Hoy toca recordar dos pequeños clásicos grabados en fechas muy cercanas por dos maestros que en cierta forma representan las dos caras musicales de los maravillosos años 70.
La primera corresponde al maravilloso vocalista Billy Paul. Una canción mucho menos conocida que cualquiera de sus grandes éxitos pero un modelo de sensibilidad, dulzura y saber hacer. Una melodía maestra de los genios del philadelphia sound Gamble y Huff, suntuosamente arreglada (como siempre) con un colchón evanescente de cuerdas, perfectos coros y la voz i-ni-gua-la-ble del señor Paul. Tal vez no entre tan fácil como Your Song pero si lográis limpiar un poco la mente de la basurilla del día antes de darle al play, os garantizo una escucha gozosa.
El segundo… el segundo es otro pequeño clásico de uno de los iconos de este blog, el genio Sly Stone (y cuanto más lo oigo más suelto sin duda alguna el calificativo). Es tiempo de vivir, y Sly Stone lo sabía mejor que nadie.
Ah, y en directo (como siempre) también lo bordaba.
Les voy a contar una cosa. Uno empieza a escribir un blog por los motivos que sea, pero siempre decidido a colgar distintos post sobre lo que a uno le gusta. Sin embargo, siempre está el pequeño prurito de obtener un número de visitas o comentarios mínimamente digno. Y eso a veces provoca que, sin darse cuenta, muchos bloggers empiecen a dejar a un lado algunos temas que, bueno, intuyen o creen intuir que sólo les interesará a ellos solos.
Yo creo que eso no tiene por qué ser así. Este post habla sobre una de mis pasiones musicales, y sobre un tema demoledor, un trallazo funk-soul-rock de hace cuarenta y dos años.
Cuando se empieza con un primer tema en un primer LP como éste, con un disparo de tal calibre, significa que se es grande. Muy grande . Y Sly Stone lo hizo en 1967, con su primer LP A Whole New Thing (perfecto título, porque efectivamente no se había escuchado antes nada parecido) y su primer tema, Underdog.
Sitúense por un momento. Navidades de 1968. USA. En el Billboard reina el sonido motown. Los Beatles siguen sacando sus hermosos discos de pop biempensante. Simon y Garfunkel ya han comenzado a arrasar con sus dulces melodías. Sinatra sigue en la cresta de la ola. Elvis todavía sigue siendo Elvis. Un norteamericano medio cualquiera, blanco, anglosajón y protestante, enciende desprevenido su televisor, dispuesto a relajarse un poco viendo el night show decano de la televisión estadounidense, el show de Ed Sullivan. Y entonces, de repente, se encuentra esto:
Allí se encontraba, dos años antes de que empezaran, todos los años setenta a nivel musical (y parte de los ochenta): El funk. El p-funk. Prince. El rock-soul. El deep funk. George Clinton. Todo. Sólo un genio arrasador como Sly Stone podía fusionar y anticipar toda una década musical, y además, sonar en directo como sonaba con su increíble banda (¿han oído alguien que suene así en una actuación televisiva?). Durante siete años Sly and the Family Stone no solo estuvo a la vanguardia de la música negra, sino que supieron prestar las ideas que luego desarrollarían otros en los siguientes quince años. Desde finales de los setenta, y hasta hoy, Sly vive colgado de las drogas, con frecuentes estancias en clínicas de desintoxicación, sin ni siquiera poder hacer un regreso o revival con fines económicos. Pero eso no quita grandeza a su aporte, y sobre todo, a sus increíbles canciones, de las que les dejo una pequeña muestra a continuación.
Pos-post: Las versiones de las creaciones de Sly Stone sido continuas, y más de uno le sonará la que suena en el vídeo, ya que se utilizó para la escena final del primer Shrek.