Ingrid Michaelson no ha reinventado el pop, ni escribe canciones trascendentes y profundas sobre el ser y la nada. Son sólo cancioncillas pop, pero muy bien hechas, bien cantadas y bien desarrolladas. Así que si os apetece un poco de relax mental sin complicaciones, hay que conseguir el LP "Everybody" y escucharlo.
El pop más sublime suele limitar con lo kistch unas veces, y con lo simplemente ridículo otras.
Hay canciones pop que sólo pueden ser aceptadas y disfrutadas desde la aceptación de lo naïf, desde la asunción de que una melodía puede ser completamente dulce, totalmente ingenua, sin que nos haga sentirnos empalagados o víctimas de la más abyecta de las vergüenzas ajenas. Dicho de otro modo, hay que atreverse a escuchar la canción sin ideas preconcebidas, y aun más importante, mantenerse incólume frente al asalto de ellas mientras se escucha la canción.
El otro factor para posibilitar el pequeño milagro pop es que la canción sea brillante, o mejor dicho, que su autor sea brillante, que sepa combinar las notas y desarrollar la melodía en una forma que sea la de siempre pero a la vez suene distinta. Difícil de describir esto la verdad…
Sea como sea, una canción tan posiblemente reprobable como “Angel of love” adquiere una inesperada dignidad, una epatante brillantez sólo cuando es compuesta por un pequeño gran genio del pop como es el gran Paddy Mc Aloon, alma de los cuasiolvidados Prefab Sprout y que sigue componiendo maravillosas melodías como quien hila calceta (apunte: ¿será tan fácil hilar calceta?) Disgresiones costureras aparte, es necesario abrir los oídos para disfrutar de esta preciosa miniatura con un título tan poco correcto políticamente y tan presuntuoso como “Angel of love”.
Pero qué pedazo de canción pop.
Los (muy escasos) seguidores de este blog saben que más de una vez hemos cogado creaciones de Prince. Como dijera Bowie, los ochenta fueron suyos, y sin duda es el artista negro más importante de los últimos treinta años. Pocos o ninguno han aunado genialidad compositiva, maestría total a la guitarra eléctrica, sentido del show y apabullante capacidad vocal como lo hizo él (y aun lo hace de vez en cuando, en el tiempo que le dejan sus actuales delirios).
Para el que suscribe este post, sin duda su mejor momento en directo fue del 87 al 90, con giras históricas en las que supo transmitir lo mejor de sus creaciones con estética y sonido difíciles de superar.
Una buena prueba de ello es esta muestra, tomada en la gira del 88, con ocasión del lanzamiento del album Lovesexy:
Y si alguien quiere ver otra canción clásica "bordada" en directo, pues aquí está.
Junta una chica rellenita con voz negroide, con un pirado de los teclados que acaba de abandonar Depeche Mode (sí, los mismos). Todo ello en los primeros ochenta, esa década terrible. El resultado era impredecible, pero funcionó. Upstaits at Eric's es uno de los mejores álbumes de aquella década, con base en el tecno, pero al fin y al cabo pop eterno con una voz llena de soul. Luego las cosas como suele suceder se torcieron, su segundo LP era claramente inferior y tras la separación sus carreras tuvieron éxito pero menos calidad musical. Pero el hito es el hito, y vale la pena descargarse localizar el album citado para comprobar que treinta años después, sigue siendo una obra maestra.
Creo firmemente que el universo masculino se puede dividir en dos grupos básicos: los que consideran más atractiva a Emmanuelle Béartque a la simpar Sophie Marceau (¡¡!!), y los que tienen claro que a la segunda no hay con qué darle (evidente, no?).
Pero claro, también está Charlotte Gainsbourg. Que le ha dado por cantar.
Y este blog lo escriben varias personas. Pero también yo. Y a veces quiero poner algo que me gusta. Aunque no se entienda mucho. Pero tengo una coartada: canta con el gran Beck, y la canción tiene sin duda su punto...