La historia de la civilización muestra que las fases de decadencia, como la actual, son épocas de búsqueda, de transformación, en las que las sociedades buscan su redefinición, entre otras cosas, mediante el cuestionamiento sistemático de los esquemas morales reconocidos. [Tengo la mala costumbre de intentar escribir estos artículos con un cierto ánimo intemporal lo que, en ocasiones, los vuelve un poco abstractos. Por eso intercalaré a lo largo del artículo comentarios y ejemplos prácticos. Si alguien pretende un desafío intelectual que prescinda de ellos, pero si se quiere entender algo más, y uno poco de provocación, estos incisos pueden resultar incluso hasta divertidos]. En la actualidad, además, la ausencia de teorías económico-productivas que justifiquen alternativas políticas reales se traduce, precisamente, en que los discursos políticos busquen su identidad (que antaño proporcionaba la ideología) exclusivamente mediante la reconsideración de estos esquemas morales acompañada, casi siempre, de una pulsión destructiva hacia los mismos.
Quienes así piensan suelen entender que el corpus moral tradicional (y cuando se dice esto se suele hablar de la tradición judeocristiana y, en nuestro país, de la específicamente católica) es un conjunto de normas coercitivas y restrictivas que conculcan las libertades más básicas del individuo y que, por tanto, el socavamiento de dicho corpus y de su jerarquía de valores es una obligación básica de los espíritus que anhelan el progreso social. Se entiende, de esta forma, que el enflaquecimiento de este conjunto permitirá la llegada de una nueva moral, moderna, más reducida, menos restrictiva, basada en nuevas convenciones sociales, establecidas con un criterio científico, según el sueño de los “grandes arquitectos” sociales. [Una vez más el anticlericalismo, auténtico deporte nacional, y la sexualidad se constituyen como argumentos políticos. De hecho algunos programas políticos orbitan casi exclusivamente sobre eso: parece que el objetivo exclusivo de un cierto tipo de política sea la liberación genital].
Es en definitiva, el relativismo moral. Para aquellos, un objetivo supremo, pero que en realidad supone la anulación de la libertad del ser. ¿Y por qué? Porque dicha libertad sólo existe si existe posibilidad de elección y la anulación de esa posibilidad es, como voy a exponer, el destino final de ese viaje. [De hecho, como se verá más adelante, lejos de ser liberadora la del relativismo es una tendencia de clara vocación totalitaria que prohíbe no sólo comportamientos sino que inhibe cualquier posibilidad de pensamiento libre mediante el “etiquetado moral”: una especie de sentencias condenatorias peligrosamente irresponsables, fruto de los juicios morales rápidos. El relativismo conlleva una multiplicación de los tabúes sociales y la violación de los tabúes comporta la marginación: más adelante ofrezco un par de ejemplos].
La estructura de web que proporciona Redgiga para este blog es muy útil y atractiva. No obstante, no me permite relacionar en el margen mis blogs y páginas web favoritas. Así que, por una vez y sin duda sirviendo de precedente, voy a relacionar mis páginas de cabecera, aquellas que chequeo casi a diario, y de las cuales en ocasiones saco contenidos para publicarlos en mi blog (citando su origen of course). Espero que encontréis alguno interesante (ademas viene en full colour):
Musicación: Una auténtica maravilla. Cero publicidad, diseño simple pero efectivo, actualización casi diaria, y la posibilidad de descubrir todo tipo de música de multitud de estilos y épocas, siempre con un criterio de selección ecléctico. Ojalá hubiera muchos blogs como éste, y ojalá no se incluya en la lista de Sinde.
Tecnología Obsoleta: Blogs sobre tecnología hay muchos y muy conocidos, pero pocos se dedican a la ciencia y tecnología de otras épocas con tanto estilo y cantidad de información como TecOb. Un misterio el saber de dónde demonios puede su autor extraer tantas reseñas y datos, siempre interesantes.
Guerra Eterna: Afilado blog político de fácil lectura, realiza una sutil revisión diaria de la otra cara de la política, los gobiernos y los gobernantes (y sus chapuzas).
Blogdecine: Estupendo blog en el que las críticas no tienen ningún tufo "culto", y con magníficos especiales dedicados a Eastwood, Spielberg...
Paper Papers!: Realizado a tres manos desde Argentina, México y España, es una visión crítica y perspicaz de la (complicada) situación actual de los periódicos tradicionales y del periodismo en general.
La Tejedora: O el blog de Enrique Dans hecho con menos ego y menos rollo de gurú dospuntocerista. Siempre interesante.
MP3 Mix: Versión brasileña de Musicación, no incorpora reseñas pero resulta abrumador el número de álbumes “subidos” a la red que ofrece de forma gratuita.
The Big Picture: No puedes ignorar esta página web. Imprescindible.
Almasoul: Elegante blog de temática autodescrita, actualizado con escasa frecuencia pero siempre con gusto. Además su autor evita el pecado habitual de este tipo de blogs de ejercer de crítico musical, tentación que lleva a muchos otros a auténticos ridículos.
Euribor: Magnífico blog económico para los no expertos en la materia. Ameno y original, siempre plantea lecturas laterales de la realidad económica, frente a los lugares comunes de los medios masivos.
Buscon RAE: Pues sí, la página de consulta del diccionario de la RAE. Porque si se aprecian las cosas hermosas, no se puede vivir sin conocer el significado de palabras tan bellas como nictálope, patena o candoroso.
El blog ausente: Como leyera hace años, "una patada en los huevos a la cultura oficial". Anárquico, impredecible, inabarcable, encuentras en él joyas como "la "sociedad borderline", los carteles polacos de Godzilla, pasando por la bruceplotaition o Inframan. Friki, sincero, sorprendente... Imperdible.
Soul sides: Blog dedicado íntegramente al soul y la música negra de los 50, 60 y 70, es increíble el número de artistas y canciones ignotas que su artista conoce y/o descubre, y que pone a disposición en streaming. Imprescindible para los que como yo disfrutan descubriendo perlas ocultas de la blackmusic.
Son las once de la noche y me acabo de enterar, como una bofetada en la cara, de la triste noticia: Teddy Pendregrass ha muerto, con tan sólo 59 años, víctima de un cáncer.
En este blog no he hablado ni hablaré nunca de mis experiencias personales, que no interesan a nadie, pero hoy haré una excepción. Porque la noticia ha supuesto un pequeño mazazo para mí, y siento, como dicta el lugar común, que una pequeñita parte de mi experiencia vital se ha ido con su muerte.
Pendergrass fue la mejor voz de los años setenta y ochenta, con una pasmosa capacidad de alternar la más aterciopelada suntuosidad vocal con una profunda fuerza latente, que transmitía sin aparente esfuerzo. Oírle cantar en cualquiera de sus canciones es tanto un placer de los sentidos como un asombro ante un timbre prodigioso, melódico y fascinante. Fue, de adolescente, uno de mis descubrimientos musicales que más huella me dejó. Cuesta creer que un maldito cáncer se lo haya llevado tan joven. Tendremos que acostumbrarnos a la idea de que el mundo ha perdido a uno de los más grandes soulman de la historia, sin parangón alguno. Hoy la música, sin duda, está un poco triste.
El mundo de los niños linda como se sabe con lo fantástico. Lo mágico (desde que los animales puedan hablar hasta que los miembros se corten y se reinserten sin problemas) encuentra en su concepción de la realidad un alojo natural El concepto de tiempo lineal es inexistente para ellos: penetrar en el sueño es por tanto internarse un en terreno desconocido, donde no se es consciente de si hay o no un día después. La felicidad es sencilla y extrema, los miedos son profundos, los dolores inconsolables. Su sentido estético no sigue los cánones adultos, sino una guía desconocida e inasible para nosotros. En buena medida, la palabra infantil es torpe, muy torpe para definir esa terra incognita. Y por ello, es tan difícil encontrar cineastas que lo hayan sabido trasladar a la pantalla. Y si hablamos de cine de animación, el panorama no mejora precisamente. Por eso llama la intención que quien mejor lo ha hecho hasta ahora (y no una, sino en dos ocasiones) sea un señor de casi setenta años, que se acaba de retirar demostrando que se encuentra en plena forma artística. Ponyo en el acantilado es un pequeño prodigio de Hayao Miyazaki que eleva la animación clásica al mismo nivel de excelencia que las maravillas de Pixar (aunque partiendo de premisas diferentes). Pero es la mágica Mi vecino Totoro la que se he convertido en película de culto por su sofisticada sencillez, su delicada animación y su visión de la infancia como el estado en el que los prejuicios y los dogmas felizmente no nos han coartado todavía nuestra visión del mundo… Una obra maestra que evita la necesidad de explicar todo lo que cuenta. Más y mejor escrito aquí y aquí.
En ocasiones te das cuenta, de repente, de que todas las películas que has visto de un director te han gustado bastante o mucho. Eso me pasó hace poco al pensar (váya usted a saber por qué) en Jim Sheridan, el director de Mi pie izquierdo (que lanzara al gran Daniel Day-Lewis), la brillante En el nombre del padre, The Bóxer y En América. Ésta última en particular me resulta irresistible, hasta el punto de que (cosa rara para mí) ya la he visto tres veces, al tropezar con ella en televisiones ignotas en horarios de madrugada. Una de sus escenas más memorables, que me permito colgar a continuación, nos demuestra cómo sin efectos especiales, ni dramas bíblicos ni psicokillers (incluso sin humanoides azules) tan sólo sólo con un buen guión, se puede conseguir agarrar al expectador de la garganta durante cinco minutos hasta dejarlo cercano a la asfixia. La película trata de un matrimonio irlandés con dos niños que desembarca en los USA para probar suerte (el marido) como actor, y huyendo de una pérdida familiar muy reciente. La escena está en inglés, pero creo que es fácil de entender aunque se sea monolingüe como yo.
El año ha cambiado, la década tal vez también, pero la buena música no es de un decenio o de otro, es buena o no lo es. Si podéis pasar un mes sin oír a Ruthie Foster, me alegro por vosotros. Yo no soy capaz.