En 1999 una parada cardíaca alejó de este mundo a Curtis Mayfield . Su última década no fue fácil, ya que un accidente durante una actuación en directo (le cayó encima una torre de luz), le dejó cuadrapléjico en 1990, aunque no dejara de trabajar por ello. Con él se iba un creador fundamental, un brillante y profundo compositor, productor y vocalista que regó de éxitos cuatro décadas de la música negra. Podría ahora hablar de su compromiso social y político, de su papel en el nacimiento del chicago soul, etc, pero no tendría mucho sentido hacerlo, salvo hacer un post bien documentado y demostrar que sé buscar y recopilar información en la red. Tal vez sea mejor señalar que. durante su etapa en los 60 con The Impressions, fue el creador de algunos de los clásicos más inmarchitables del siglo XX, que tienen (como ya he señalado en algún otro post) la virtud de hacer que, quien los oye por primera vez, sienta que ya conoce esa canción, y no porque le recuerde a otra, sino porque se aproxima a los parámetros áureos de cualquier obra clásica. Y sus canciones, de tan versioneadas, han difuminado la figura de su creador. Porque sí, People Get Ready es obra suya, no de Rod Stewart, ni de Alicia Keys, ni de cualquier otro soplagaitas que se haya atrevido a versionearla.
Y sí,It's allright también es obra suya, así como un largo ramillete de hermosas e inolvidables canciones.
Y cuando hace unos años llegó el infaltable "Tribute to...", como cante quien cante sus temas es imposible destrozarlos (y como la selección de artistas no fue tan horripilante como es habitual en estos proyectos), resultó finalmente uno de los discos de homenaje más recomendables que he oído, cuya descarga recomiendo (ahora que se puede decir sin temor gracias a ese querido canon digital que todos pagamos). Y en ese disco, un tal Bruce Springsteen borda un temazo como Gipsy Woman, de forma que he decidido colgar la versión, para disfrute del respetable...
Un Quijote en MALAWI En esta época de altruismos postizos, de manipulación sistemática de los sentimientos y de perversión de conceptos tan profundos como el de la solidaridad, a veces me da por pensar que nos costaría encontrar los treinta y seis hombres justos cuya existencia pone como condición la tradición hebraica para que el mundo siga girando.
Pablo Conde es un compañero de trabajo. Pablo ha hecho lo que muchos soñamos pero muy pocos nos atrevemos. Ha renunciado a un puesto de trabajo con proyección en una gran compañía, se ha despedido de familia y amigos, y ha dado un año de su vida para sumergirse en un proyecto basado en la entrega completa a los demás. Pablo se ha ido a Malawipor un año, a ocuparse de un hospital en una de esas zonas aisladas de todo y de todos. Desde la profunda fe cristiana, que de hecho yo no tengo, pero creo que también desde una fe profunda en el ser humano. Y está volcando sus experiencias en este blog, cuya lectura nos muestra que sí, que está encontrando lo que tal vez sin saberlo, estaba buscando... Y seguro que regresa mucho más rico que cuando se fue.
El pobre de Cicerón, que seguramente lo era, no tiene, sin embargo, culpa alguna de que lo llamemos así, pero el hecho de ser recordado como uno de los más grandes oradores de la historia conlleva riesgos como éste.
Porque la retórica clásica tiene, en último término, la culpa de que las razones de cualquier contienda dialéctica sean inaprensibles para el ciudadano de a pie. Ya puede tratarse de una campaña electoral, de un programa del corazón o de la pugna intelectual entre Nabokov y Salinger, la dialéctica de todas ellas responde a tres mecanismos básicos (cada uno con su correspondiente término griego, que a nadie importa, y que Cicerón ya se encontró), que se recomiendan ante la debilidad de los argumentos propios (hey, es importante recordar esto para el análisis de los discursos a partir de ahora)
-El primero de los métodos consiste en demostrar la falsedad de una parte del argumento contrario, hecho lo cual, sólo cabe inferir la falsedad de todo el argumento contrario.
-El segundo se basa en afirmar una parte del argumento contrario y, haciéndolo, llevar tal afirmación hasta el extremo, hasta tal punto que las consecuencias de tal afirmación sean intolerables y el paroxismo acabe desvirtuando la totalidad del argumento contrario.
-El tercero es, desafortunadamente, el más habitual en la actualidad, y no es otro que desacreditar públicamente al orador oponente, con lo que su argumento pierde crédito.
-Habría un cuarto, método menor, derivado del anterior, a utilizar en casos desesperados, consistente en tomar un ejemplo, sensible, emocional, de las consecuencias de la generalización del argumento opuesto, para demostrar la bajeza moral de quien lo propugna o defiende.
Se trataba, entonces como ahora, de destruir razones sin exponer las propias, de lo que se colige que jamás en pugna dialéctica alguna será posible llegar a una conclusión basada en argumentos.
No es algo nuevo pero lo peligroso es tomárselo demasiado en serio, como bien sabían Quevedo y Góngora y como, sin duda alguna, habría comprendido el hideputa de Cicerón, con el que he utilizado el tercero de los métodos.
Pero no olvidemos que estas recomendaciones se dan sólo para casos de debilidad argumental, de manera que es muy probable que yo tampoco esté en lo cierto... O sí?
Este blog es anónimo y (salvo el detalle de estar dedicado a una mujer), no pretende ser personal, estando abierto a cualquier colaboración. Va a seguir siendo así.
Pero, los que me conocen, saben que pasé seis años de mi vida en Buenos Aires, y que es imposible para mí olvidar aquella etapa. ¿Por qué siento aquella ciudad como mía? Tal vez porque no es tan fashion ni tan supergüai ni tan de Madrid al cieloni tan posmoderna como es o pretende ser Madrid, siempre presta a remozar los barrios antiguos hasta no dejar en ellos nada auténtico ni de barrio, siempre presta a invertir millonadas para nuevos macroedificios ultramodernos. Tal vez por su gente. Tal vez por todo y por nada.
Encontré hoy un hermoso post (de un por cierto brillante blog) en el que se expresa muy bien lo que querría contar yo.
A lo mejor sólo lo entienden los porteños. Tampoco estaría mal.
Capítulo 11 de "El Restaurador", Novela on line
Puntuales, como cada semana, un nuevo capítulo de nuestra novela on-line, creación de Salvador Bayona y que de forma desprendida nos permite publicar. A por ello...
Los grupos pop nacen, crecen y mueren (y en ocasiones hasta se reproducen). La mayoría sin pena ni gloria, sus componentes suelen abandonar pronto su sueños juveniles y empiezan a trabajar con su tío carnicero, o vuelven al puesto de botones que pensaron dejar atrás, o se convierten en eficientes ejecutivos con familia e hipoteca. Nada nuevo. Algunos sin embargo tienen su pequeño momento de esplendor, que inclusive puede ser grande y dejarles sus bolsillos repletos de billetes. Pero una cosa es la música y otra el dinero. The Killers es un grupo americano que suena como un grupo inglés. Creado en Las Vegas, tiene ya tres discos editados, y mucho mucho éxito, pero su inspiración ya ha desaparecido y son pasto del peor mainstream. Pero, sí, tuvieron su momento...