Las especiales circunstancias de mi actual situación laboral me permiten trabajar mientras oigo música en mis audífonos. Y como no sólo de soul vive el hombre, decidí pasarme a MP3 varios de los CDs de música clásica que tengo por casa (fundamentalmente comprados por mi mujer), y ponerme a oírlos mientras trabajo frente a la pantalla de mi ordenador. Empezar a oír muestras de un género musical sin tener la más mínima idea de él tiene unas características especiales: no tienes noción del terreno que estás pisando; pero a la vez y precisamente por ello, no tienes apenas prejuicios, no juzgas a priori, sólo escuchas y decides "me gusta" o "no me gusta", "me sugiere esto" o "me sugiere aquello". Y quien no tiene prejuicios no suele tener complejos (porque tampoco se prejuzga a sí mismo).
Así que como bloguero sin complejos, me lanzo lleno de inconsciencia a recomendar una sinfonía (nada más y nada menos) de Dvórak, la octava para ser más exactos, y en concreto el segundo movimiento (adagio). Sin duda que estaba inspirado este hombre cuando compuso el movimiento. Auténtica belleza sonora, pausada, sin urgencias, melodiosa y con una maravillosa capacidad de mecerte el alma y llegarte al corazón.
La pongo como es habitual en stream, pero por una vez y sin que sirva de precedente, doy la posibilidad de descargarla pulsando aquí.
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"quien no tiene prejuicios no suele tener complejos (porque tampoco se prejuzga a sí mismo)"... fotris!, esto podría ser de Chesterton!