Con frecuencia las versiones de canciones antiguas tan sólo buscan una efectividad rápida en las listas de ventas y en el bolsillo de los versioneadores. En el fondo todos ganan, ya que los autores del tema en cuestión cobran sus correspondientes royalties, y jovencitos imberbes ignorantes de la historia musical anterior a los últimos seis meses pueden creer que han descubierto algo nuevo (todo esto, desde luego, antes de que el MP3 e internet cambiaran las reglas del juego).
Sin embargo, hay ocasiones muy puntuales en que un grupo escoge un tema de entre la prehistoria musical, y consigue hacer algo radicalmente distinto, y superior.
Los casos son escasos, pero llamativos. Tal vez el más destacable es Tainted Love, obra maestra de Soft Cell versioneada (y ultrajada) en infinidad de ocasiones. Pero, de hecho, el tema no es suyo, el original es un osuro tema de northern soul que, cuando escuchamos, reconocemos de inmediato como de escaso valor, hasta el punto de que la versión de Soft Cell parece haber creado algo nuevo, y desde luego más atractivo.
No fue el único caso en que este grupo tomó prestado temas ajenos. Lo hizo también con un clásico de las Supremes, en este caso el tema original sí es brillante, pero la versión no queda por debajo.
Otro caso es el de los Comunards, que hicieron una versión francamente digna de un clásico entre clásicos del sonido Filadelfia, Don´t Leave Me This Way, que originalmente grabaran mis queridos Harold Melvin and the Bluenotes.
Y por último un caso excepcional. Nothing Compares to You es un temazo del gran Prince, cuya versión original grabara el grupo The Family. Una versión original francamente floja, y en la que nada hacía adivinar la grandeza del tema, que Sinead O’Connor desplegaría majestuosamente en 1990 con su brillante versión.
Los hermanos Neil y Tim Finn son viejos conocidos para los amantes del pop. Médula espinal de los recordados Crowded House, una vez disuelto el combo y tras algún LP en solitario de Neil, volvieron a trabajar juntos con un nombre muy imaginativo: Finn Brothers. En todos los LPs de Crowded House había dos o tres pequeñas joyas pop. En “Everyone is here” (2004), consiguen cerrar un LP redondo, un bocado a paladear por todo aquel que le guste el pop de guitarras (¿existe otro?) pero que sepa distinguir entre el auténtico pop y las babas blandengues que inundan las ondas hertzianas y la red.
Matthew Sweet es un joven americano, blanco, gordito, con cara de buen tipo, y al que le encantan los Beatles. Matthew lleva ya algunos años haciendo discos de pop. Pop guitarrero, alegre, resultón. Como he dicho antes, Matthew es un buen tipo, al que seguro que le encantan los comics de la Marvel.
En ocasiones escribe canciones redondas, que al sonar nos evocan sensaciones blancas, como cuando una luz irrumpe de repente un sótano abandonado, haciendo brillar las motas de polvo que flotan en el aire.
Sí, es cierto. En ocasiones la realidad, no sólo supera la ficción (eso es muy fácil); en ocasiones, supera el pensamiento, y sale al encuentro de nosotros directamente, tuteándonos.
Estaba hace pocos días elaborando mentalmente lo que iba a ser un post sobre uno de los mejores grupos de los 70 y 80, además de los reyes del pop party, The B-52's, cuando viví uno de esos momentos. Abrí uno de mis blogs de lectura habitual, y ¿qué leía? Que, dieciséis años después, los B-52's VUELVEN. Tras un final muy, muy triste en 1994 (realizando la banda sonora de The Flintstones, argh!), pensaba que lo único que podía ya era dejar constancia de mi admiración en un post, hablando de sus letras tontorronas pero inteligentes, de sus hipnóticas canciones, de las gloriosas voces de Kate y Cindy, de su actitud anti-popstar, de sus poses irónicas y desenfadadas... y pensaba colgar una hermosa canción, con letra propia de la era pre-internet:
Pero, entonces, encontré la portada de su nuevo disco. Y supe, al verla, cómo sonaría. Porque basta con verles en esa foto, con esa mirada, con su estilo de ropa de siempre, con esa actitud de cincuentones en forma que no pretenden engañar a nadie ni reinventarse. La actitud de quienes están seguros de lo que hacen, porque nunca se han tomado a sí mismos muy en serio, y por eso resultan más interesantes que tanto oráculo musical que anda por ahí suelto.
¿Cómo suena Funplex?. Lo mejor que se puede decir es que suena a ellos mismos. Y tal vez no haya dentro un Rock Lobster o un Private Idaho, pero suena bien, y suena a fiesta. Lo pueden oir en su página de Myspace. Y fíjense un poco en la letra. ¿Tonta? Seguro ¿Con ironía? También ¿Con cierto cinismo? Vuelvan a fijarse...
Marzo 2008 es definitivamente un gran momento pop: The B-52's han vuelto.
Pues sí, llevado por el sacro contexto de la celebración pascual me dio por escuchar el Aleluya (para los puristas será Halellujah) de Leonard Cohen. Y en la búsqueda de un vídeo de la canción descubrí que ese tema debe ser uno de los más versionados de la historia.
Si la interpretación del autor Leonard Cohen es muy buena, la verdad es que el malogrado Jeff Buckley acompañado solo de su guitarra hizo una maravilla Y el peculiar Rufus Wainwright demuestra su talento en una magnífica versión al piano. Pero eso no es todo amigos: pueden disfrutar de la versión de K.D. Lang, Allison Crowe, John Cale, Bon Jovi, y hasta un grupo de triunfitos (del American Idol) que cantan muy bien.
En fin, para todos los gustos. Y por cierto, que el Aleluya de Cohen la verdad es que de sacro tiene poco, si atendemos a su letra, pero es muy bonita. ¿o no?
Los grupos pop nacen, crecen y mueren (y en ocasiones hasta se reproducen). La mayoría sin pena ni gloria, sus componentes suelen abandonar pronto su sueños juveniles y empiezan a trabajar con su tío carnicero, o vuelven al puesto de botones que pensaron dejar atrás, o se convierten en eficientes ejecutivos con familia e hipoteca. Nada nuevo. Algunos sin embargo tienen su pequeño momento de esplendor, que inclusive puede ser grande y dejarles sus bolsillos repletos de billetes. Pero una cosa es la música y otra el dinero. The Killers es un grupo americano que suena como un grupo inglés. Creado en Las Vegas, tiene ya tres discos editados, y mucho mucho éxito, pero su inspiración ya ha desaparecido y son pasto del peor mainstream. Pero, sí, tuvieron su momento... boomp3.com
Cuando se pinta, la música aporta a menudo un ambiente involuntario al cuadro, una energía invisible que fluye desde el oído a nuestros dedos. En mi escuela de arte, todos llevaban su MP3: imaginaros en medio de una gris sala de clase, mientras todos esos mundos coloreados surgían sobre el papel. Intercambiábamos nuestros universos por llave USB: es así como una amiga me hizo conocer a Patty Griffin.
Nos perseguía hasta en su coche.
Hacíamos sonar determinadas canciones una y otra vez hasta
emborracharnos con ellas. Sé que pintando este croquis en un barco
finlandés, a la luz del sol nocturno, estaba escuchando Rowing Song. Y cuando lo miro, la oigo sobre el papel.
Porque todos los artes son gustativos, y nos nutren.
Dos (una) melodías elegíacas No
soy ni aficionado ni entendido en música clásica, aunque resulte tan
feo reconocerlo en estos tiempos de corrección política a ultranza y progresismos postizos.Pero hace unos meses tuve el privilegio de presenciar el concierto de presentación de la Orquesta de Cámara de España, una formación creada y liderada por mi buen amigo Vicente Cueva.Y en ese concierto me fascinó una de las obras del programa, las Dos Melodías Elegíacas del compositor noruego EdvardGrieg.Tras
pensarlo un poco, he decidido no comentar nada sobre esta obra porque
lo haría con la misma autoridad moral que si hablara de física cuántica
o de la cría de la babosa en Mozambique. Así que, simplemente les pongo el reproductor de una de ellas, para que prueben, y si les gusta, pidan más...
En los gloriosos años del Sonido Philadelphia, la ciudad fue tierra de promisión para músicos de todo el mundo, que acudieron a los estudios Sigma Sound por diversos motivos: en búsqueda de un nuevo empujón que revitalizara sus carreras, buscando experimentar nuevos sonidos (como turistas musicales en realidad), o decididos a sumergirse en el estilo y el espíritu de esa corriente del soul refinada como pocas.Uno de estos últimos fue David Bowie.Ecléctico e inquieto, en 1975 dio un giro a su carrera (uno de los muchos que haría durante los setenta), y se instaló en los estudios de PhiladelphiaInternationalRecords con los músicos de estudio de la casa (más un pequeño grupo de músicos traídos de Nueva York) dispuesto a hacer un disco bajo las coordenadas del PhillySoul (o como él lo llamara, PlasticSoul).
Nostalgia tecnochentera El cuarentón de mi hermano me sugirió postear sobre algunas vídeo-reliquias de la era tecno. Nada más alejado de mis intenciones, porque el pasado es pasado y más cuando sientes que algunas canciones nunca recuperarán el entorno y el aura que tuvieron para uno originalmente. No
obstante, y una vez repasadas las canciones, es de justicia reconocer
que alguna de ellas mantienen buena parte de su encanto y que, incluso,
han resistido el paso del tiempo mucho mejor que lo que lo harán
algunas de las supuestas "magnas obras" de la década actual. Así que, ahora que nadie me ve, les dejo estos vinculitos, pero no se lo digan a nadie...