Tenía ya preparada una nueva entrega del gospel nuestro de cada miércoles, cuando un dato me ha hecho trastocar los planes. Gracias a la siempre magnífica Soul y Otros Alimentos del Alma, me enteré de que en el mes de enero Sam Cooke habría cumplido 80 años. Y claro, eso no lo podía pasar por alto. Aunque sólo fuera porque el señor Cooke poseía la voz más aterciopelada y emocionante del siglo XX. Aunque solo fuera porque antes de morir a la temprana edad de 33 años fue capaz de glorificar el gospel, reinventar el pop y anticipar el soul, todo ello él solito. Difícil elegir una canción de su apabullante catálogo para conmemorar el evento. Pero entonces lo ví claro: Debía colgar una canción de su etapa en los Soul Stirrers, es decir, cuando era jovencísimo y aun no había abandonado el seno de la iglesia (musicalmente hablando). Hay que apagar cualquier fuente de ruido, sentarse en la penumbra y escuchar su voz. Si no se te remueve algo adentro, es que no existes, y lo que llamas tu vida real es en verdad algo parecido al espejismo de Matrix.
En la última semana colgué algunas imágenes de cantantes clásicos del soul (más Dona Summer) en plena acción o posando. Eso me dio la idea de encadenar varias fotos con el mismo tema y poner una musiquilla soul de fondo, exactamente al estilo de miles de montajes semejantes que puedes encontrar en YouTube. Esos pequeños filmes siempre me han aparecido un poco tontos e insustanciales, pero bueno, de vez en cuando vale la pena intentar hacer cosas un poco simplonas, para relajar las neuronas y de paso comprobar si nos salen bien. Os dejo aquí el resultado.
Sealpuede presumir de una amplia trayectoria profesional. Se inició como cantante de un lejano hit de música electrónica de 1990. Ya por entonces sorprendía el timbre rasgado de su voz. Inició luego su carrera en solitario bajo la producción de Trevor Jones (el cerebro de Video Kills the Radio Star y creador de los Frankie Goes to Hollywood) obteniendo un éxito mundial con su "Crazy". Se mantuvo luego mal que bien en el panorama musical, con ayudas puntuales de la banda sonora de cierto chalado enmascarado, y algún que otro LP fracasado. Por eso, que a estas alturas lanzara un álbum de versiones de clásicos entre los clásicos del Rythm and Blues, y que se atreviera a llamarlo simplemente “Soul”, no podía dejar de sonar un tanto sospechoso. Y más, por mi parte, cuando la primera canción del LP y además su primer single es el clásico por excelencia de la música negra y seguramente la canción más versioneada en la historia del soul: nada más y nada menos que A Change is Gonna Come, del inmenso Sam Cooke. Pero… tenía que oír el álbum, porque desde luego la voz de Seal merecía ese margen. No voy a hacer reflexiones sesudas ni análisis profesionales: solo diré que “Soul” es contra lo que se podía esperar un respetuoso recorrido por la música negra del siglo XX, donde la producción se olvida de efectos hip-hoperos (no hay nada peor que intentar “modernizar” un clásico a base de caja de ritmos). y recupera (por fin) el sonido orquestal. Y su autor sabe no sólo mantener el tipo, sino que seguramente realiza, con su privilegiada garganta, algunas de las mejores versiones realizadas hasta la fecha, de canciones que (no lo olvidemos), por su estatus de estandars , lo ponen siempre muy difícil a los osados que se atreven con ellas. Si os gusta el soul, comprarlo en Amazon. O en ITunes. O pedirlo prestado. O buscadlo en la red.
Pos-post: Pero la joya, en mi opinión, de este álbum es la versión de una canción del sonido Filadelfia que es puro oro líquido, y que la foca sabe bordar.