El pop más sublime suele limitar con lo kistch unas veces, y con lo simplemente ridículo otras.
Hay canciones pop que sólo pueden ser aceptadas y disfrutadas desde la aceptación de lo naïf, desde la asunción de que una melodía puede ser completamente dulce, totalmente ingenua, sin que nos haga sentirnos empalagados o víctimas de la más abyecta de las vergüenzas ajenas. Dicho de otro modo, hay que atreverse a escuchar la canción sin ideas preconcebidas, y aun más importante, mantenerse incólume frente al asalto de ellas mientras se escucha la canción.
El otro factor para posibilitar el pequeño milagro pop es que la canción sea brillante, o mejor dicho, que su autor sea brillante, que sepa combinar las notas y desarrollar la melodía en una forma que sea la de siempre pero a la vez suene distinta. Difícil de describir esto la verdad…
Sea como sea, una canción tan posiblemente reprobable como “Angel of love” adquiere una inesperada dignidad, una epatante brillantez sólo cuando es compuesta por un pequeño gran genio del pop como es el gran Paddy Mc Aloon, alma de los cuasiolvidados Prefab Sprout y que sigue componiendo maravillosas melodías como quien hila calceta (apunte: ¿será tan fácil hilar calceta?) Disgresiones costureras aparte, es necesario abrir los oídos para disfrutar de esta preciosa miniatura con un título tan poco correcto políticamente y tan presuntuoso como “Angel of love”.
Pero qué pedazo de canción pop.
Ahora sí, me voy de vacaciones al país galo, les dejo para la espera :-) dos muestras de uno de los más grandes. Y aunque parezca mentira, el primer vídeo es un spot publicitario, raro y sugerente, esperad al final y lo comprobaréis. Chau!!
Que una buena canción soporta versiones en cualquier estilo es algo bien conocido. Pero esto que he descubierto gracias a Emily reconozco que me ha dejado maravillado. La canción estandarte de cierto movimiento rock de Seattle (y no diré más), crooneada por un antiguo teen idol reconvertido a cantante de estándars. La versión sorprendentemente no sólo funciona (y muy bien), además me sirvió para comprobar que Paul Anka, a pesar de su avanzada edad, conserva el swing y un pedazo de voz que sinceramente nunca le habría supuesto.
Para quien no reconozca la canción, he puesto a continuación la original.
En los ochenta, los refinados Manhattan Transfer triunfaban con "Soulfood to Go" una bonita canción que... era una versión. La original pertenece a Djavan en dúo con Caetano Veloso.
Los escasos pero apreciados 28 suscriptores que tiene este blog (algunos, inauditamente, no pertenecen a mi familia) son todos a buen seguro amantes de la música. Por eso os quiero proponer un juego: que me contéis cuál es ese tema musical por el cual, para vosotros, no pasa el tiempo, y que lleváis escuchando año tras año sin cansaros, descubriendo a cada audición nuevos matices. Es decir, vuestro tema (o temas) "inmortales".
Con la información recibida, prometo hacer una serie de post, en los que iré colgando el vídeo (o el mp3) de cada una de las canciones, con su correspondiente comentario.
Pero además, como el que algo pide algo debe, y para pagaros el detalle, enviaré a cada uno de los participantes el link para descargarse (en exclusiva mundial) el flamante doble volumen “Música en la Jungla”, en fase final de elaboración y que va a recoger lo mejor de la música colgada en el blog durante sus dos años y medio de vida, más otras músicas que no han aparecido en el mismo. Todo según mi humilde criterio, claro.
Animaros, espero vuestros aportes!
Y para que no se diga, seré el primero que se moje: si hay un tema que no me canso de escuchar más de veinte años después de haberlo descubierto, y que me sigue maravillando como el primer día, es éste: “Close the door” cumbre del posmodernismo musical y auténtico paisaje de sensaciones sonoras:
Junta una chica rellenita con voz negroide, con un pirado de los teclados que acaba de abandonar Depeche Mode (sí, los mismos). Todo ello en los primeros ochenta, esa década terrible. El resultado era impredecible, pero funcionó. Upstaits at Eric's es uno de los mejores álbumes de aquella década, con base en el tecno, pero al fin y al cabo pop eterno con una voz llena de soul. Luego las cosas como suele suceder se torcieron, su segundo LP era claramente inferior y tras la separación sus carreras tuvieron éxito pero menos calidad musical. Pero el hito es el hito, y vale la pena descargarse localizar el album citado para comprobar que treinta años después, sigue siendo una obra maestra.
Las especiales circunstancias de mi actual situación laboral me permiten trabajar mientras oigo música en mis audífonos. Y como no sólo de soul vive el hombre, decidí pasarme a MP3 varios de los CDs de música clásica que tengo por casa (fundamentalmente comprados por mi mujer), y ponerme a oírlos mientras trabajo frente a la pantalla de mi ordenador. Empezar a oír muestras de un género musical sin tener la más mínima idea de él tiene unas características especiales: no tienes noción del terreno que estás pisando; pero a la vez y precisamente por ello, no tienes apenas prejuicios, no juzgas a priori, sólo escuchas y decides "me gusta" o "no me gusta", "me sugiere esto" o "me sugiere aquello". Y quien no tiene prejuicios no suele tener complejos (porque tampoco se prejuzga a sí mismo).
Así que como bloguero sin complejos, me lanzo lleno de inconsciencia a recomendar una sinfonía (nada más y nada menos) de Dvórak, la octava para ser más exactos, y en concreto el segundo movimiento (adagio). Sin duda que estaba inspirado este hombre cuando compuso el movimiento. Auténtica belleza sonora, pausada, sin urgencias, melodiosa y con una maravillosa capacidad de mecerte el alma y llegarte al corazón.
La pongo como es habitual en stream, pero por una vez y sin que sirva de precedente, doy la posibilidad de descargarla pulsando aquí.