Parece que el mundo real está últimamente secuestrado por Wall Street y (el fracaso de) sus realidades financieras virtuales. ¿Era esto previsible?
Bueno... Thomas Jefferson, uno de los padres de la constitución americana, escribió esto hace 200 años:
"If the American people ever allow private banks to control the issue of their currency, first by inflation, then by deflation, the banks...will deprive the people of all property until their children wake-up homeless on the continent their fathers conquered.... The issuing power should be taken from the banks and restored to the people, to whom it properly belongs.
... The modern theory of the perpetuation of debt has drenched the earth with blood, and crushed its inhabitants under burdens ever accumulating"
¿No les resulta extrañamente familiar? Un hombre con visión, este Jefferson... Aunque no hay nada que no se pueda arreglar con 700.000.000.000 de dólares.
Una de las consecuencias del positivismo racionalista que triunfó con las revoluciones industriales (y francesa) es que las sociedades del primer mundo y sus habitantes establecen su seguridad sobre los cimientos de la supuesta solidez de ciertos principios abstractos e inamovibles. Existe, sin embargo, un sano ejercicio (apto eso sí sólo para los fuertes de espíritu), que consiste en inquirir sobre el origen de dichos principios hasta alcanzar su raíz última, su esencia, aquello absoluto en lo que radica su solidez. Peroy hacerlo sin ayuda externa, partiendo de lo que cada uno cree que es la definición. Dado que se trata de un ejercicio de introspección conviene partir de definiciones personales, especialmente si vamos a reflexionar sobre conceptos abstractos. Propongamos, por ejemplo, la literatura, a la que, a buen seguro, todos creemos poder definir objetivamente (al igual que política, sociedad, ciencia, honradez, etc). Al decir "objetivamente" queremos decir que en esa definición no hay elementos de juicios arbitrarios como buen gusto, calidad, ni nada parecido. Hagámoslo ahora... (pausa recomendada para la reflexión). Si ya lo hemos hecho, o creemos haberlo hecho, pasemos a la segunda fase: Porque toda definición si es objetiva y absoluta, conlleva una acotación, un establecimiento claro de los límites infranqueables que determinan qué es y qué no es (literatura, en este caso), y por tanto deberíamos, en este punto, ser capaces de explorar los límites con rigor discriminando ovejas blancas y negras. Pero es imposible.
Y no, no me refiero a Coldplay, que ya, ya sé que siguen vendiendo millones y sí, sí que son muuy sensibles y dulces. Me refiero al único grupo que seguramente les puede hacer sombra y hasta superar. Son Keane, y ya mismo están lanzando su tercer LP, con este rotundo "Spiralling" como anticipo. Menos líricos que antes, menos barrocos y detallistas en su instrumentación (aunque Tom Chaplin cada vez canta mejor), tal vez no sean tan brillantes como en anteriores singles, y tal vez se repiten algunos esquemas, pero... siguen teniendo lo que hay que tener, y siguen siendo todo lo potentes que se debe ser en un primer single. Y el vídeo se deja ver, que ya es bastante hoy en día.
Pos-post: Para que vean que en este blog no solo hablamos de negros cantando (también hablamos de negras).
El mejor pop- rock en español no se está haciendo en España. Ni lo están haciendo españoles. Lo están haciendo en Latinoamérica. Y no estoy hablando de Calamaro. Ni por supuesto de los indescriptibles Maná. Hablo del señor Rodolfo Páez, Fito Páez para el mundo. Seguramente el más consistente y valioso cantautor argentino. Siempre exquisito en sus composiciones, formalmente brillante y con magníficas letras, tiene una dilatada carrera que se extiende ya por más de veinte años. Es sin embargo poco conocido en España, salvo por el disco Enemigos Intimos que hiciera en común con Sabina (con el que terminaría enfrentado), y por haber sido marido de Cecilia Roth, durante un tiempo musa de Pedro Almodovar. El amor después del amor es una de sus mejores composiciones, un momento pop vibrante que como tal merece su repaso en este pequeño pero intrascendente blog.
Y a día de hoy, con cuarenta y tantos años, el señor Páez sigue siendo un trallazo en directo, como corresponde a alguien que se ha pasado media vida de gira por los escenarios de medio mundo.
Y ahora, puedes descubrirlo, o seguir escuchando a Alejandro Sanz o Jeniffer López...