Año 1990. Stephen Frears ha conquistado Hollywood dos años antes con su brillante adaptación de "Las Amistades Peligrosas". Con la industria rendida a sus pies, filma y presenta "The Grifters", una de las obras más desazonantes y amargas que se ha podido ver nunca en las pantallas.
Una película en buena medida anti-Hollywood por su temática incestuosa y la ausencia completa de moraleja, romanticismo o justicia poética.
Tramposa desde su embalaje.
Porque el cartel del film muestra a los tres protagonistas con esa media sonrisa que nos sugiere la típica película de timadores encantadores e inteligentes que (claro), al final se saldrán con la suya.
Pero los maravillosos títulos de crédito iniciales (que por cierto siempre me han parecido inspirados en pinturas de Hooper), ya nos muestran algo distinto, con esas fachadas inhumanas de edificios en blanco y negro, engarzadas por la rotunda banda sonora de Elmer Bernstein. Y pronto Frears nos muestra a los protagonistas exactamente como nos los quiere mostrar, simplemente como pobres diablos sin dignidad, atrapados en la imagen que tienen de sí mismos, sin orgullo y, lo más triste, sin ser conscientes de ello. La escena en la que un barman descubre el intento de timo de Roy Dillon (John Cusack) me parece definitoria al respecto. Cuando descubre que le ha intentado estafar con el cambio, le agarra por el brazo y con total parsimonia le da un soberano golpe en el estómago con un bate de beisbol. No hay en esta escena ningún rastro de la estética del perdedor...
- Se puede realizar un safari virtual por cualquier lugar del mundo con el Google Earth (¿quién no lo ha hecho todavía?)
- Se puede contratar un viaje organizado y, por ejemplo, ir a ver hipopótamos a Namibia (pobres hipopótamos). - Se puede sacar un billete de bajo costo e ir a una de esas contra-cumbres antiglobalización (aunque para hacerlo se utilice los medios que una multinacional tan malay contaminante como Boeing o Airbus pone a nuestra disposición).
- Pero también se puede ir al otro extremo del mundo (literalmente), contratar una autocaravana
con el volante a la derecha, y lanzarse a la aventura por más de tres
semanas, poniendo a prueba de paso la amistad de nuestros compañeros
mediante la convivencia más cercana a la promiscuidad (por el espacio, lo digo..).Eso
ha hecho una de mis mejores amigas, y ha tenido junto a sus compañeros
la gran idea de plasmar sus experiencias diariamente en un blog
(gracias Wifi!), muy bien escrito y lleno de magníficas fotos. Es éste: 24díasenlasAntípodas
-Nunca cantó temas propios, sólo versiones de clásicos pop, soul y blues.
- Nunca tuvo grandes ambiciones profesionales, tocando con su banda en pequeños locales y rechazando ofertas de varias discográficas para lanzarse como solista.- Murió con 33 años a causa de un cáncer de piel.
- Sus álbumes póstumos han vendido más de cuatro millones de copias.
- Su voz, una extraña mezcla de sencillez, fragilidad y fuerza, genera un efecto difícil de describir en sus oyentes.
- Se consideran sus mejores versiones, entre otras, Fields of Gold (Sting), People Get Ready (Curtis Mayfield) y Time after Time (C. Lauper).
"Rounders" es una película llena de aciertos, y de hecho semidesconocida en España. Llegué a ella a través del DVD, alquilándola una perezosa tarde de domingo sin referencias previas y sin ninguna aspiración en particular. Lo primero que me llamó la atención es el reparto que iba desfilando por la pantalla: Un MattDamon recién lanzado por entonces (1998) al estrellato absoluto con "GoodWill Hunting", que conservaba su cara aniñada y con temple frente a la cámara (cada vez menos discutido por cierto). Un inmeeeenso Eward Norton, que borda el papel de un chuletilla de barrio con un don para el juego inversamente proporcional a su irresponsabildad e inconsciencia (qué placer verle actuar, con esos andares y esa expresión de listillo-pazguato en la cara..). John Malkovich en la piel de un mafioso ruso tan repugnante como peligroso (y efectivamente logra resultar asqueroso...). Y el gran John Turturro en un papel secundario de ésos para los que parece haber nacido, y que realza cualquier película...
Cuando la crítica se hace con cierta imaginación y dosis de humor, se puede disfrutar mucho, estés o no de acuerdo con la misma.
Mi hermano me ha pasado este enlace que tal vez (y a pesar del título) ilustra lo que digo: Besando el culo de Hank