -
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NEOSOUL (VIII): AYO, Soul Mestizo
Cuando el soul transpasa fronteras, muchas veces se desdibuja para convertirse finalmente en una caricatura de sí mismo. Para ser concreto, me refiero esas aprendices de Aretha Franklin o Whitney Houston que pueblan las tierras europeas y que no son capaces de cantar media estrofa sin quebrar la voz o soltar un alarido para demostrar que llevan dentro el soul, el alma negra, y demás monsergas. Y lo mismo se puede decir de los aprendices de Ray Charles, que los hay, si bien este tipo de clonación suele afectar más a las jóvenes doncellas que a los tiernos efebos.
Ayo no pertenece, afortunadamente, a esta categoría, ya que desgrana sus canciones con sensibilidad y sosiego, adaptada a las características de su propia voz, sin pretender ser una soulwoman por encima de todo. Y así logra triunfar en cada canción. Y tras oir su muy interesante LP  de debut no dudo de que puede hacer muchas cosas con su voz, pero que prefiere atenerse a las canciones, y no al revés.
Hija de nigeriano y rumana, nacida en Alemania, su primer album es, creo yo, de obligada escucha para todo el que tenga un poco de tiempo entre internet, hamburguesas, parques infantiles, parques temáticos, politonos, horas extras y crisis económica. Y en su página de myspace, podemos también oir una muestra de su nuevo LP, el segundo.





(09/02/2009) -
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Momentos Pop (XI): Lluvia Púrpura, directos y carmín.

Purple Rain es uno de los clásicos inmarchitables de la década de los ochenta. En vivo, Prince realizaba frecuentemente (realiza todavía) majestuosas versiones en las que desplegaba su apabullante dominio de la guitarra eléctrica.
Ésta es una de las mejores, realizada en Nagoya (Japón)   


 
Aunque tampoco incomoda actualizar este clásico con un poco del muslamen (perdón, sex-appeal) y la impresionante voz de Beyoncé.

Videos tu.tv

 

(08/02/2009) -
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Padre, Castígame Porque He Pensado
S. Bayona
¿Verían los ciegos con buenos ojos que su país quedara en manos de un rey tuerto de mierda?. Es absurdo pensarlo, porque los ciegos, en definitiva, comparten la esencia humana que nos hace rechazar la diferencia (la "otredad", que dicen los que todavía quieren ser intelectuales).
No hablo de la diferencia que se puede resumir en una pequeña variación del decorado, sino de la que supone una verdadera alternativa al esquema de pensamiento establecido.

El primero de los casos es siempre visible y hasta atractivo, puesto que para muchos es indicativo de personalidad, criterio, independencia y no sé cuántas chorradas más. Este tipo de "pensamiento alternativo" postizo y falaz resulta siempre beneficioso para el sistema, de igual forma que una válvula de seguridad garantiza la durabilidad de una olla a presión. Porque en ninguna de sus gradaciones se distingue, en el fondo, del tipo de sociedad que supuestamente pretende transformar.
En realidad cualquiera de sus cambios propuestos se basan en una redistribución de los medios de producción (y en política cuando alguien dice "redistribución" suele querer decir "más para los míos", incluidos los que son de Marx y Engels). Son, en cualquier caso, una más de las estructuras del sistema y lo comparten todo con él. De muestra, un botón: desde los hippijos, hasta los más radicales antisistema, todos desarrollan una estética por la que puedan ser reconocidos (rasgo fundamental de estas falsas opciones).
Así las estéticas "alternativas" de Ray Loriga adquieren pronto valor icónico, al igual que lo hizo la generación Beat, mayo del 68, o los movimientos antisistema (incluidos los batasunos). Y todos ellos, sin excepción, encuentran un nicho de mercado del cual obtienen sus generalmente millonarios beneficios.

La segunda diferencia, la real, no requiere de símbolos externos para ser percibida, sino de una profunda reflexión intelectual a la que no siempre estamos dispuestos. No tiene porqué ser propia de una tribu urbana y, desde luego, nunca es manifiesta.
A nadie le interesa la verdadera revolución. Nadie querría reconocer que existe otra forma y otro fondo, ni ver que todo aquello en lo que hasta ahora ha puesto su seguridad, en lo que ha trabajado y le ha dado de comer, de cuyos retales ha creído construir su personalidad, es una gran mentira.
¿Cómo enfrentarse ahora al fin de la democracia representativa, el sinsentido del arte moderno, la mentira del paradigma científico, la crisis de las ideologías o la gran falacia de la riqueza financiera? Es necesario mucho valor.
Y sin embargo existe gente, entre nosotros, que trabaja por una verdadera revolución en sus áreas de influencia, que propone desafíos intelectuales, que pone el punto de apoyo para que accionemos la palanca del cambio.
Y éstos (y no otros) son los verdaderos marginados de nuestra sociedad: los que no se cosen una etiqueta en el cerebro, los que son dejados fuera de los circuitos culturales, de los foros en los que podría escucharse su voz (hasta de los alternativos), los raros, o simplemente los que ocultan bajo su disfraz de seres grises y convencionales la solitaria lucha de los héroes, la tortura de quien se debate entre la fidelidad a sus principios y el mundo que conocemos, de quien sufre el castigo que reserva el sistema a los verdaderos librepensadores.
(08/02/2009) -
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Pequeñas Pausas (XV)

Para todos los que como yo estamos atraídos por la música clásica, pero a la hora de "entrar" en ella nos sentimos como  si estuvieramos en la puerta de un museo de arte deconstructivista (es decir, tímidos y fuera de lugar), Notas Tenidas es el blog perfecto.
Creado y mantenido por una buena amiga dedicada al cello, sabe traer en cada post pequeñas gemas musicales definitivamente desconocidas para esa entelequia que damos en llamar gran público.


Una pequeña delicia.


(06/02/2009) -
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EL HEROÍSMO, DOS DÉCADAS DESPUÉS
Las novelas de aventuras, como los cuentos de hadas, no tienen un día siguiente. Cuando se lee la última página, el héroe ha derrotado a sus enemigos y se ha llevado a su amada montado en su brioso corcel, la historia termina para siempre. Es natural: sería muy triste revisar su día después, en el que el héroe comprueba cómo, más allá de gestas épicas y sacrificios altruistas, su cuerpo sigue con la mala costumbre de necesitar comida y un techo para guarecerse, y no digamos si comparte lecho con una princesa. Sería sorprendente comprobar entonces que, acabada la gesta,  debe buscar trabajo estable, mendigar a los poderosos su favor, o incluso hacerse  guardaespaldas, matón de discoteca, o (imborrable ignominia)  firmar una hipoteca, so pena de no poder ofrecer a su familia una mínima seguridad económica y una humilde choza.
Por eso las novelas de aventuras finalizan cuando finalizan, porque no hablan (no pueden hablar) de la vida real. Por eso es  extraordinario que mismo el escritor que ha redactado la gesta épica, se atreva a retomar a sus personajes muchos años después de donde los dejó, dispuesto a descubrirlos en sus debilidades, sus decepciones y su inevitable aburguesamiento.
Tal osadía  fue realizada por el rey del folletín, Alejandro Dumas, y justo con su novela más emblemática. “Los tres mosqueteros”.
"Veinte Años Después" retoma a D'Artganan, Athos, Portos y Aramis dos décadas después del fin de la primera parte. D'Artagnan no ha pasado de ser oficial de mosqueteros, y actúa movido ya solo por su interés personal, lamentando pasados altruísmos. Aramis sigue perdiendo el tiempo en aventuras amorosas, refugiado para su mayor comodidad en un monasterio. Portos ha conseguido buena fortuna y título nobiliario gracias a un afortunado matrimonio, y pasa aburrido los días entre banquetes y cacerías. Tan sólo Athos, el gran Athos, mantiene los ideales y la conducta de antaño. 
La novela mantiene las constantes de Dumas, en particular una acción trepidante perfectamente imbricada en acontecimientos históricos reales. Así, nuestos cuatro mosqueteros viajarán a Inglaterra, donde están a punto de salvar al rey Carlos I de  la decapitación a manos de Cromwell (porque sí, Inglaterra decapitó a un rey siglo y medio antes que Francia, hecho poco conocido fuera de Gran Bretaña); el pérfido cardenal Richelieu es sustituido por el cardenal Mazarino (efectivamente el favorito real en esa época), y la reina Ana  de Austria (orgullosa española), sigue luchando por afirmar su autoridad real. Y aunque ya no está Milady (tal vez la rubia fatal más pérfida de la historia), su hijo toma el relevo para fatalidad y angustia de nuestros personajes.
Como siempre, encontramos escenas inverosímiles pero maravillosamente narradas, situaciones jugosas y momentos memorables, salidas todos de la mágica pluma de un escritor único.
Y como es de esperar, a lo largo de la novela los cuatro mosqueteros, aun sin abandonar sus aspiraciones materiales, reencuentran el gusto por las acciones nobles y la aventura, y vuelven a luchar  por ideales más allá de las tristes pasiones humanas.
Y por lo que sé, existe una tercera parte, el Vizconde de Braggelone, que algún día (algún día...) leeré.
 
Más información interesante sobre el mito y la realidad de los tres mosqueteros, aquí y aquí.
 
(04/02/2009) -
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Pequeñas pausas (XIV): Sin que sirva de precedente...
... vamos a ponernos románticos. O por lo menos, melancólicos. Un día completo de nieve sin salir de casa pone a uno en la situación mental perfecta para oir al gran William Bell y su clásico: I forgot to be your lover.  

 


(01/02/2009) -
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Her Morning Elegance / Oren Lavie
(30/01/2009) -
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