Que una buena canción soporta versiones en cualquier estilo es algo bien conocido. Pero esto que he descubierto gracias a Emily reconozco que me ha dejado maravillado. La canción estandarte de cierto movimiento rock de Seattle (y no diré más), crooneada por un antiguo teen idol reconvertido a cantante de estándars. La versión sorprendentemente no sólo funciona (y muy bien), además me sirvió para comprobar que Paul Anka, a pesar de su avanzada edad, conserva el swing y un pedazo de voz que sinceramente nunca le habría supuesto.
Para quien no reconozca la canción, he puesto a continuación la original.
Sheryl Crow siempre me ha gustado. Hace un rock tradicional americano sanote y sin complicaciones, pero lleno de buenas canciones. La mejor de ellas es "If it makes you happy", que aunque tiene un gran vídeo, vale la pena revisarla en directo, donde podemos comprobar su magnífica voz.
Bueno, más de cuatrocientos post y todavía no hamos hablado de Bob Dylan? Pues no os preocupéis, que no lo vamos a hacer ahora. Tan sólo vamos a traer una rotunda canción de este señor, grabada hace treinta años pero que suena como si la hubiera compuesto ayer. Pertenece al LP del mismo nombre de 1979, producido por Jerry Wexler (el productor de Aretha Franklin), y donde colaboró un jovencito Mark Knopfler, alias "mano aburrida".
En los últimos post nos hemos puesto un poco trascendentales, y por otra parte no todo en la vida es música negra (no...?). Así que lo mejor será engrasar los oidos y las neuronas con puro rock, pura energía positiva. Esto que viene a continuación no necesita presentación.
No me ha dado tiempo a publicarlo. Mucha suerte donde quiera que estés ahora, y gracias por todo lo que nos diste en tus cuarenta y cinco años de carrera.
Los Cowboy Junkies llevan ya 24 años haciendo una música personalísima y para muchos (entre los que suscribo) refinada y magnética. La profunda y sugerente voz de su vocalista, Margo Timmins, la extraña forma pausada de muchas de sus composiciones y la refinada instrumentación crea piezas de extraña belleza, aun en las modalidades más rockeras, como en la hipnótica Common Disaster. Algunos de mis amigos que los escucharon los tildan de aburridos, otros de complicados. Personalmente me parecen accesibles y de un nivel musical muy por encima de la media general. Refugiados en su propia productora, renunciaron hace años a los grandes sellos musicales, apostando por hacer su propio camino alejado de cualquier divismo. La pequeña muestra que aportamos hoy en este humilde blog es no obstante una versión (hacen muchas, todas brillantes) de la magnífica Powderfinger, de Neil Young. Una gran canción y una más que sobresaliente versión.
Simple Minds fue un grupo proveniente del punk escocés, que tuvo su particular momento estelar con Dont’ you forget about me (hit mundial del que hoy nadie se acuerda, y que sería como en tantas otras ocasiones el comienzo de su decadencia musical).
Pero antes de ello, y en su anterior LP, fueron capaces de pergeñar todo un clásico pop: Waterfront, tema de excepcional grandeza sonora, (y de absurda letra por cierto) que, escuchado veinticinco años después, se constata que ha sabido resistir el paso del tiempo con dignidad, y hasta con garbo.
Y por cierto, que no era la única joya del magnífico LP "Sparkle in the Rain". Otra digna de recordar es Speed Your Love...