19 de Marzo de 1945. El ejército americano acaba de liberar el campo de prisioneros de Wetzlar, en Alemania. El sargento británico EdwardHill celebra su recobrada libertad, cinco años después de haber sido hecho prisionero en Dunkerke. Imagínense cinco años lejos de todo lo que es su mundo. Imaginaros como se puede reaccionar cuando se recobra la propia existencia.
El teléfono suena diez veces por minuto, todos los temas laborales intrascendentes hacen cola para pasar por nuestras impotentes manos, no conseguimos terminar ninguna de las tareas pendientes, los plazos se nos echan encima, la concentración empieza a ser una misión imposible...
Calma, calma, calma. Tómate un respiro. Levántate. Salta un poco. Aplaude una vez. Golpea tus caderas. Aplaude otra vez. Respira hondo de nuevo. Dale un poco de ritmo a tu vida: Ritmocorporal
... Y cuando hayas acabado, a seguir, que no queda más remedio.
Pos-post: La página original de esta animación es francamente brillante
Una buena amiga francesa, prima de mi mujer, reside desde hace un mes en Madrid. No había pisado nunca España, y me ha permitido publicar las fotos que ha ido tomando, desde que vive aquí, de las escenas, los detalles, el ambiente, y en general todo lo que le llama la atención de esta ciudad realmente multiétnica. Es una forma de ver una de nuestras grandes ciudades a través de la mirada de los otros: MADRID 2007
Dueña de una poderosa voz, heredera directa de Amália Rodrigues, Mísia recogió la antorcha del fado en un momento (principios de los noventa) en que hacerlo parecía una temeridad o simplemente un anclarse en el pasado. Enfrentada con el stablishment del fado en Portugal, ha desarrollado una extensa carrera musical con proyección internacional. Sin duda una de las más grandes, y en opinión del que suscribe, la que más.
Matrix fue estrenada en 1.999. Ya saben, Neo toma la pastillita roja, que le hace ver la realidad tal y como es... Pero ocho años antes, en 1.991, el querido ElvioGandolfo tuvo una visión porteña de la matrix. Y en las afueras de Buenos Aires, a principios de los noventa, no estaban para pastillitas. Tomaban terrones de azúcar con dos gotitas de "algo". Y Morfeo se llama Fiambretta... Lo pueden leer aquí. Temblad hermanos Wachowski, vuestros derechos de autor pueden saltar por los aires...
El Fado es una de las formas más conocidas de la música popular lusa, basada originalmente en los sonidos de la guitarra portuguesa y las voces melancólicas de sus cantantes (casi exclusivamente mujeres). Con origen en el siglo XIX (tal vez antes), fue la gran Amália Rodrigues quien le dio su forma contemporánea y lo hizo universal en el siglo pasado. Una vez desaparecida, son varias las nuevas voces portuguesas que siguen desarrollando este género que expresa como ningún otro la saudade, gracias a sus cuidados arreglos y a la sonoridad de un idioma tan musical como el portugués. Como todo lo que viene de nuestro país vecino, es prácticamente desconocido aquí (porque sí, Amenabar puso "Negra Sombra" en su película, cantada por Luz Casal, y eso está muy bien, pero esa hermosa canción nació en 1892!!)
Es un poco absurdo hablar de un estilo que a uno le apasiona cuando, puede simplemente colgar su música en el blog. Así que mientras el señor Imeem me funcione (espero que aguante), voy a poner (si tengo tiempo) dos fados por semana.
Y claro, este primer post sobre fado no puede empezar más que con la gran Amália Rodrigues. Que la disfruten.
Año 1990. Stephen Frears ha conquistado Hollywood dos años antes con su brillante adaptación de "Las Amistades Peligrosas". Con la industria rendida a sus pies, filma y presenta "The Grifters", una de las obras más desazonantes y amargas que se ha podido ver nunca en las pantallas.
Una película en buena medida anti-Hollywood por su temática incestuosa y la ausencia completa de moraleja, romanticismo o justicia poética.
Tramposa desde su embalaje.
Porque el cartel del film muestra a los tres protagonistas con esa media sonrisa que nos sugiere la típica película de timadores encantadores e inteligentes que (claro), al final se saldrán con la suya.
Pero los maravillosos títulos de crédito iniciales (que por cierto siempre me han parecido inspirados en pinturas de Hooper), ya nos muestran algo distinto, con esas fachadas inhumanas de edificios en blanco y negro, engarzadas por la rotunda banda sonora de Elmer Bernstein. Y pronto Frears nos muestra a los protagonistas exactamente como nos los quiere mostrar, simplemente como pobres diablos sin dignidad, atrapados en la imagen que tienen de sí mismos, sin orgullo y, lo más triste, sin ser conscientes de ello. La escena en la que un barman descubre el intento de timo de Roy Dillon (John Cusack) me parece definitoria al respecto. Cuando descubre que le ha intentado estafar con el cambio, le agarra por el brazo y con total parsimonia le da un soberano golpe en el estómago con un bate de beisbol. No hay en esta escena ningún rastro de la estética del perdedor...