Los ochenta fueron una década complicada para el soul. Los cada vez más patéticos coletazos de la música disco empañaban las ondas, las nuevas tendencias estaban revestidas en su imagen y sonido de la inevitable horterez ochentera, y el soul en su versión más pura (que diera maravillosos hitos en la década anterior), parecía, y de hecho estaba, desaparecido.
Pero (o tal vez por ello) vale la pena recordar una actuación en directo de 1987 en la que Prince supo reencontrar el soul, con un sonido eléctrico, coros auténticos, ritmo hipnótico, una voz sentida y desgarrada, y una letra… romántica, por decirlo de algún modo.
La Universal elimina sin piedad cualquier vídeo de este artista subido a YouTube o semejantes por lo que no puedo garantizar su futura accesibilidad.
Sí su calidad.
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