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En el panorama soul actual predomina frecuentemente el continente sobre el contenido: la pose, la actitud y la producción antes que las calidad de las composiciones, de forma que nos encontramos con muchos soulmen de perfecta imagen, refinada producción musical, aceptable voz, canciones bien estructuradas… pero terriblemente aburridos, aunténticos pestiños no aptos más que para fanáticos del estilo. Son casos en los que la falta de inspiración real se quiere ver suplida por "todo lo demás". Pero claro, no basta.
Eric Benet, a pesar de su pulcra imagen, parece no ser uno de estos soulmen de diseño. En sus LPs encontramos buenas composiciones, medios ritmos elegantes y baladas con trazas de estilo y fácil enganche que es muy de agradecer. A disfrutar, si todavía no nos hemos ido de vacaciones, con una copa de vino blanco fresco y el aire acondicionado encendido.
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