No entiendo mucho de literatura, pero soy una devoradora de libros. Algunos son como platos que uno no le apetece volver a probar. Otros, en cambio, son como esa comida sencilla y a la vez complicada de realizar, que a uno le encanta degustar una y otra vez.
El ingrediente principal de los libros de Jane Austen consiste en unos personajes de primera calidad. Son sólidos, frescos y quedan bien en cualquier situación; están perfectamente definidos, y pueden resultar heroicos sin necesidad de grandes gestas, o terriblemente ridículos sin necesidad de faltarles el respeto.
Una vez elegidos los ingredientes, Jane Austen, los cocina poco a poco, nos va mostrando como se comportan en situaciones adversas, difíciles o felices, subiendo y bajando el fuego.
Como un buena cocinera, nos guía de la mano por una sociedad que no hemos conocido, y no juzga sus reglas, sólo nos las expone.
No permite jamás que un libro dure más ni menos de lo que debe hacerlo, y lo que mas me gusta, (y como decían las abuelas) todo lo cocina con amor, que es como saben bien los platos sencillos. Con un amor apasionado pero que se vive desde la sensatez, y al mismo tiempo consigue algo que para la época resulta tremendamente adelantado; logra que ese amor no sólo se base en la belleza física o los convencionalismos sociales, también en el respeto, la admiración y la amistad entre las parejas que a lo largo de sus libros se van enamorando.
Así que al igual que con el pan, tomate y jamón, me encanta volver a las páginas de los libros de Jane Austen para degustar un buen libro, al menos una vez cada cierto tiempo.
A veces (casi siempre) sacar conclusiones precipitadas lleva a crasos errores. Más aun si juntas cine y literatura. Me dejarán explicarles:
a) Hace once años (dios mío, once!!) el que suscribe ve el cartel anunciador de una película de Gwyneth Paltrow, “Emma”.
b) En dicho cartel la rubia americana exhibe una eehh.. ¿cómo decirlo?.. ah sí, una innegable cara de bobalicona
c) Hace tres años se estrena “Orgullo y Prejuicio”
d) Dicha película no pasa de ser un ejercicio cinematográfico rutinario, en el que además Keira Knightley ya se empieza a poner pesadita.
e) La autora de las novelas originales (de las que las películas citadas son adaptaciones) es Jane Austen.
Corolario precipitado generado por mi subconsciente:
(a)+(b)+(c)+(d)+(e) = Jane Austen es una aburrida escritora inglesa del siglo XIX que se dedicó a redactar insulsas novelitas sobre damas de sociedad británicas en busca de marido y/o dedicadas en cuerpo y alma a buscarlo para otras, y que desenvuelven su superficial vida entre tés a las cinco y bordados de tul.
Afortunadamente la vida corrige en ocasiones las comprensibles (en mi caso) limitaciones humanas.
Una amiga mía de Valencia ejerce en sus escasos ratos libres como miembro de una secta oculta. El fin de dicha fraternidad secreta no está claro, pero se sabe que entre sus ritos periódicos se cuenta la lectura anual de “Orgullo y Prejuicio” y el culto por Colin Firth.
En fin, en conversación intrascendente con dicha amiga, surgió el “tema Jane Austen”. Su frase fue lapidaria: Una novela del siglo XIX que empieza con la frase "es una verdad universalmente conocida que un hombre soltero, en posesión de una cuantiosa fortuna, debe buscar esposa", no puede sino ser genial. Íntimamente impactado por tal irrefutable argumento, dediqué pues mis luces a la lectura de dicha novela.
A estas alturas los abundantes fans de Jane Austen deben estar más que irritados con este post, o lo que es peor, reflexionando sobre mi supina incultura literaria. Pues… sí, tendrán razón.
Orgullo y Prejuicio es una novela moderna (pero escrita en 1811!), donde , además de disfrutar con su lectura, uno encuentra una fina ironía solapada a lo largo de toda la obra, una hábil capacidad de interesar al lector (partiendo de una historia a priori tan aburrida como la caza de marido por jovencitas de la buena sociedad inglesa del siglo XIX), una letal crítica a la mojigatería social de la época, una brillante penetración psicológica en los personajes principales y… además, en el fondo se habla de una bonita historia de amor.
De más está decir que Darcy es seguramente uno de los personajes literarios más atractivos para el público femenino creados nunca.
Y poco más que añadir, me dispongo a comprar de segunda mano y devorar “Persuasión” (una vez termine la relectura de “El Hombre en el Castillo", de Dick), ya que ha sido la segunda recomendación de mi amiga preferida.
Pos-post: Se dice, se comenta, se rumorea, que existe un libro, "pride & promiscuity", en el que se se supone que se encuentran parte de los manuscritos que el editor de la Sta. Austen no le dejo poner en su momento, con autenticas animaladas sobre escenas sexuales. Buff...