Trasteando por YouTube encontré esta grabación oculta de Marvin Gaye que no vería la luz hasta 1994, cuando fue incluida en una LP con sus grabaciones inéditas de la década de los sesenta.
Para los que disfrutamos con la portentosa garganta del sr. Gaye tal vez no nos descubra nada, aunque el ritmo del tema se las trae, y los rugidos que pega el bueno de Marvin nos demuestra una vez más que este cantante-maravilla podía con todo lo que se le ponía por delante.
Bueno, pues nos ha dejado con tan solo setenta años Nickolas Ashford. Hace muy poco hablaba de él y su esposa Valerie Simpson en un reciente post. Junto a ella formó un maravilloso equipo compositor que pergeñó algunas de las mejores canciones pop del siglo XX, siempre en el sello Motown.
No puedo imaginarme un mejor homenaje que este hermoso vídeo, donde repasan algunas de sus composiciones más célebres, y demuestran que, además, eran unos magníficos intérpretes.
Un día descubrí que las canciones, si las usas mucho, se gastan, como los libros o las fotos. Sí, creedme, se empiezan a arrugar, sus esquinas se doblan, pierden el color original, y empiezan a ser una sombre de lo que fueron… Eso me pasó con una canción de la que usé y abusé durante años, de tanto que me gustaba. Era una balada muy sencillita cantada por un grupo un tanto particular, DeBarge. La canción era “I like it”. Los componentes del grupo eran todos hermanos, y fueron uno de los muy escasos grupos con éxito de la Motown en los ochenta. Sus canciones eran de tono pop y más bien intrascendentes, pero esta balada les salió particularmente lograda. O eso creo. Porque finalmente, de tanto escucharla al final no me decía nada, y empecé a dudar de si era o no una gran canción, o una simple melodía que se había colgado de mis neuronas, la muy tunanta.
La historia de DeBarge es más bien terrible. La Motown hizo con ellos lo que al fin y al cabo había hecho veinte años antes con todos sus grupos, es decir, hacer y deshacer a su antojo, potenciar a unos componentes e ignorar a otros, en definitiva digitar sus carreras como si fueran simples figuritas de juguete. Pero ya no eran los sesenta, sino los ochenta, y además el grupo era familiar, con lo cual estaban jugando con una cosa mucho más seria. Su epílogo fue tremendo, con dos componentes cumpliendo condena en la carcel, otros hundidos en las drogas (uno falleció), otro abrazando el misticismo… realmente triste.
Y sin embargo unos de sus vocalistas, El DeBarge, logró volver a los escenarios y hasta volver a grabar en el 2010 con buenos resultados. Rebuscando en la red encontré una actuación en directo del mismo, de hace poco tiempo, donde volvía a cantar “I like it”. Y demostraba que es un magnífico vocalista, con una capacidad para los falsetes en vivo y un dominio de sus cuerdas vocales muy difícil de encontrar en el panorama actual, en el que escuchar a una estrella en auténtico directo suele ser algo decepcionante. El vídeo tiene una pésima calidad de sonido pero lo cuelgo porque pienso que vale la pena. Fijaros, al final de su interpretación, la expresión que por un momento muestra su rostro. Seré exagerado pero parece que está diciendo "ya estoy aquí de nuevo, no me rechacéis por favor".
Además, mira tú por donde, al escucharle, la canción ha recuperado parte de su color, se ha puesto tersa de nuevo y ya la vuelvo a mirar con cariño…
Pos-post: Bueno, qué pena, la Wikipedia dice al final de su entrada sobre El Debarge: "On Valentine's Day of 2011, DeBarge's record label announced that all appearances, including a tour dubbed "Intimacy" have been postponed and that DeBarge had checked himself into a rehabilitation center, having suffered a relapse. DeBarge did not attend the 2011 Grammy Awards ceremony."
Los señores de Google han agarrado una canción del último LP de The Arcade Fire, y aprovechando el inmenso banco de imágenes que atesoran en Google Maps y su Street View, han armado una cosilla divertida.
No he encontrado el film correspondiente a Valencia, mi ciudad natal, pero el ejemplo vale. Y sirve de paso para reivindicar a Arcade Fire, grupo cuyos anteriores LPs no me han entrado, pero que con "The Suburbs" me han dejado alucinado.
El sello Motown hizo historia en la música negra, con su apabullantes equipos de composición, sus impresionantes (y anónimos) músicos profesionales, y las estupendas voces de sus cantantes solistas y grupos. Todos conocemos a su aristocracia musical: Stevie Wonder, Marvin Gaye, Smokey Robinson, The Temptations, The Supremes, etc etc, la lista es extensísima.
Sin embargo al catálogo de Motown es aun más extenso y profundo: su producción musical fue de un volumen apabullante. Y dentro de ese catálogo se puede encontrar todo tipo de (sobre todo) grupos que tuvieron (aunque no siempre) su pequeño momento de gloria, que difícilmente habrían alcanzado si no hubieran tenido detrás la maquinaria de la discográfica de Detroit. Es la "otra" Motown. Uno de esos grupos, desaparecidos en los márgenes de la historia musical, fue The Elgins. Con una solista dotada de una hermosa y cálida voz, tuvieron dos hits, que vale la pena rescatar. Oídos ahora, en esta época de hypes y sobresaturación, suenan anticuados, pausados, extraños incluso. Pero a su vez nos retrotraen al mundo evocado por todas las canciones de la Motown (siempre intrascendentes y optimistas). Un mundo, más que falso, inexistente, donde todo es melodía, euforia, ingenuidad.
Tercer veranito que encaramos en este humilde pero intrascendente blog. Como sabéis la repetición es la base de las tradiciones, y las tradiciones ennoblecen las instituciones, y las instituciones esclerotizan la sociedad, y lo mejor es que acabe esta frase sin más y vuelva a empezar. Como decía, tercer veranito, y tercer post veraniego, en el que como siempre os ofrezco una canción bonita, un vídeo bonito y un libro boniiiiiito. Vamos allá Para empezar, todo un clásico del rock sureño (con un famosisimo solo de guitarra), con sabor a autopistas inhóspitas, polvorientos bares de carretera y sombreros tejanos sobre Harleys Davidson. Freebird, de los intraducibles Lynyrd Skynyrd.
Luego, un vídeo muy especial, un trío insólito, los grandes Diana Krall, George Benson y Erykah Badu recreando un estándar (Puedo darte cualquier cosa excepto amor).
¿Y el libro del verano? Pues uno de los últimos libros de cuentos de Borges, que sin alcanzar las cimas de tres décadas antes contiene un relato magnífico y que da título al volumen:
Blue eyes, blue eyes What’s the matter matter Blue eyes, blue eyes What’s the matter matter so blind, so blind What’s the matter, matter Blue eyes, blue eyes What’s the matter with you?