Ya es domingo. Una excusa como otra cualquiera para echar la vista atrás, y recuperar un clásico de entre clásicos de la insigne Motown. Marta Reeves tenía un pedazo de voz (no como la tontaina de Diana Ross), y si en la composición estaba el trio mágico de Lamont Dozier, Eddie Holland y Brian Holland (autores de los más memorables éxitos de la discográfica de Detroit), el resultado no podía ser otro que una canción perfecta para ponerla a tope en el equipo musical y empezar a dar saltos y piruetas. El vídeo tiene el encanto y la ingenuidad de lo antiguo, pero la canción, madre mía... toda una ola de calor es lo que me da al oírla, cuarenta y cuatro años después.
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