Las escasas ocasiones en que he intentado realizar "visitas virtuales" en las páginas web de los principales museos del mundo,he obtenido una sensación oscilante entre el aburrimiento y la decepción. Tiempo interminable de carga para la aplicación de turno, escasa interactividad, y sobre todo, reproducciones de las obras en la pantalla de pésima nitidez, de tamaño reducido y casi nunca ampliables, de forma que uno se pregunta a quién se le ha ocurrido diseñar algo así.
Por eso descubrir a través de un compañero de trabajo una página web como Ciudad de la Pintura, que se atreve no sin probable veracidad a autotitularse "la mayor pinacoteca virtual", me ha resultado un pequeño gran placer.
Un catálogo casi inagotable de autores y obras, y la posibilidad de utilizar toda la pantalla del ordenador para visualizar digitalizaciones más que dignas, hacen de esta página web una delicia para cualquiera que tenga aunque sea una simple curiosidad por cualquiera de los estilos pictóricos.
A veces internet sirve realmente para algo.
Premisa 1: Con pequeñas historias y anécdotas casi intrascendentes como material, se puede hacer grandes obras, todo es cuestión de talento. . Premisa 2: En este país tan superguaï que hasta hace poco se creía superpotencia económica, el cine francés no es que sea desconocido, es que realmente se huye de él como alma del diablo. Y eso hace que nos perdamos interesantes películas que en la última década se están facturando en nuestro vecino del norte. Post: "El gusto de los otros", fue emitida en julio del 2008 por la 2, con lo cual tal vez 10 ó 20 personas la vieran. El planteamiento inicial es muy sencillo. Todos nos movemos en un círculo social y personal concreto, determinado por nuestra profesión, nuestro nivel salarial, nuestra edad, nuestra formación académica, nuestras orientaciones sexuales… En cualquier ciudad existen múltiples de estos círculos sociales, completamente compartimentados y sin ningún contacto ni trasvase entre ellos. Lo normal es que vivamos y muramos sin traspasar nunca esas barreras invisibles, por mucho que nos sintamos gente abierta y sin prejuicios… ¿Pero qué pasaría si uno de los integrantes de uno de esos nichos, en particular un empresario inculto, más bien patán y más bien machista, decide sin venir a cuento y con total naturalidad comenzar a frecuentar los locales y las personas de un círculo opuesto, como es el del mundillo artístico de provincias? ¿Y si, tras el inevitable rechazo y burla inicial, insiste en ese contacto porque siente que realmente le aporta algo que le falta? ¿Y si cae rendido ante uno de sus componentes femeninos? La anécdota es vestida en el film con un guión refinado, lleno de detalles, de pequeñas ironías, de historias paralelas, y tiene el buen gusto de evitar en todo momento el chiste fácil o la anécdota chunga (que en una película hispana aparecería inevitablemente a los dos minutos de iniciada la misma). El guión es obra Agnés Jaoui (directora y una de las intérpretes) y del actor principal Jean Pierre Bacri, (pedazo de interpretación) ambos de hecho marido y mujer. Una pequeña gran obra, y un ejemplo de sencillez al servicio de la excelencia.
Volvemos a la línea de publicación de nuestra novela on-line, con la apasionante segunda
parte. Otro tiempo, otros personajes, otra historia pero, como siempre, la
mezquindad abriendo brecha en la naturaleza humana.
Y para todos los
lectores, tenemos el placer de informaros que estamos preparando la edición de la
novela en un volumen de unas 300 páginas. Una edición que promete ser
diferente... Ya os mantendremos informados.
A poco que se acceda a esta blog se puede adivinar mi interés por la fotografía callejera o "street photography". No soy experto, y seguramente no llego ni al nivel de aficonado. Simplemente me resulta muy atractiva la información que una instantánea en blanco y negro puede dar sobre una época, un país, una sociedad, tanto por lo que muestra como por lo que no muestra. Por no hablar del caracter irreal de cualquier instantánea fotográfica: esa congelación del movimiento, además de ser en verdad antinatural, nos da la posibilidad de escudriñar los más mínimos detalles de un momento fugaz que de otra forma jamás habríamos registrado. Algo que siempre me ha parecido una oportunidad para bucear en el tiempo y en el espacio sin más instrumentos que los dos ojitos que la evolución (o Dios) nos ha dado.
En la galería de la fundación Mapfre comienza este mes una interesantísima exposicióncon obras de seis fotógrafos norteamericanos, algunas de cuyas imágenes han sido posteadas en este blog. La buena noticia es que estará abierta hasta el 4 de enero del 2009. La mala, que obviamente está en Madrid, siendo complicado verla para cualquiera que no resida en esta fatigada capital del reino.
El sonido Motown siempre se produjo como los coches de las cadenas de montaje de Detroit, la ciudad que lo viera nacer: en serie. Fue una fábrica de producir éxitos, siempre con el mismo grupo de prodigiosos compositores, los mismos expertos músicos, los mismos avezados productores, con esas baterías y líneas de bajos grabadas dos veces para darles mayor profundidad y poderío. Reconozcámoslo, salvo dos o tres grandiosas excepciones, el intérprete o intérpretes importaban poco.
Una de esas excepciones fue el gran, grandísimo Marvin Gaye. Antes de que su obra elevara el vuelo y comenzara a realizar obras más personales y maravillosas (What's Going On, Let's Get It On, I Want You…), estuvo una década haciendo pop-soul intrascendente pero deliciosamente optimista para blancos y negros, es decir, puro sonido motown. Llegaron a hacerse enormemente populares sus colaboraciones con artistas femeninas, sobre todo con Tammi Terrell (una belleza negra de bien adiestrada voz) grabando algunas canciones que cuarenta años después siguen elevando el ánimo con impresionante facilidad, haciéndonos sentir por unos segundos que la vida no es tan complicada ni las relaciones tan enrevesadas. La más famosa, utilizada en más de una banda sonora es la redonda Aint No Mountain High Enough.
Pero siempre me ha gustado otra pequeña miniatura, llena de ánimo, de optimismo vital, de alegría, que te llega directo a las amígdalas por muy alicaído que estés. If I Could Build My Whole World (around you). Eso mismo…
Pos-post: Tammi murió inesperadamente por un cáncer cerebral no diagnosticado, según cuenta la versión oficial, en pleno escenario, en los brazos de Marvin Gaye. Un triste final para quien había cantado tan bien y con tanta contagiosa empatía...
Imagínate por un momento en una playa de arena blanca, de pie, frente al mar. Luce el sol, 25 grados de temperatura. En la lejanía se distingue una isla lejana. Y hay algo más. A tus pies nace un camino de piedra lisa, que se extiende rectilíneo sobre las aguas, hasta la isla. Poco más de cuatro kilómetros. Apenas sobresale del nivel del mar.
Tienes que llegar a esa isla, antes de que la marea suba y oculte el paso. Pero no va a ser tan fácil.
Vas a tener que competir con otros hombres y mujeres, todos jóvenes, que quieren llegar antes que tú. A medida que corres junto a ellos, la marea irá subiendo. Primero irá humedeciendo el suelo de piedra, haciéndolo peligrosamente resbaladizo. Un esguince, una fractura, se hace primero posible y luego probable. Luego el agua empezará a refrescarte los tobillos. Más tarde, poco a poco, te impedirá correr de una manera normal. Si tardas demasiado, es probable que debas llegar nadando a la isla, exhausto. Pero aunque no tardes, aunque seas veloz, hay otra sorpresa. La confluencia de dos corrientes de agua contrapuestas genera una ola en la que te puedes apoyar para correr. Pero a medio camino esa ola deriva irremediablemente hacia un costado, por lo que si no estás atento, puede arrástrate y sacarte del camino junto a otros de los corredores-nadadores,.
¿Te atrae la imagen? No es difícil entonces hacerla realidad. La isla existe, el paso existe, la carrera existe.
La isla de Noirmoutier se encuentra en las costas del Atlántico, en Francia. Desde hace siglos existe un paso elevado (el passage du Gois) por el que se podía transitar desde la playa cercana para acceder a la isla, pero solo en los periodos de marea baja En el siglo XX se empedró ese paso, manteniendo la particularidad de quedar oculto bajo las aguas cuando sube la marea, haciendo posible para los lugareños y visitantes el sueño de caminar sobre las aguas durante unos minutos.
Cada año, un grupo de gente animosa realiza "les Foulées du Gois", una carrera entre la costa y la isla, que comienza justo cuando la marea empieza a subir. La carrera resulta agotadora, sobre todo cuando el agua comienza a entorpecer el trote.
Una forma poética de divertirse
This is in remembrance of our ancestors Sam Cooke and Marvin Gaye and Donny Hathaway And all that came before You opened up a door 'Cause of you A change gon' come
Cuando alguien inicia su carrera discográfica con una “intro” como ésta, no hay dudas de sus intenciones. India Arie canta para el sello Motown, y en 2001 editó su primer álbum, "Acoustic Soul", un refinado ejercicio de soul moderno, anclado en raíces del clasicismo, con fragante voz y ajustada instrumentación, con canciones elaboradas y bien estructuradas, compuestas en su mayoría por ella, que también toca la guitarra. Una influencia evidente y beneficiosa del gran Stevie Wonder traspasa varias canciones de un LP que supone una delicia para todo amante de la música negra. Posteriormente editó dos LPs más, "Voyage to India" (2002) y "Testimony: Vol. 1, Life & Relationship" (2006), en los que tal vez disminuyó ligeramente el nivel creativo, pero que siguen repletos de elgancia, regusto clásico y carpintería sólida. Algún malintencionado se ha atrevido a decir que India Arie tiene además los labios más sensuales del soul actual, lo cual es un comentario sexista y políticamente incorrecto. O no.
Uno de los álbumes más interesantes que he encontrado en ese maravilloso reservorio de imágenes que es Flickr, es éste, que reúne decenas de fotos de la región de Normandía durante la liberación por las tropas aliadas. PhotosNormandie
Muchas imágenes son instantáneas captadas sin que sus protagonistas posaran ni advirtieran que les estaban fotografiando, por lo que transmiten una naturalidad y verismo que personalmente me resulta muy interesante. Aunque tal vez yo sea parcial, ya que veraneo desde hace más de diez años en la cercana Bretaña.
Grafómano/a: Que tiene grafomanía Grafomanía: manía de escribir o componer libros, artículos, etc Así cuenta el diccionario de la RAE, en unas definiciones más bien pobres, y sin embargo por ello, muy amplias, de forma que podríamos considerar grafómano a cualquiera con la obsesión o necesidad compulsiva de escribir (o copiar) cualquier cosa, listas de la compra, un diario personal, crónicas de su barrio… Pero ¿ cuando el gusto por escribir deja de ser simple afición para convertirse en patología?. No creo que nadie esté en condiciones de señalarlo. Lo que sí está claro es que algunos grandes escritores experimentaron durante toda su vida esa pasión vehemente y contumaz por escribir, hora tras hora, día tras día… Quienes no tenemos tal dolencia, no podemos saber si sirve para extraerse de dentro los demonios que todos albergamos, o si por el contrario el exceso de sensaciones, de traumas, de experiencias, que llevan al sujeto a contar cosas sin cesar en el papel, permanece para siempre entre las paredes de la cabeza, por mucho que se garabatee sin cesar símbolos y letras. Amelie Nothomb sea seguramente una de las (¿felices? ¿tristes?) víctimas de esta patología.
Brillante aunque según dicen irregular escritora belga, mimada por la crítica francesa, y vituperada sin piedad fuera de Francia, parece estar especialmente dotada para escribir sobre lo absurdo y extremo, y la lectura de sus obras no deja indiferente a nadie. Poco más puedo decir de ella ya que sólo he leído “Metafísica de los tubos”, una curiosa y atrayente crónica de su infancia en Japón, su país natal. Los títulos de sus novelas son sin duda atrayentes: Cosmética del enemigo, Biografía del hambre, Diccionario de nombres propios, La entrada de Cristo en Bruselas… Su primera obra, que la consagró de forma inmediata se titula Higiene de un asesinato, y, por cortesía de este modesto blog, podéis leerla aquí. Pero lo más llamativo, al menos para mí, es su pulsión por escribir: en una reciente entrevista en Le Point, reconoció que aunque tiene publicadas 17 novelas, ya ha escrito 63 (con 41 años), a un ritmo de 3,7 por año. Cada diciembre, relee lo escrito durante el año y elige lo que quiere publicar. Nunca vuelve sobre lo desechado otros años, y ya ha planificado que se elimine cuando muera. Se levanta todos los días del año a las 4 de la mañana y escribe durante más de cuatro horas en cuadernos de espiral con bolígrafo bic azul, esté en forma o cansada. Se acuesta siempre a media noche, y como ella dice, sus noches son tan cortas que “no tiene tiempo de ser insomne”. Sueña a veces con una orgía de sueño, pero “no puede parar de escribir”.
¿Qué tipo de vida interna excesiva, tal vez atormentada, se debe experimentar para necesitar (y poder) escribir ficción cuatro horas por día sin falta? Tal vez no exista mucha diferencia entre A. Nothomb y cualquier jubilado que redacta pacientemente y obsesivamente el diario detallado de todos los nimios acontecimientos de su vida.
Tal vez la única diferencia sea la capacidad de crear ficción.