Un Primer Recuerdo: Tendría 12 ó 13 años, cuando en un suplemento dominical leí un reportaje sobre un tal Rockwell, titulado “el pintor de la América feliz”. Se me quedó grabado el cuadro que lo ilustraba, “Comida de acción de gracias”. Su extraño realismo, su temática ingenua. Uno de esos recuerdos que se entierran en nuestro subconsciente para, pertinazmente, sobrevivir. Primera acción: De forma casual me topé en una librería con un volumen sobre el mencionado. Algo muy lejano se mueve en las catacumbas de mi cerebro. El libro es de Taschen, esa maravillosa editorial de éxito masivo (y por tanto sin prestigio alguno entre losentendidos) por haber puesto el arte al alcance de todos gracias a sus moderados precios (aunque últimamente publican sobre otras modalidades del arte). Compro el libro. Ahí están. Las ilustraciones realizadas durante seis décadas por un maravilloso creador, al que no le dolían prendas reconocer que utilizaba fotografías para utilizarlas como modelos de algunas de sus obras, y cuya obra se puede definir sin temor a equivocarnos como comercial, incluso, alimenticia. Pero muchas cosas de Norman Rockwell me gustan, aunque yo no entienda de arte ni de publicidad. La naturalidad de muchos de sus imágenes en movimiento. La facilidad para transmitir en determinados cuadros el espíritu y los anhelos de la sociedad americana de ese momento (aun con ingenuidad y candor). Una magnífica capacidad de observación para delimitar lo que se llegó a llamar “momentos Rockwell”. Y sus intentos, a veces logrados, a veces no, de trascender las meras portadas del Saturday Evening Post, revista bimensual cuya cabecera ilustrara durante casi cinco décadas. Un ejemplo: En un momento en que la mano de obra de las fábricas americanas era mayoritariamente femenina a causa del enrolamiento masivo por la II Guerra Mundial, supo plasmar el hecho en una imagen icónica y rotunda, que le ha pervivido: Rosie, la remachadora.
Con su herramienta sobre las piernas y aplastando el Mein Kampf, no es tan fácil adivinar que se inspiró de manera directa para esta obra en el Isaias de la Capilla Sixtina. Increíble cruce de caminos..
Otro de sus cuadros más conocidos es... ...leer más