Si se quiere encontrar un clásico a recordar de la dorada década de los setenta, hay un método muy sencillo: tomar cualquier canción de entre los LPs que Curtis Mayfield editara en su primer lustro. El éxito está garantizado. Ésta es una de las que más me fascinan, de su primer álbum en solitario (Curtis, de 1970). Una preciosa joya.
A veces, cuando uno rastrea lleno de buena intención la versión original de un tema histórico, se encuentra de forma inesperada con algo... esto, ¿cómo decirlo?... inenarrable. Son esos casos en los que la versión original es... esto... ¿una payasada? Vamos a dejarlo así, aunque sea como simple hipótesis de trabajo.
I Put a Spell on You es uno de los mejores temas rock de la historia. También uno de los mejores temas soul de la historia. Y también de blues, porque es un tema inmortal. Mi versión preferida es una arrasadora hecha por los grandísimos Creedence Clearwater Revival. Aunque disfruto igualmente con la brillante recreación de Nina Simone.
Os voy a poner esas dos versiones precedidas de otra hecha por al autor original, Screamin' Jay Hawkins. Lo que nadie puede negarle a este showman es personalidad.
Los (muy escasos) seguidores de este blog saben que más de una vez hemos cogado creaciones de Prince. Como dijera Bowie, los ochenta fueron suyos, y sin duda es el artista negro más importante de los últimos treinta años. Pocos o ninguno han aunado genialidad compositiva, maestría total a la guitarra eléctrica, sentido del show y apabullante capacidad vocal como lo hizo él (y aun lo hace de vez en cuando, en el tiempo que le dejan sus actuales delirios).
Para el que suscribe este post, sin duda su mejor momento en directo fue del 87 al 90, con giras históricas en las que supo transmitir lo mejor de sus creaciones con estética y sonido difíciles de superar.
Una buena prueba de ello es esta muestra, tomada en la gira del 88, con ocasión del lanzamiento del album Lovesexy:
Y si alguien quiere ver otra canción clásica "bordada" en directo, pues aquí está.
Érase una vez un boxeador aficionado al que la todopoderosa CBS le diera inesperadamente la oportunidad de debutar a lo grande en el mundo de la música. Y vaya si la aprovechó. Eran los años ochenta, y su primer LP arrasó en el mundo entero. Catorce millones de copias vendidas, el tercer debut más potente de la historia de la música. Terence Trent D'Arby se convirtió en una megaestrella y en la gran esperanza del soul.
Luego vino el segundo LP, ese gran reto para todo debutante de éxito. Apostó por la creatividad personal, no sujeta al esquema de hits precocinados. Y perdió, entre declaraciones tales como que Marvin Gaye le inspiraba sus canciones mientras dormía (¡!). Su tercer LP ya apenas tuvo repercusión. Luego se cortó las trenzas, se tiñó de rubio y siguió sacando álbumes ante la indiferencia general. El último paso fue una crisis espiritual y el cambio de nombre a Sananda Maitreya (¡¡!!).
Y sin embargo... sin embargo sigue haciendo buenas canciones, en algunos casos grandes canciones.
Y sigue teniendo una garganta prodigiosa, una de las mejores de las últimas décadas, superdotada para el soul. Y que en directo despliega todo su poderío (a pesar de los problemas con el micro):