Verán ustedes, corría el año 1985. Parecía que aparte de U2 no había nada digno de llevarse a la boca en la rock music. En las ondas de la FM (porque aunque no lo crean, no existía internet), uno se aburria con los sobados éxitos de The Police, recién disueltos y cuyas interminables reediciones y grandes éxitos comenzaban ya. Pero entonces... entonces comenzó a sonar insistentemente (incluso en España), un bonito tema pop, The Whole of the Moon, hecho por unos muchachos llamados The Waterboys.
Recuerdo que a mi hermano le fascinaba el tema. A mí siempre me pareció (y me parece) demasiado azucarado, sin negarle su mérito. Pero ese tema tenía detrás un LP impresionante (una obra maestra para algunos) This is the Sea, que de principio a fin está lleno de piezas magistrales, definitivas. Empezando por mi preferida, un auténtico disparo llamado Don't bang the Drum (con esa guitarra in crescendo que rompe en el minuto 1:25 en un auténtico muro de guitarras), pasando por la icónica The Pan Within, continuando con la magnífica Spirit, en fin, el álbum es de los que no tienen desperdicio.
Y lo mejor es que los dos LPs anteriores, A Pagan Place y The Waterboys, no lo desmerecían en absoluto, con temas como A Church not made with hands o la apabullante A Girl Called Johnny.
La producción además ayudaba: los temas de The Waterboys parecían haber sido sido grabados en un viejo galpón o una nave industrial vacía, porque al escucharlos se tenía (se tiene) una impresión atmosférica (a falta de un término mejor), como si uno los tuviera tocando en vivo a unos veinte o treinta metros, y pudiera sentir la reverberación de su sonido en los muros.
Los Waterboys eran el presente y parecían llamados a ser el futuro del rock and roll. Pero entonces, y cuando nadie se lo esperaba, su líder y alma matter Mike Scott dio un giro a su música, y en su siguiente Lp (Fisherman's Blues) el folk comenzó a impregnar todas sus canciones, y donde antes había auténticos trallazos sónicos, ahora sonaban melodías aptas para ser oídas entre pinta y pinta en un pub irlandés.
Y no, no es que fueran malas canciones, en absoluto. Pero, en mi opinión, nada volvió a ser como antes.
Para terminar la breve reseña les dejo de propina, junto al streaming de rigor, el sueño de todo muchacho irlandés. Una fiestecita de la escuela, y de pronto, ¿quién aparece? El mismísimo Mike Scott bordadndo en acústico The Whole of the Moon.
A veces, cuando uno rastrea lleno de buena intención la versión original de un tema histórico, se encuentra de forma inesperada con algo... esto, ¿cómo decirlo?... inenarrable. Son esos casos en los que la versión original es... esto... ¿una payasada? Vamos a dejarlo así, aunque sea como simple hipótesis de trabajo.
I Put a Spell on You es uno de los mejores temas rock de la historia. También uno de los mejores temas soul de la historia. Y también de blues, porque es un tema inmortal. Mi versión preferida es una arrasadora hecha por los grandísimos Creedence Clearwater Revival. Aunque disfruto igualmente con la brillante recreación de Nina Simone.
Os voy a poner esas dos versiones precedidas de otra hecha por al autor original, Screamin' Jay Hawkins. Lo que nadie puede negarle a este showman es personalidad.
Los (muy escasos) seguidores de este blog saben que más de una vez hemos cogado creaciones de Prince. Como dijera Bowie, los ochenta fueron suyos, y sin duda es el artista negro más importante de los últimos treinta años. Pocos o ninguno han aunado genialidad compositiva, maestría total a la guitarra eléctrica, sentido del show y apabullante capacidad vocal como lo hizo él (y aun lo hace de vez en cuando, en el tiempo que le dejan sus actuales delirios).
Para el que suscribe este post, sin duda su mejor momento en directo fue del 87 al 90, con giras históricas en las que supo transmitir lo mejor de sus creaciones con estética y sonido difíciles de superar.
Una buena prueba de ello es esta muestra, tomada en la gira del 88, con ocasión del lanzamiento del album Lovesexy:
Y si alguien quiere ver otra canción clásica "bordada" en directo, pues aquí está.
Que una buena canción soporta versiones en cualquier estilo es algo bien conocido. Pero esto que he descubierto gracias a Emily reconozco que me ha dejado maravillado. La canción estandarte de cierto movimiento rock de Seattle (y no diré más), crooneada por un antiguo teen idol reconvertido a cantante de estándars. La versión sorprendentemente no sólo funciona (y muy bien), además me sirvió para comprobar que Paul Anka, a pesar de su avanzada edad, conserva el swing y un pedazo de voz que sinceramente nunca le habría supuesto.
Para quien no reconozca la canción, he puesto a continuación la original.
Sheryl Crow siempre me ha gustado. Hace un rock tradicional americano sanote y sin complicaciones, pero lleno de buenas canciones. La mejor de ellas es "If it makes you happy", que aunque tiene un gran vídeo, vale la pena revisarla en directo, donde podemos comprobar su magnífica voz.
Bueno, más de cuatrocientos post y todavía no hamos hablado de Bob Dylan? Pues no os preocupéis, que no lo vamos a hacer ahora. Tan sólo vamos a traer una rotunda canción de este señor, grabada hace treinta años pero que suena como si la hubiera compuesto ayer. Pertenece al LP del mismo nombre de 1979, producido por Jerry Wexler (el productor de Aretha Franklin), y donde colaboró un jovencito Mark Knopfler, alias "mano aburrida".