Los grupos pop nacen, crecen y mueren (y en ocasiones hasta se reproducen). La mayoría sin pena ni gloria, sus componentes suelen abandonar pronto su sueños juveniles y empiezan a trabajar con su tío carnicero, o vuelven al puesto de botones que pensaron dejar atrás, o se convierten en eficientes ejecutivos con familia e hipoteca. Nada nuevo. Algunos sin embargo tienen su pequeño momento de esplendor, que inclusive puede ser grande y dejarles sus bolsillos repletos de billetes. Pero una cosa es la música y otra el dinero. The Killers es un grupo americano que suena como un grupo inglés. Creado en Las Vegas, tiene ya tres discos editados, y mucho mucho éxito, pero su inspiración ya ha desaparecido y son pasto del peor mainstream. Pero, sí, tuvieron su momento... boomp3.com
No. La felicidad no está lejos. ¿Tienes alguien cerca que te hace daño? ¿La vida te supera por momentos? Piensa en algo más. Rebusca en tu interior. No tienes que volar entre las nubes, sino entre los recovecos de tu alma. Sonríe. Aunque estés triste, sonríe. ¿Hay una chica o un chico que te guste? Díselo. Aunque no te corresponda. Aunque se ría de tí. Tu díselo. ¿Tienes papel y lápices en tu casa? Dibuja árboles. Dibuja pájaros de colores en sus ramas. Dibuja niños y animales. No mires al cielo cuando andes. No mires al suelo. Mira en tu interior. El dolor existe. Pero tu alma también. Mira los ojos de la gente. Verás dulzura. Y crueldad. Y odio, y amor. Que nada de ello te importe. Abandona todo desde lo más profundo de tí. Pierde la mirada. Siente con ingenuidad. Olvída que eres todo un adulto. Y entonces tal vez lo empieces a sentir. Un pequeño murmullo. Una lejana flauta. Un triángulo de metal que cada vez resuena más cerca. Un carrusel multicolor que da vueltas incesantemente. Unas miradas sin ansia. Unos niños rubios, unas niñas morenas. Te miran. Sonríen. Les sonríes. Ya has llegado. Estás ahí. En tu felicidad interior.
Y tienes alquiler de por vida.
Estás en Paisley Park.
A veces conviene desengrasar un poco de tanto neo-soul, corriente musical refinada y sentida pero a veces excesivamente naif. Comer caviar todos los días llega a hartar a cualquiera, y ya es hora de hincarle el diente a un buen bife.
Tuve la oportunidad de compartir todo el día del domingo con un buen amigo mío argentino (al que espero que no le aburriera mucho el Escorial), y que me recordó una vez más mi profunda incultura musical. Sí, me hizo descubrir a Buddy Guy, del que yo oyera hablar pero por el que nunca me interesé. Bluesman histórico y definitivo, sigue dando guerra, y para hablar de su música bien valen tópicos como éste: mientras que otros estilos nos capturan por las neuronas, el blues nos entra por el estómago y tira de nuestras entrañas.
Una voz aullante, una guitarra arrastrada y terrenal, una canción como muestra del poder de todo un bluesman: con ustedes I Put a Spell on You, y déjalo rodar...
Septiembre de 1914. Batalla del Marne. Miles de jóvenes son sacrificados en una de tantas sangrientas batallas de la I guerra mundial, esa "gran guerra" llevada a cabo para satisfacer los prejuicios y el "patriotismo" de los gobiernos europeos . Entre las víctimas en combate está un joven francés, una pequeña vida más sacrificada, el soldado Alain Fournier. Nadie lo sabría a estas alturas, si no fuera porque un año antes ese joven ha publicado una de las más sobresalientes novelas de la literatura francesa y europea, que le sobrevivirá para la posteridad: El gran Meaulnes.
Tal vez la novela donde mejor se ha plasmado el sentido de lo maravilloso de la infancia-adolescencia, que todos hemos vivido en mayor o menor medida (aunque no todos lo recordemos). Ese sentido de lo heroico, de lo mágico, que pronto se diluye a medida que maduramos y nos introducimos en el mundo adulto. Una novela fascinante y y triste a la vez, que nos habla de paraísos perdidos, tal vez porque nunca pudieran tener existencia real. Tratada por muchos equivocadamente como novela juvenil, su redacción supone un modelo de simplicidad y eficacia narrativa.
Por una vez prefiero transcribir un párrafo de otro blog que expresa mucho mejor que yo las sensaciones de esta novela: "la obra mantiene, incluso tras varias lecturas, un misterio intacto, complejo, y provoca una sensación de extrañeza, de algo inaprensible, con capítulos llenos de sucesos e imágenes casi oníricas; es como navegar por los meandros de un sueño. Sueño y ensueño están en la base de la historia, extremadamente poética, y también sombría, cada vez más crepuscular según se encamina hacia su fin".
Alain Fourier la escribió con tan solo 27 años. Gesta difícil de creer cuando se lee. Tildada de neorromántica, dista no obstante de ser una novela perfecta. La primera parte es tal vez más redonda que la segunda, con un ritmo más ajustado, y algunas sombras se adivina en el esquema general. Pero eso no afecta en absoluto al efecto que causa tras su primera lectura y, muy especialmente, si se realiza con ella ese ejercicio tan saludable como es el de la relectura, que en este caso más que en otros no deja de proporcionar nuevos descubrimientos.
Y para terminar, no veo otro camino que reincidir, y transcribir otro blog más:
"..existen cosas como el tacto de la nieve o el calor que produce un beso que no se pueden describir con detalle y que, de intentar explicarlas, podría arruinar la experiencia a quien aún no lo ha experimentado. También es este el caso del "Gran Meaulnes".
Venga, calma, relajémonos un poco, descansemos el intelecto, paremos un poco nuestra mañanita laboral... Un pedazo de humor visual inteligente y divertido, sin grandes aspavientos técnicos pero con imaginación y mucho trabajo de programación artesanal.
Doblemente mestizo (hijo de caribeña y portorriqueño), Maxwell se colocó con tres álbumes en la cumbre del neosoul, para a continuacion desaparecer de forma repentina y absoluta. Dueño de una hermosa y versátil voz, lanzó su primer LP en 1996 (dos años después de ser grabado, su discográfica no tenía fe en el producto!). Le seguirían dos más, Embrya (1998) y Now (2001). Con ellos convencería a la crítica hasta el punto de empezar a hablar de él como "sucersor de Marvin Gaye", un título tan halagador como peligroso. El cadencioso ritmo de sus canciones, el ambiente atmosférico y cool de muchas de ellas le distinguían claramente de otros colegas, mostrando algo cada vez más preciado por escaso en la música actual; personalidad propia. Además, en directo mostraba solvencia vocal y un eficiente dominio del escenario. Y cuando estaba en pleno ascenso al olimpo de la música negra, y el éxito comercial le empezaba a acompañar a lo grande, llega la nada; no más discos, no más pistas, Maxwell literalmente desaparece. Durante siete años no se sabe nada de él. ¿Drogas? ¿Iluminación mística?. Cuando todo indica que era ya historia, su página de myspace nos dice que vuelve, nada menos que con una trilogía planificada para los próximos tres años, y nos anticipa un nuevo single que nos hace sentir que sigue siendo el mismo, y por ello sigue siendo distinto... Bienvenido de nuevo.
Pos-post: Su mejor canción hasta la fecha es "This Woman's Work", curiosamente una versión de un tema de Kate Bush, cancioncilla a priori intranscendente del que obtiene una magnífica balada soul.