Sitúense por un momento. Navidades de 1968. USA. En el Billboard reina el sonido motown. Los Beatles siguen sacando sus hermosos discos de pop biempensante. Simon y Garfunkel ya han comenzado a arrasar con sus dulces melodías. Sinatra sigue en la cresta de la ola. Elvis todavía sigue siendo Elvis. Un norteamericano medio cualquiera, blanco, anglosajón y protestante, enciende desprevenido su televisor, dispuesto a relajarse un poco viendo el night show decano de la televisión estadounidense, el show de Ed Sullivan. Y entonces, de repente, se encuentra esto:
Allí se encontraba, dos años antes de que empezaran, todos los años setenta a nivel musical (y parte de los ochenta): El funk. El p-funk. Prince. El rock-soul. El deep funk. George Clinton. Todo. Sólo un genio arrasador como Sly Stone podía fusionar y anticipar toda una década musical, y además, sonar en directo como sonaba con su increíble banda (¿han oído alguien que suene así en una actuación televisiva?). Durante siete años Sly and the Family Stone no solo estuvo a la vanguardia de la música negra, sino que supieron prestar las ideas que luego desarrollarían otros en los siguientes quince años. Desde finales de los setenta, y hasta hoy, Sly vive colgado de las drogas, con frecuentes estancias en clínicas de desintoxicación, sin ni siquiera poder hacer un regreso o revival con fines económicos. Pero eso no quita grandeza a su aporte, y sobre todo, a sus increíbles canciones, de las que les dejo una pequeña muestra a continuación.
Pos-post: Las versiones de las creaciones de Sly Stone sido continuas, y más de uno le sonará la que suena en el vídeo, ya que se utilizó para la escena final del primer Shrek.
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