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Jungla de Asfalto

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I Probably Am A Dead Man Already

(05/04/2011) -
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Pequeñas Pausas (XXXI): The Wilderness Downtown

Los señores de Google han agarrado una canción del último LP de The Arcade Fire, y aprovechando el inmenso banco de imágenes que atesoran en Google Maps y su Street View, han armado una cosilla divertida.

No he encontrado el film correspondiente a Valencia, mi ciudad natal, pero el ejemplo vale. Y sirve de paso para reivindicar a Arcade Fire, grupo cuyos anteriores LPs no me han entrado, pero que con "The Suburbs" me han dejado alucinado.
 
 
 
(04/04/2011) -
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La Otra Motown

El sello Motown hizo historia en la música negra, con su apabullantes equipos de composición, sus impresionantes (y anónimos) músicos profesionales, y las estupendas voces de sus cantantes solistas y grupos. Todos conocemos a su aristocracia musical: Stevie Wonder, Marvin Gaye, Smokey Robinson, The Temptations, The Supremes, etc etc, la lista es extensísima. 
Sin embargo al catálogo de Motown es aun más extenso y profundo: su producción musical fue de un volumen apabullante. Y dentro de ese catálogo se puede encontrar todo tipo de (sobre todo) grupos que tuvieron (aunque no siempre) su pequeño momento de gloria, que difícilmente habrían alcanzado si no hubieran tenido detrás la maquinaria de la discográfica de Detroit. Es la "otra" Motown. Uno de esos grupos, desaparecidos en los márgenes de la historia musical, fue The Elgins. Con una solista dotada de una hermosa y cálida voz, tuvieron dos hits, que vale la pena rescatar. Oídos ahora, en esta época de hypes y sobresaturación, suenan anticuados, pausados, extraños incluso. Pero a su vez nos retrotraen al mundo evocado por todas las canciones de la Motown (siempre intrascendentes y optimistas). Un mundo, más que falso, inexistente, donde todo es melodía, euforia, ingenuidad.





(02/04/2011) -
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¿Quién es esta actriz?? (6)

 

 

 

 

 

 

(31/03/2011) -
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- Cine

TROPEZONES LITERARIOS (Cuentos del Reino Secreto)

Una de las cosas más bonitas que creo yo que ha ocurrido a todos los aficionados a la lectura, es el tropezarse con un libro del que no tenemos referencia alguna, en una circunstancia en la que no estamos buscando nuevas lecturas (incluso en la que no estamos buscando nada) para luego descubrir en el volumen en cuestión un mundo insospechado y atrayente, el creado claro por su autor. Las ocasiones que propician estos encuentros casuales yo creo que también son comunes a todos los lectores, o por lo menos muy semejantes: un libro dejado por su anterior dueño en una casa o apartamento alquilado por nosotros; un estante semisecreto que en nuestra propia casa esconde unos volúmenes que uno no ha comprado (o no recuerda haberlo hecho). El viejo libro de tapa blanda con el que inopinadamente tropieza nuestra mirada en una librería de saldos, y que nos atrae por su título y su breve reseña de la contraportada. La colección de clásicos comprada décadas atrás por nuestros padres y que pacientemente ha esperado entre el polvo acumulado de décadas. Etc… 
Y por desgracia (hasta cierto punto) ahora internet nos ha privado de lo que antes era un placer añadido tras ese descubrimiento inicial. Me refiero a la búsqueda paciente de referencias del autor, de sus otras obras, etc.  Búsqueda que se extendía por semidesiertas y umbrías bibliotecas públicas, cafés con amigos y conocidos, conversaciones con libreros de rancia estirpe… Todo eso ya pasó, ahora un tecleo y un “enter” y la información (esa droga moderna) te llega en 0,05673 segundos según Google. ¿Práctico? Sí ¿Romántico? No son tiempos…
 El último “tropezón” que recuerdo es el que me llevó a descubrir a un autor leonés, Jose María Merino, y uno de sus libros de relatos cortos de corte sobrenatural, “Cuentos del Reino Secreto”. Entré en él tan sólo por lo sugerente del título, que necesariamente tenía que atraer a un impenitente aficionado a la ciencia ficción y el género fantástico como yo. 
Pero cuál fue mi sorpresa al encontrar una soberana colección de cuentos magníficamente escritos, elegantes, sugerentes, oscuros en ocasiones, todos cortados por el patrón común de lo sobrenatural forzando por momentos las débiles costuras racionales de nuestra realidad cotidiana. Sólo tengo la versión en papel, así que no puedo colgar ningún cuento del mismo. Lo haré sin embargo con un relato de otro volumen de relatos (Cuentos de los días raros) no tan redondo en mi opinión, pero igualmente necesario de leer. Un cuento además de corte clásico me parece a mí, que trenza con elegancia los recuerdos de la niñez con el efecto de aquellos primeros cuentos infantiles. Una preciosidad

La hija del Diablo 

Hay mucho brillo de fauces y humedad de salivas sanguinolentas en una zona lejana de mi memoria. La zona es tan borrosa que apenas la identifico como mía: yo mismo no soy allí una conciencia sino un personaje más, un niño crédulo capaz de aceptar con agradecida fascinación cualquier historia que le contasen. En el primer cuento que yo recuerdo haber oído, el lobo devoraba a la abuela de Caperucita y, tras una situación de terror progresivo la primera e insuperable escena de suspense de toda mi vida, a la propia Caperucita. En aquel tiempo debieron de contarme muchos cuentos en cuya trama central alguien era devorado, porque son los que más rebullen en esos pasadizos de mi alma. El lobo devoraba también a las siete cabritillas, tras entrar en su casa con la artimaña de enharinarse una de sus patas, para hacerla parecer la de la cabra madre. A las dos voraces bestias, el lobo de Caperucita y el de las siete cabritillas, la digestión les daba un sopor que no podían resistir, y su sueño era aprovechado por los cazadores, o por la cabra madre, para abrir su barriga, sacar de allí a sus víctimas, rellenarla de piedras y volver a cosérsela. Ese lastre arrastraría al lobo al río o a lo hondo de un pozo, cuando quisiese beber, empujado por una sed acuciosa. Pero también estaban presos de un ansia devoradora la bruja de Hansel y Gretel ¿quién se come mi casita? o el ogro de Pulgarcito, descuidado degollador de sus propias hijas. Eran historias feroces, cargadas de una glotonería caníbal que hacía aún más perversas las circunstancias que rodeaban el peligro mortal de los inocentes protagonistas...

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(28/03/2011) -
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ACAPELLA

 

 

 

 


 

(26/03/2011) -
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EL DISCRETO ENCANTO DE LAS PELÍCULAS DE ZOMBIES

Que los zombies han vuelto es algo evidente. Tras décadas de arrastrarse por la serie B, C y hasta Z del cine, la reivindicación que empezó con 28 días después, y con el estupendísimo remake de "Dawn of the dead" (qué diez primeros minutos) que hiciera Zack Snyder (el director de 300), logró que los muertos vivientes ingresaran por primera vez en el mainstream. Yo acabo de disfrutar de lo lindo con Bienvenidos a Zombieland, y ya tienen hasta su serie televisiva de culto ("The Living Dead").

 Llegados a este punto es muy tentador hacer análisis sociológicos caseros sobre este retorno fulgurante de los comecerebros: que si los muertos vivientes son una parábola de lo que le pasa a la sociedad consumista actual; que si muchos vemos en los zombies una visión extrema pero coherente de nuestros propios comportamientos (digitados por oscuras ansias hedionistas y gurús ocultos del marketing), que si al fin y al cabo el nivel cultural y sensibilidad de un zombie es seguramente superior al de cualquiera de los participantes de Gran Hermano... qué se yo, otros han hecho ya sesudos análisis, y no seré yo quien caiga en la manía de sociologizar todo lo que pasa... 
Lo que sí me permitiré (¿por qué no?) es elucubrar sobre cinco lugares comunes de las películas de zombies que (tal vez) colaboran a que, para muchos, estas películas nos resulten taaaaan atractivas: 

- Consumo libre: pasa en la gran mayoría de las zombie movies: los protagonistas hacen escala en unos grandes almacenes, o un hipermercado, y todo es felicidad: cogen lo que quieren de las góndolas, se atiborran de sus pastelitos preferidos, se jartan de chocolates... ¿a quién no le gustaría poder hacer eso aunque sólo fuera una vez en la vida? (aunque el precio sea que el resto de la humanidad babee sangre y quiera alimentarse contigo y de tí). 
- Cambio instantáneo de reglas: Aparece un zombie... y ya está, desaparecen todas las convenciones sociales, las onomásticas de los concuñados, los vecinos pelmas, hasta la vecinita del quinto... ya no tienes que dar imagen, ni respetar las normas, la única ley que existe es la de la supervivencia. O les revientas la cabeza, o te devoran las vísceras, eso es todo. Ya no tienes que preocuparte por si te olvidaste del cumpleaños de algún familiar, ni del borrador de la declaración de la renta que siempre te da positivo el muy capullo. La habilidad social más valorada es saber-apuntar-bien. 
- Humor: los zombies, sobre todo los clásicos (los modernos corren que se las pelan), andan muy despacio, levantan los brazos, hacen ruiditos guturales gorgojeantes…. Perfecto para cachondearse de ellos, no?. En Cinemanía hay un ranking muy interesante de películas de zombies, y no veo pasar las horas para ver la que figura en el nº 1, una parodia británica que por lo visto en el trailer no tiene desperdicio. 
- Viviendo en el filo: Una pequeña heridita, un mordisquito... y la novia del prota se convierte en un bicho sangrante que quiere (literalmente) comerle mientras le persigue con ojos amarillos (o rojos, según versiones) apoyándose en un tobillo fracturado y doblado en una posición horrible. Eso es vivir al límite, eeh? 
- La libertad de un mundo desierto: Vale, quedan pocos seres normales sobre el planeta tierra y el protagonista es uno de ellos. Pero al menos las ciudades se quedan por fin vacías, y puede elegir el coche que siempre ha deseado (casi siempre un 4x4) conducir a 200 por una carretera comarcal sin agobios (tan sólo un esporádico atropello zombie, triste pero necesario) y romper todas las lunas de escaparates, mansiones o lo que a uno le apetezca. 
- Predestinación:  Sí... Los protagonistas viajan casi siempre en búsqueda de una zona libre de zombies, una isla, una ciudad, otro país….Pero tú, que para eso eres el espectador y sabes más que ellos, no tienes ninguna duda de que están predestinados, de que no hay salida... Y eso no te agobia, al contrario, estás deseandosaber cómo el director plantea la desilusión final... porque en el fondo queremos que todos se hagan zombies, verdad? Como nosotros...


(25/03/2011) -
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- Cine

Hoy es Miércoles, toca (por última vez) Gospel.

 

 

 
 
(23/03/2011) -
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¡¡Feliz cumpleaños señor Benson!!

 

(22/03/2011) -
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¿Quién es esta actriz?? (5)

 

(16/03/2011) -
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- Cine
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