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Repensando La Solidaridad (II): La Codicia Como Motor De Avance


La competitividad de la sociedad capitalista en que vivimos, con frecuencia nos agobia, nos presiona, nos agota.
Sí es verdad. El capitalismo, el afán de lucro por encima de todo parece exprimir nuestras mentes hasta niveles difíciles de soportar. Sí, sí.  Pero. Pero… hoy tenemos automóviles porque el señor Daimler quería (y lo consiguió) hacerse rico. Iluminamos nuestras casas con bombillas eléctricas porque Thomas Alva Edison tenía como prioridad hacerse millonario (y vaya si lo consiguió). Tenemos al alcance cualquier lugar del mundo porque la McDonell Douglas y la Boeing han tenido siempre la manía de ganar mucho dinero año tras año. Hemos erradicado decenas de enfermedades y no morimos de un catarro porque las farmacéuticas ganan millones de euros, y se dedican a ello con ahínco.
Es el afán de lucro (y no el altruismo) lo que estimula desde hace tres siglos al ser humano a investigar, a promover el desarrollo tecnológico, a arriesgar ingentes sumas de dinero para hacer un avión más grande y más seguro, a desarrollar una medicina que acabe con los nuevos virus,  o desarrollar nuevas bombillas que consuman menos…  Sin ese afán de lucro capitalista aplicado al desarrollo tecnológico, es muy probable que hoy siguiéramos desplazándonos en carros de caballos y viviendo con una agricultura de subsistencia.…    Pero por otra parte...
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capitalismo, solidaridad
(26/09/2009) - 298 visitas - 0/10 puntos - 0 opiniones añadir comentario - Arte, cultura y subcultura



Repensando La Solidaridad (I): Militancia Chic
S. Bayona, S. Gonzalez
Carlos y Beatriz son dos jóvenes concienciados. Llevan tres años acudiendo a todas las anti-cumbres que se realizan de forma simultánea y en la misma ciudad que las reuniones periódicas del G-8. Todo sea por hacer algo para "mejorar el mundo". Pero para ello se desplazan frecuentemente en un Boeing 747 de Iberia. Estimable aparato que cada vez que despega consume el oxígeno que cabría en todo un estadio de futbol como el Santiago Bernabeu. Financian el viaje gracias a trabajos esporádicos desarrollados en empresas como McDonald’s, la gran reina de la comida basura y la obesidad. Y en su último viaje, a la anticumbre de Río, aprovecharon el viaje para quedarse diez días de turismo por la zona, curiosa manera de solidarizarse con los indígenas del Amazonas. Ser ecologista proactivo, ser solidario y querer cambiar al mundo es a veces difícil de llevar a cabo sin seguir siendo cliente y por tanto colaborador de las tan odiadas multinacionales… y sin renunciar a nuestras comodidades del mundo occidental, claro.

Pensar o creer  que una actitud social es de una "calidad" moral superior a la actitud personal es en verdad una impostura. Dicho de otra manera, la participación en iniciativas sociales de calado mundial (ONGs, anticumbres, partidos políticos, etc.) por desgracia sustituye muchas veces a las pequeñas decisiones cotidianas que tienen que ver con el entorno de influencia directa de cada uno. Todos lamentamos ver a gente suplicando por su subsistencia y la de sus hijos en la cola de la Casa de la Caridad, pero muy pocos de nosotros se plantea renunciar a su nueva pantalla de plasma líquido, o a ese vestido de Zara, o se desprende en estos lugares del dinero reservado para una tarde de cine.

¿Demagogia?. Eehhh...  no. Lo que defendemos es la superioridad moral de la acción de bajo nivel, de las decisiones cotidianas, frente a las imposturas sociales de gran calado que, aunque pueden llegar a servir para mucho (no lo negaremos), cumplen su primera función acallando nuestra conciencia e impidiendo que tomemos todos y cada uno de los días posturas activas como las expuestas. La militancia chic es otra manifestación de esto mismo: esa misma gente que "lucha por el mundo" en las anticumbres no se plantea las pequeñas consecuencias singulares que tienen sus grandes actos de viajar hasta el otro lado del mundo para participar en una manifestación. ¿De nuevo demagogia?  Humm… think about it.

salvador bayona, solidaridad
(20/09/2009) - 205 visitas - 0/10 puntos - 0 opiniones añadir comentario - Arte, cultura y subcultura



¿TIENE SENTIDO LA SOLIDARIDAD? (II): Solidaridad Evolutiva
S. Bayona
El ser humano es competitivo por naturaleza. Compite por su espacio vital, por donde se crían los mejores mamuts o se recogen las mejores bayas, para criar mejor a su prole y garantizar que sus genes sobrevivirán una generación más. Al mismo tiempo crea juguetes a su imagen y semejanza, que reproducen su visión del mundo, y como tales, las empresas tienden a actuar con esa voraz ansia predadora de sus congéneres.
El carácter gregario del ser humano, argumento que muchos esgrimen para justificar la solidaridad, es únicamente, desde el punto de vista de la psicología evolutiva (y ruego mil disculpas por la frasecita) un “postergamiento de la necesidad dominativa a favor de los beneficios de una supervivencia simbiótica”.
Es decir, se supedita la necesidad de control exclusivo de los recursos a la obtención de los beneficios que reporta la convivencia con otros seres humanos en términos de probabilidades de supervivencia: lo que se pierde por un lado se gana, aumentado, por otro, de manera que el balance es favorable a la sociedad gregaria.
Pero el instinto, la necesidad de dominación, no ha muerto, y aquí se hacen palpables ciertas variaciones sexuales. Veinte rudos hombres cavernícolas cazarán un mamut con menor probabilidad individual de ser aplastados que uno solo, pero si uno de ellos tuviera la capacidad de hacerlo con el mismo riesgo no cabe ninguna duda de que a los otros diecinueve les iban a dar bambú.
Puede buscarse una explicación evolutiva en términos de “guerras de esperma”: cuantos más machos existan...
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solidaridad
(07/09/2009) - 268 visitas - 9/10 puntos - 2 opiniones añadir comentario - Arte, cultura y subcultura



¿TIENE SENTIDO LA SOLIDARIDAD? (I)

Encumbrada como paradigma de espíritus elevados, señalada como arma de bendición masiva que puede romper el círculo vicioso de opresión-explotación-esclavitud, reseña y punta de lanza para cualquier campaña o declaración de intenciones internacional, tal vez ha llegado el momento de plantearse si tiene sentido desde un punto de vista práctico seguir caracterizando este concepto (solidaridad) como algo práctico en vez de cómo una declaración de intenciones bella pero inoperativa.
Salvo iniciativas aisladas de muy escaso alcance y carácter siempre particular, los flujos financieros, los presupuestos públicos, las relaciones internacionales, las pugnas laborales, siguen todos de forma estricta el principio de competitividad, la búsqueda constante de la ganancia sin límite y la defenestración del contrario, sin interés alguno en los daños colaterales. Siendo como son estas corrientes las que determinan la renta final disponible para cualquier proyecto, parece garantizado que no se destinarán nunca los fondos necesarios a fines sencillos  como acabar con el hambre o las pandemias del tercer mundo.
Hablaríamos entonces como conclusión de la necesidad de cambiar el modelo, pero no el modelo económico o social, sino el modelo mundial, es decir, "cómo está organizado el planeta". Y entonces (y discúlpenme la brutal simplificación), la pregunta es ¿por dónde empezar? ¿Tenemos algunos o todos nosotros juntos el poder para iniciar ese cambio? Y aun más importante, ¿Alguien sabe qué dirección tomar? ¿Cómo actuar?
Se podría tal vez empezar por nuestras propias vidas, pero… ¿realmente tenemos idea de cómo hacerlo? ¿Reciclando? ¿Comprando productos ecológicos? ¿Aportando a una ONG?

Tal vez seamos sin darnos cuenta como esas hormiguitas de laboratorio que viven un hormiguero de cristal previamente diseñado, y como ellas creemos que hacemos lo que queremos con nuestras despensas, nuestra sala de cría, nuestros habitáculos, cuando en realidad seguimos lo establecido por otros…  o no?

politica, solidaridad
(04/09/2009) - 242 visitas - 7/10 puntos - 0 opiniones añadir comentario - Arte, cultura y subcultura



Toda una Vida

Encontré en uno de mis blogs de lectura habitual este comentario sobre Vicente Ferrer, que me gustó. Ignoro el autor, pero lo copio tal cual:

Y murió el otro día Vicente Ferrer. Aquel que fue jesuita. Aquel que un día decidió predicar con el ejemplo. El que se hizo hombre, conoció mujer y aportó tres hijos a la especie humana.
 El que escogió una de las muchas zonas desfavorecidas del planeta. El que obró un milagro en vida y aportó esperanza a miles de personas. Un catalán con “seni” haciendo bueno el tópico bueno y no el malo de que “la pela es la pela”.
 Ese anciano que caminaba con porte de santo. Que irradiaba paz con su mirada y aportaba consuelo con sus palabras.
 Y te dicen, a la vez, que una de cada seis personas que habitan este planeta pasa hambre. Que eso son más de mil millones de seres humanos. Y escuchas con sonrojo que bastaría el 1% de lo que se gastan los gobiernos para salir de la crisis para erradicar el hambre del planeta.
 Pero esa sensación te dura un minuto. Porque vuelves a tu realidad cotidiana. Porque pones la tele, con decodificador o aun sin decodificador, y ves a toda esa panda de pretendientes de la fama, porque cantan o porque bailan, o porque conviven con una tribu africana, o porque les ajustan sus cuentas descerebradas. Y ves que todos tienen su dosis de lloro y de lamento, porque si no lloras no mamas y porque si lloras eres un mamón.
 Porque escuchas sus profundas y trascendentes conversaciones: “Es que el Richi ha ofendido mi EGO, porque dice que no he recogido MI trozo de cocina, y eso ME ha molestado mucho ya que además ha dicho que ya no quiere estar CONMIGO, y eso es demasiado PARA MI.
 El discurso del EGO, MI, ME, CONMIGO, PARA MI.
 Pero luego te montas en un autobús con un bebé de seis meses y ni Dios mueve su cotizado culo para cederte el sitio. Y ves a esa anciana que apenas se sostiene en equilibrio y esos chavales que comentan: “¿Dónde vas vieja, te has escapado del asilo? Habría que hacerles la eutanasia”
 Y a vosotros un trasplante de cerebro. O mejor aun, poneros un cerebro por primera vez. Panda de egoístas indocumentados.
 Que pague impuestos al 24% ese que solo tiene de cristiano el nombre, y se vea jaleado por esos mileuristas opositores al INEM.
 Así nos va en esta sociedad burbuja del todo para mí.
 Vicente Ferrer, si puedes hacer algo desde tu nueva casa, ganada con esfuerzo y no con hipotecas, no dudes en seguir ofreciéndonos esa GENEROSIDAD de la que tanto carecemos. Tu que no prestabas atención al PIB, al IPC, al ZEW o al IFO. Sino solo al “tanto tengo tanto te doy”.
 Más de mil millones de hambrientos. Más de quince mil millones de pelas por darle patadas a un balón. Por supuesto a crédito. Porque no aprendemos. Las comparaciones son odiosas.
Y muchos de nosotros también.

Para acabar, un extracto de una entrevista al fallecido:

- Ha dejado de ser sacerdote, pero cree en Dios
- No sólo creo, sino que lo tengo aquí al lado. Basta tener la convicción de que existe y que es bueno. Él sabe lo que yo quiero y estoy encantado con él. Claro que la realidad parece que lo desmienta
- ¿Por qué?
- El mundo es un caos, pasan cosas terribles y esto nos hace dudar. Pero la herencia del cristianismo es la acción por los demás.

"Basta tener la convicción de que existe y que es bueno"... eso es lo que tantos anhelamos. Un ideal.

 


solidaridad
(22/06/2009) - 278 visitas - 0/10 puntos - 0 opiniones añadir comentario - De todo un poco



No Más Publicidad Solidaria Por Favor

La sociedad en que vivimos está repleta de injusticias, aunque en promedio (qué peligro de  palabra), el nivel sea inferior al de cualquiera de los últimos treinta siglos.
Pero siendo como somos ciudadanos occidentales y miembros de la sociedad superdesarrollada, tenemos más que nunca un acceso diario, detallado  y extenso a los vericuetos de cada una de estas injusticias a través de todo tipo de medios, fundamentalmente la televisión e internet. Pero, y aquí viene la terrible contradicción, la oportunidad o capacidad que tenemos para modificar estas situaciones es tan reducida como siempre, y en algunos casos incluso menor.. La corrupción, la trata de blancas, la indigencia, la dependencia… Pocos son los medios que tenemos para (desde nuestra posición de ciudadanos de clase media), contribuir aunque sea sólo una miaja a luchar contra estas lacras sociales [alerta lugar común].  Atrevámonos a enumerarlos: nuestro voto a una u otra opción política (o a ninguna) cada cuatro años; Nuestro aporte económico a una fundación u ONG . La dedicación de parte de nuestro tiempo  a labores solidarias...   Bien, si todos hiciéramos alguna de estas cosas (la primera con un poco de raciocinio), seguramente algunas cosas podrían cambiar.
Pero hay otras que no.
Sencillamente, porque son esas otras cosas que tan sólo podrían remediarse mediante la actuación directa y decidida de esa entelequia que llamamos poderes públicos. Y esa actuación directa simplemente  no existe. Ahí tenemos la trata de blancas, el tráfico de drogas o las mafias para tráfico de inmigrantes, realidades cotidianas en cada municipio de España (sí, también en el tuyo), realizada por personajes y en lugares perfectamente conocidos por todos, pero permitida y usufructuada por los políticos y las fuerzas de seguridad, en especial si éstas son locales.
Por eso me gustaría que, por lo menos como postura moral, no aceptáramos con tanta alegría esa droga blanda para nuestras conciencias que son las campañas publicitarias solidarias.  Bien realizadas, creativas, brillantes incluso, son unas perfectas mitigadoras de cualquier sentimiento de culpa o de corresponsabilidad que pueda surgir en nuestras mentes burguesas, Pero, realmente creo que ninguna campaña contra la trata de blancas, contra la violencia de género o contra el abuso de menores por ejemplo sirva para nada de nada. La "conciencia social" no modifica la realidad. Nadie de entre los ejecutores de esas actividades va a dejar de realizarlas después de ver un spot.   Y el tema es más triste cuando las campañas las realizan directores de prestigio o actores famosos, de los de perfil “solidario” pero que nunca se mojarían donde realmente hay que mojarse. Pero su presencia es coartada moral perfecta para muchas conciencias, que por  el efecto de identificación, se sienten mejor al ver rostros famosos en su pantalla amiga.
 En fin. Ojalá todos esos millones gastados en inútiles pero artísticas campañas se dedicaran a algo práctico. Y ojalá nuestros políticos y fuerzas de seguridad dejaran de mamar de las ubres del delito. Pero ése es ya otro tema.

 


marketing, solidaridad
(05/05/2009) - 13263 visitas - 0/10 puntos - 2 opiniones añadir comentario - Arte, cultura y subcultura



Un Quijote en MALAWI

En esta época de altruismos postizos, de manipulación sistemática de los sentimientos y de perversión de conceptos tan profundos como el de la solidaridad, a veces me da por pensar que nos costaría encontrar los treinta y seis hombres justos cuya existencia pone como condición la tradición hebraica para que el mundo siga girando.

Pablo Conde es un compañero de trabajo. Pablo ha hecho lo que muchos soñamos pero muy pocos nos atrevemos. Ha renunciado a un puesto de trabajo con proyección en una gran compañía, se ha despedido de familia y amigos, y ha dado un año de su vida para sumergirse en un proyecto basado en la entrega completa a los demás.
Pablo se ha ido a Malawi por un año, a ocuparse de un hospital en una de esas zonas aisladas de todo y de todos.
Desde la profunda fe cristiana, que de hecho yo no tengo, pero creo que también desde una fe profunda en el ser humano.
Y está volcando sus experiencias en este blog, cuya lectura nos muestra que sí, que está encontrando lo que tal vez sin saberlo, estaba buscando...
Y seguro que regresa mucho más rico que cuando se fue.


malawi, solidaridad
(21/02/2008) - 544 visitas - 0/10 puntos - 0 opiniones añadir comentario - De todo un poco





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