Stumbleando un poco por internet, descubrí un gran blog, al que debo agradecer haberme dado la posibilidad de reencontrarme con uno de los mejores recuerdos de mi preadolescencia: los historietas y diseños del dibujante valenciano Daniel Torres, que conociera a través de las aventuras de Roco Vargas para el mítico cómic Cairo.
Siempre me cautivó su elegancia en el trazo, su apego a la línea clara, y el retrofuturismo que destilaban sus ilustraciones, muy relacionadas también con el estilo publicitario americano. Y desde luego, en los primeros ochenta su trabajo dejaba pequeño a todo lo que se hacía por entonces en España, aunque tal vez ni él se daba cuenta de ello.
Actualmente Torres es un reputado ilustrador de trayectoria internacional, con trabajos para Playboy, incursiones en publicidad y colaboraciones en muy distintos proyectos.
En su página web personal, podéis encontrar una magnífica galería donde comprobar el oficio de este elegante creador...
Cuando esperas para cruzar, en cierto modo posas. Y un libro con gente posando, cuando se hace con las calles y la gente de Nueva York, puede ser interesante.
Mary J Blige es una diva del soul que desde hace unos cuantos años se encuentra en la cumbre en cuanto a repercusión comercial y mediática. Dotada de una magnífica voz (seguramente la más clásica del panorama de la música negra actual), sus últimos LPs tienen una característica que se puede considerar virtud o defecto según (como casi siempre) del prisma con que se mire: a) Aforunadamente podemos encontrar en todos ellos dos o tres buenas canciones con densidad musical y vocal. b) Lamentablemente, en cada uno de sus últimos LPs tan sólo podemos encontrar dos o tres buenas canciones con densidad musical y vocal. Con esta tónica la señora Blige podría estar una década más sacando discos sin mayores problemas de creatividad.. Lo que en mi caso la ha redimido de ese apego por el mainstream y la falta de riesgo, ha sido una sola versión, pero qué versión: Se atrevió a cantar un clásico entre clásicos. Mostró la inteligencia de no pretender innovar con una producción moderna ni metiendo cajas de ritmos donde no puede haberlas. Y además con su voz obtiene un notable alto donde muchas otras perecerían sin remedio. Y buscando un poco por YouTube se puede encontrar la versión en vivo, en la que MJB demuestra que tiene lo que hay que tener a la hora de subirse a un escenario.
Ayer compré algunas cosas en una interesante librería de usados, el Desván del Libro, y con ello estaba comprando el pasaje para dos viajes en el tiempo, ambos mentales, ambos inesperados. Por tres euros adquirí “Persuasión”, de Jane Austen. Las formas, mentalidades y convenciones sociales de la Inglaterra de principios del XIX me esperan en su interior. También, la visión moderna, sagaz, deliciosamente irónica de una escritora que se adelantó a su tiempo más de un siglo. Es lo bueno de los libros, que siempre te esperan. “Tienes más paciencia que un libro”, suele decir un amigo mío… Pero además, la edición es muy especial. Colección “Primor", editorial "Juventud Argentina”, editado en Buenos Aires en 1941. Sus viejas tapas han recorrido 67 años, toda una vida, para llegar a mis manos. El libro como objeto físico es otro ticket al pasado, escrito no obstante con unas señales indescifrables. Sus manchas, sus arrugas, sus anotaciones en el interior, no me dirán nunca cómo nacieron. Pero imaginar es gratis. Porque en 1941, en Argentina, mandaba el general Perón. Y la mentalidad de esa época era muy concreta. El propio título de la colección marca el camino: “Juventud Argentina”, libros seleccionados para no distorsionar las buenas formas y principios que debían regir la educación de los jóvenes y las jovencitas porteñas. La II Guerra Mundial estaba en su primera fase, con Francia colapsada por el impulso de la Weirmach, y España vivía en plena posguerra. Ese era el entorno mundial cuando el libro que tengo entre las manos nacía en una imprenta en la calle Perú al 666. Tal vez lo leyó una joven de la buena sociedad porteña. Tal vez acabara pronto en la Biblioteca Nacional, donde Borges trabajaría. Seguramente en sus 67 años de vida hay muchos periodos grises, opacos, perdidos en desvanes polvorientos y penumbrosos, entre el silencio de otros libros hivernados. No sé cómo fue su travesía hasta Europa: Por qué no un viaje de retorno de alguien que en los noventa deja el cono sur y vuelve a la Europa donde nacieran sus abuelos. O simplemente una prosaica venta al por mayor de libros viejos, para una distribuidora madrileña. Y todo ese camino, ignorado, y lleno por ello de posibilidades sin fin, escribió un nuevo, modesto capítulo, cuando lo compré.
No he podido evitar citar en el título de este post el lema del gran Gil Scott-Heron. La revolución del siglo XXI no ocurrirá en las calles, en los barrios marginados o en los podridos foros políticos de las democracias occidentales. Si ocurre (y todavía está por ver), comenzará en la mente de los hombre y mujeres, empezando por los jóvenes y adolescentes. Y no, no es que los púberes hiperhormonados comenzarán a ignorar los placeres epicúreos que el capitalismo sibilinamente les ofrece... No, lo que ya ha empezado a cambiar es la elección de lo que se consume, que ya no vendrá determinada por un canal unidireccional en el que unos pocos capos del Sistema (léase 40 Principales, Prisa, Telecinco o lo que se prefiera) moldean el menú a elegir para engordar sus suculentas cuentas. Eso está cambiando, y estoy hablando como ya es obvio de la radio, y más concretamente de la radio fórmula, moribunda y llamada a desaparecer en breve. Modernas inciativas como LAST.FM, Pandora, los playlist de Imeem o de la propia YouTube, convierten la acción de oír música on line en una auténtica experiencia interactiva, donde algoritmos desconocidos para nosotros registran nuestros gustos, nos hacen conocer los artistas que más se adaptan a ellos, y a su vez toman nuestra opinión para introducirla en un bucle continuo de valoración en línea, de la que se aprovechan en tiempo real otros oyentes con inclinaciones parecidas. Y a su vez, cada internauta puede elaborar su propia emisora virtual, donde recopila todas las canciones elegidas y recoge los aportes de otros internautas o grupos de internautas. La radio on-line, interactiva y dinámica es un hecho, y afortunadamente, podemos de momento confiar en los bytes y en la Red para su desarrollo, en vez de en directores de comunicación panzudos, operaciones triunfo o campañas promocionadas con maletines. Todo eso tiene cada vez menos futuro, aunque en este país que se creía hasta hace poco lo más de lo más, tardaremos un poco más que el resto en dejar de ser zopencos tirando de la noria.
Actualización 06/07/08: ¿No sabes que emisora elegir o cómo encontrarlas? Puedes empezar por aquí.
Mi buen amigo Salva ha inferido, a raíz del "principio" enunciado en el post precedente, una serie de cuestiones que considero impostergable plantearse y sacar cada uno nuestras propias conclusiones:
- ¿Supone la presencia de McDonalds la instauración de la paz, o su ausencia implica un incremento en las probabilidades de guerra?. - ¿Cuál de los bandos contendientes debe cargar con McDonalds: el que gana o el que pierde?. Si es el que gana ¿no hubiera sido preferible la derrota?, ¿no indica eso que existe una especia de justicia divina? - ¿Están las guerras promovidas por McDonalds para eliminar a la competencia previa? - ¿Tienen los tendones de vaca que comemos en las hamburguesas de McDonalds efectos en la generación de endorfinas y, por tanto, en el bienestar de la población, que impliquen la ausencia de deseo de guerra? - ¿Allí donde existe McDonalds se utilizan las armas para matar a las vacas en lugar de para matar a las personas? - ¿Es el adocenamiento social causa o consecuencia de la comida basura? - ¿De verdad, pero de verdad, de la buena, quieren los países en guerra del tercer mundo acabar consumiendo hamburguesas de McDonalds?
Yo de entrada sólo tengo claro la respuesta para la última...