La conocí cuando era una típica estrella pop ochentera (o eso parecía). Girls just wanna have fun fue su primera pequeño suceso en España, para triunfar poco más tarde (en todo el mundo) con Time After Time, la canción pop perfecta, el caramelo diseñado para ser devorado por todas las emisoras musicales.
Una muchachita bajita, feucha, simpática, con peinados imposibles y, para ser sinceros, un poco chillona en algunas canciones. Me empezó a llamar la atención con su siguiente LP (por entonces se llamaban así), True Colors, y con el single que le daba nombre, en el cual ya mostraba de lo que era capaz su voz. Luego la perdí un poco de vista. Recuerdo haberla visto en un programa de televisión (tal vez el Angel Casas Show), donde la entrevistaron y cantó a capella con inmaculada sensibilidad.
Luego, el silencio y el olvido.
La recuperé hace poco tiempo, cuando alguna neurona traviesa puso un recuerdo en mi hipotálamo. Fue fácil revisar su discografía, sorprenderse, y redescubrirla (o al revés). Su carrera musical no ha ido viento en popa a nivel comercial (al menos para los estándares americanos): un álbum sólo publicado en Japón, discográficas que se hunden antes de publicarle el disco,etc. la puntilla podría ser "At Last" un disco del 2003 con versiones de clásicos americanos, lo cual suena a último recurso de estrellas en decadencia (Rod Stewart, Gladys Knight etc) para mantener su prestigio o sus cuentas corrientes.
Sin embargo, no es así. Porque su voz es algo distinto. Lejos de los estándares de la voz negra poderosa, sus cuerdas vocales generan un timbre blanco, no cristalino (como podría ser el de Alicia Cassidy), pero lleno de significado, de emoción, expresando los sentimientos sin impostura, sin verguenza, sin subterfugios, simplemente a flor de piel.
Y esto desde el principio, desde que en 1980 grabara I'm gonna be strong, su primer single.
Las ultimas informaciones nos hablan de un tour pro-gay (True Colors tour) hecho con socios tan sospechosos como Erasure (!!!!). Afortunadamente ha firmado contrato con Sony, y en el 2005 publicó The Body Acoustic, un unplugged (ya saben , ese invento de los americanos para poder sacar discos en directo baratitos y donde realmente los cantantes puedan entonar sus voces), donde, simplemente demuestra la apabullante capacidad de su voz para llegar a las escalas más altas desde las notas más diminutas, sin composturas, sin trucos, sin engaños (a sus 54 años), y siempre transmitiendo más que muchas otras supuestas grandes cantantes.
Canciones como I'll Be Your River demuestran de lo que es capaz esta diminuta pero enorme artista. Y en su disco de versiones que antes he criticado, se atreve con el clásico de Smokey You've really got a hold on me, y casi sin apoyo instrumental, sabe llevarse el clásico a su terreno y convertirlo en una pequeña gran miniatura vocal. Aquí y aquí hay otras muestras de su capacidad de expresión. Cyndi ha vuelto. En realidad, para suerte nuestra, no se fue nunca.












