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A veces una canción resulta, la mires por donde la mires, perfecta. No tiene que ser una sonata de Beethoven, ni siquiera un clásico de los Beatles, puede ser una intrascendente cancioncilla pop. Pero puede resultar perfecta dentro de su estilo, de forma que las voces, la producción, la melodía, se complementan de tal manera que parece imposible versionearla sin estropearla aunque sea un poco.
Hasta que llegan unos maestros, cambian el estilo, y hacen otra obra maestra.
You're All I Need To Get By es una de las mejores canciones pop escritas e interpretadas nunca, una de tantas de ese dúo histórico del que he hablado más de una vez.
Pero dos años después llegó Aretha Franklin, y (como en el fondo era de esperar, dado que estaba en su cénit creativo), hizo otra maravilla, cambiando el pop negro por el soul más vibrante (atentos a cuando rompe el micrófono en el minuto2:30)
Oigo con frecuencia estas canciones, y sería incapaz de decantarme por una de ellas.
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