¿Por qué llamaban a James Brown el "padrino del soul", y se referían a él como una fuerza de la naturaleza en directo? Seguramente este vídeo lo explique. Para los que ya conocían a JB, les corroborará su opinión sobre él. Para los que sólo conocen a Prince, podrán comprobar de quién copió su personal estilo de baile. Para los que no conocen a ninguno de los dos, podrán disfrutar de un vendaval en el escenario, soul en estado puro.
Y quien lo quiera oir en una elegantísima versión con la gran Marva Whitney, aquí lo tiene.
Pos-post: El original es del semidesconocido Bobby Hebb.
Los ochenta fueron una década complicada para el soul. Los cada vez más patéticos coletazos de la música disco empañaban las ondas, las nuevas tendencias estaban revestidas en su imagen y sonido de la inevitable horterez ochentera, y el soul en su versión más pura (que diera maravillosos hitos en la década anterior), parecía, y de hecho estaba, desaparecido.
Pero (o tal vez por ello) vale la pena recordar una actuación en directo de 1987 en la que Prince supo reencontrar el soul, con un sonido eléctrico, coros auténticos, ritmo hipnótico, una voz sentida y desgarrada, y una letra… romántica, por decirlo de algún modo.
La Universal elimina sin piedad cualquier vídeo de este artista subido a YouTube o semejantes por lo que no puedo garantizar su futura accesibilidad.
Sí su calidad.
La
década de los 70 está repleta de auténticas joyas de la música negra,
cápsulas intemporales que supieron captar la esencia de un momento para
transformarlo en ideas y notas musicales que perduran a través de las
décadas. Ese legado es frecuentemente saqueado, manipulado y degenerado
para alimentar géneros bastardos como el dance, el teen pop
y otros. Afortunadamente, siguen existiendo grandes artistas que han
tomado como costumbre versionear estos clásicos setenteros con el
respeto y la prudente distancia necesarios, y sobre todo aportando su
estilo y su propia calidad como intérpretes. Alicia
Keys es una de estas brillantes “copionas”, que a lo largo de sus LPs
ha repartido versiones de alto nivel de clásicos de antaño. Dos de
ellas son traídas hoy a este su humilde blog: “Someday We'll All Be Free” es un clásico...
...leer más funk, prince, soul, versiones (20/07/2009) - 453 visitas - 8/10 puntos - 0 opinionesañadir comentario - Música Negra
Sinead O'Connor conquistó el olimpo musical (tanto a nivel comercial como artístico) con su majestuosa versión de un tema olvidado de Prince, Nothing Compares to You, que además supo acompañar con un precioso vídeo, basado tan sólo en un primer plano de su rostro, de perfecta simetría. Tras ello, decidió lanzarse voluntariamente a los infiernos, cuando se atrevió a criticar en público a Juan Pablo II. Seguramente lo hizo en un momento y lugar totalmente equivocados. No obstante, siempre me llamó la atención que a partir de entonces, el supuestamente progresista y liberado público rock juvenil le masacró en cada aparición pública. Hipocresía profunda, o tal vez es que los jovencitos imberbes tenían inoculados sin saberlo algunos dogmas de lo políticamente correcto. De una forma u otra, lo cierto es que la voz de Sinead es una de las más hermosas del panorama anterior, actual y futuro. Y cuando se juntó con The Edge (ya saben, el alma de U2) para hacer el tema de la banda sonora de una película (Captives), el resultado fue una pequeña gran joya pop, tanto por la canción en sí como por la sensibilidad que sabe poner su intérprete a la hora de jecutarla. Heroine, de Sinead O'Connor y The Edge.
Purple Rain es uno de los clásicos inmarchitables de la década de los ochenta. En vivo, Prince realizaba frecuentemente (realiza todavía) majestuosas versiones en las que desplegaba su apabullante dominio de la guitarra eléctrica. Ésta es una de las mejores, realizada en Nagoya (Japón)
Aunque tampoco incomoda actualizar este clásico con un poco del muslamen (perdón, sex-appeal) y la impresionante voz de Beyoncé.
El country está universalmente reputado (fuera de los USA) como uno de los estilos musicales más aburridos y ramplones que puedan existir. Sin embargo, es un secreto poco conocido que los compositores country han generado un amplio abanico de magníficas baladas, que por su calidad intrínseca han superado las barreras de su propio nicho original, siendo eso sí versioneadas y llevadas al éxito sin empacho por cantantes de otros estilos musicales más reconocidos.
En 1991, la siempre atinada Bonnie Rait grababa una hermosa balada en su LP "Luck of the Draw", I Can't Make You Love Me. La calidad de la composición, la voz ligeramente rasgada y reposada de esta interesante veterana, y la producción delicada y tenue, le reportaron un gran éxito y la rápida consideración como clásico musical. De ahí a las versiones no distaba mucho.
En 1997, el inefable Gorge Michael hacía su versión en sus grandes éxitos publicados aquel año. Justo es reconocer que, si bien es difícil destrozar tal composición, hizo una refinada y sensible versión, que le reportó un amplio éxito en UK.
Pero (oh, sorpresa) un año antes, el gran Prince ya había realizado su propia versión en su triple LP Emancipation (tal vez el más flojo de su carrera). Con su falsete característico y una lujuriosa producción marca de la casa, era uno de los mejores momentos de un triple LP fallido. De nuevo una versión alternativa del clásico original, fácilmente paladeable para los seguidores del enano mulato y para los que no lo son.
Las versiones han sido constantes desde entonces, y han revisado el clásico desde la gran Candy Duffer a algún que otro triunfito americano, pasando por más de un ilustre desconocido.
Un ejemplo más de que la calidad de una canción es totalmente independiente del estilo con el que naciera.
Con frecuencia las versiones de canciones antiguas tan sólo buscan una efectividad rápida en las listas de ventas y en el bolsillo de los versioneadores. En el fondo todos ganan, ya que los autores del tema en cuestión cobran sus correspondientes royalties, y jovencitos imberbes ignorantes de la historia musical anterior a los últimos seis meses pueden creer que han descubierto algo nuevo (todo esto, desde luego, antes de que el MP3 e internet cambiaran las reglas del juego). Sin embargo, hay ocasiones muy puntuales en que un grupo escoge un tema de entre la prehistoria musical, y consigue hacer algo radicalmente distinto, y superior. Los casos son escasos, pero llamativos. Tal vez el más destacable es Tainted Love, obra maestra de Soft Cell versioneada (y ultrajada) en infinidad de ocasiones. Pero, de hecho, el tema no es suyo, el original es un osuro tema de northern soul que, cuando escuchamos, reconocemos de inmediato como de escaso valor, hasta el punto de que la versión de Soft Cell parece haber creado algo nuevo, y desde luego más atractivo.
No fue la única vez en que este grupo tomó prestado temas ajenos. Lo hizo también con un clásico de las Supremes, en este caso el tema original sí es brillante, pero la versión no queda por debajo.
Otro caso es el de los Comunards, que hicieron una versión francamente digna de un clásico entre clásicos del sonido Filadelfia, Don´t Leave Me This Way, que originalmente grabaran mis queridos Harold Melvin and the Bluenotes.
Y por último una versión excepcional. Nothing Compares to You es un temazo del gran Prince, cuya versión original grabara el grupo The Family. Una ejecución francamente floja, y en la que nada hacía adivinar la grandeza del tema, que Sinead O’Connor desplegaría majestuosamente en 1990 con su brillante versión.
¿Conoces otros casos de versiones brillantes de originales aburridos? Cuéntanoslos, y los comentaremos en otros post sobre este tema...
No. La felicidad no está lejos. ¿Tienes alguien cerca que te hace daño? ¿La vida te supera por momentos? Piensa en algo más. Rebusca en tu interior. No tienes que volar entre las nubes, sino entre los recovecos de tu alma. Sonríe. Aunque estés triste, sonríe. ¿Hay una chica o un chico que te guste? Díselo. Aunque no te corresponda. Aunque se ría de tí. Tu díselo. ¿Tienes papel y lápices en tu casa? Dibuja árboles. Dibuja pájaros de colores en sus ramas. Dibuja niños y animales. No mires al cielo cuando andes. No mires al suelo. Mira en tu interior. El dolor existe. Pero tu alma también. Mira los ojos de la gente. Verás dulzura. Y crueldad. Y odio, y amor. Que nada de ello te importe. Abandona todo desde lo más profundo de tí. Pierde la mirada. Siente con ingenuidad. Olvída que eres todo un adulto. Y entonces tal vez lo empieces a sentir. Un pequeño murmullo. Una lejana flauta. Un triángulo de metal que cada vez resuena más cerca. Un carrusel multicolor que da vueltas incesantemente. Unas miradas sin ansia. Unos niños rubios, unas niñas morenas. Te miran. Sonríen. Les sonríes. Ya has llegado. Estás ahí. En tu felicidad interior.
Y tienes alquiler de por vida.
Estás en Paisley Park.
Agosto de 1.988. Aftershow en un pequeño club de Amsterdam. Un orgulloso artista negro comparte con un reducido grupo de acólitos sus dotes musicales en unos de esos conciertos exclusivos donde toca lo que le viene en gana, lo que de verdad le apetece. Comienza con una versión de un clásico entre clásicos del soul de la Motown, "JustmyImagination", de los queridos Temptations.
Aunque, para ser sinceros, es una versión que no llega a la suela del zapato al original: dónde en éste había lujosos y arrebatadores arreglos de cuerda y viento, en este tugurio sólo suena un órgano ramplón y demasiado omnipresente. La voz del artista, aunque famosa por su versatilidad, no se puede comparar a la elegante y dulce cadencia del sin parEddieKendricks, voz solista de TheTemptations. En definitiva, una versión más en un local perdido, un minúsculo capítulo del negocio de la música...
...Hasta que a los dos minutos y medio de comenzada la versión, el pequeño artista negro agarra su guitarra y, olvidándose del micrófono, comienza un sólo de cuatro minutos que queda para la historia.Una auténtica tormenta de riffs, quiebros sonoros, desafíos y hazañas, un remolino de sonido que muestra lo que se puede hacer con una guitarra eléctrica cuando se sabe conjugar habilidad técnica, sensibilidad y genio musical.
Ése pequeño artista negro es en verdad mulato, y se llamaba Prince.
Aquí está su sólo de guitarra.