 Un Hombre Con Convicciones
"Yo, Benjamin Malaussène, quisiera que alguien me enseñara a vomitar en lo humano, algo tan seguro como dos dedos en las profundidades de la garganta, que alguien me enseñara el desprecio o ese buen odio bestial, el que mata con los ojos cerrados, quisiera que alguien apareciera un día, me enseñara a otro y me dijera, aquél es el cabrón integral, cágate en su cabeza, Benjamín, que se coma tu mierda, mátalo y acaba con sus semejantes. Y quisiera poder hacerlo en serio. Quisiera ser de los que exigen el restablecimiento de la pena de muerte, y que la ejecución sea pública, y que guillotinen al condenado comenzando por los pies, que luego lo curen, que lo cicatricen, y que vuelvan a comenzar una vez sanado, guillotina de nuevo, también por la otra punta, las tibias esta vez, y a curarlo de nuevo, y cicatrizado de nuevo, y ¡chas!, ahora las rodillas, a la altura de la rótula, donde más duele; quisiera pertenecer a la auténtica familia innumerable y unida de todos los que desean el castigo, llevaría a los niños al espectáculo, podría decirle a Jeremy: “¿Ves lo que te espera si sigues pegándole fuego a la Educación Nacional?” Y al pequeño le diría: ”¡Mira, mira, éste también transformaba en flores a los tipos!”. Y en cuanto la pequeña Verdún abriera la boca, la blandiría al extremo de mis brazos , por encima de la multitud, para que viera bien la ensangrentada cuchilla: ¡disuasión! Quisiera pertenecer a la gran, Hermosa Alma Humana, la que cree a pies juntillas en la ejemplaridad de la pena, la que sabe dónde están los buenos y dónde los malvados, quisiera ser el feliz propietario de una convicción íntima, ¡ joder, cómo me gustaría! ¡Dios mío, cómo simplificaría eso mi vida!"
El Hada Carabina, Daniel Pennac
literatura francesa, novela negra (30/05/2009) - 382 visitas - 10/10 puntos - 1 opiniones añadir comentario - Literatura
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