Parece una norma no escrita. Todos los artistas de la llamada música popular (pop, rock y demás mezcolanzas), llegan a un momento en sus carreras en que comienzan a aspirar a hacer algo “clásico”, es decir, a crear una obra que conecte con los parámetros musicales vigentes en Europa en los siglos anteriores, o en los USA en el siglo anterior (que para eso tienen sólo dos siglos de historia).
Así, el particular Sting lanza un compendio de canciones de un compositor británico contemporaneo de William Shakespeare (Songs from the Labyrinth), consiguiendo de hecho un éxito comercial. El beatle Paul MCartney compone oratorios y otras piezas clásicas y gana premios especializados. Rod Stewart se lanza a destrozar el Great American Songbook intentando así prolongar como crooner de segunda su más que acabada carrera. Y por qué no, Madonna hizo el mayor ridículo de su larga trayectoria cuando intentó acercarse al jazz con la banda sonora de Dick Tracy.
¿Ansias de legitimación artística? ¿Maduración natural? ¿Osada jugada comercial, o hartazgo del pop? Cada caso es obviamente distinto.
Sin embargo, el caso de Queen Latifah es llamativo. Rapera de largo recorrido comercial, instalada cómodamente en el stablishment musical y televisivo norteamericano, su música nunca me atrajo lo más mínimo, más allá de sus poses de “chica hip hop”. Pero oh sorpresa, en el 2004 lanzó un LP con su nombre auténtico (Dana Owens), en el que repasaba una colección de standards tanto jazzísticos como del pop y blues, pero siempre con un tratamiento instrumental clásico. E, inesperadamente, nos encontramos con un resultado maravilloso: una voz apabullante, suntuosa instrumentación, sensibilidad a raudales. El LP entero es una de las mejores cosas que he escuchado en muchos años. Quién lo iba a decir. Yo no, desde luego. Pero qué bueno es poder sorprenderse de vez en cuando.
PS: Conocí el disco de QL a través de Musicación, en mi opinión el mejor blog para descubrir músicas nuevas que hay en la red. Y además en este caso os podéis descargar el LP.
Creo que ya va siendo necesario retomar las buenas costumbres setenteras de este blog, y alejarnos un tantico del clasicismo ortodoxo, no vaya a ser que se nos olvide todo lo demás. Y la mejor manera de hacerlo es con un soulman como pocos, aún en activo y cuyas supremas capacidades vocales siempre me han traspasado. Me refiero cómo no al insigne, al maravilloso Al Green (reverendo Green desde hace unos años), cuya grandeza musical se merece por lo menos dos homenajes en este pequeño blog: un audio con una de sus más logradas canciones (mil veces versioneada), y un vídeo donde se le puede ver (aunque con imagen un poco hortera, muy de los setenta) en pleno esplendor vocal. Espero que lo disfruten tanto como yo.
Sería inexacto decir de Willie West que es un semidesconocido soulman. De hecho, es un completo desconocido. Baste decir que ni siquiera se encuentran referencias de él en la Wikipedia.
Pero tiene en su haber magníficas canciones, alguna de ellas tan hipnótica y epatante como este "I sleep with the Blues", que al que suscribe le parece una auténtica 'joya perdida', a escuchar con los ojos cerrados , sentado en un sillón de cuero viejo y con un vaso de bourbon en la mano.
Tras varios interesantes LPs con sus Vandellas, Martha Reeves se estrenaba en solitario en 1974 con un LP de su mismo nombre, que incluía esta rotunda versión de un tema de oro de Van Morrison, Noches Salvajes. Treinta y cinco años después, el tema sigue enganchando.
Spike Lee siempre ha tenido un gusto exquisito para las bandas sonoras de sus películas. En "Love & Basketball", estimable película de los noventa, incluyó una hermosa balada de Meshell Ndegeocello, cantante bisexual, cuyo resto de obra me parece poco atractiva, pero que realmente lo bordó en esta preciosa canción.
Tras una intensa búsqueda por la web he logrado dar con el original de este clásico soul, una pequeña gran joya de 1983 cantada por un tal Jay Blackfoot. Letra sensiblona, ajustada producción clásica con sabor a madera noble y magnífica voz, la canción ideal para escuchar en determinados momentos.
¿Por qué llamaban a James Brown el "padrino del soul", y se referían a él como una fuerza de la naturaleza en directo? Seguramente este vídeo lo explique. Para los que ya conocían a JB, les corroborará su opinión sobre él. Para los que sólo conocen a Prince, podrán comprobar de quién copió su personal estilo de baile. Para los que no conocen a ninguno de los dos, podrán disfrutar de un vendaval en el escenario, soul en estado puro.
Y quien lo quiera oir en una elegantísima versión con la gran Marva Whitney, aquí lo tiene.
Pos-post: El original es del semidesconocido Bobby Hebb.
En ocasiones una gran canción tarda décadas en encontrar su intérprete ideal, aquel que saca de la misma toda su (oculta) grandeza. Un caso claro es "A Song For You", preciosa balada escrita en 1970 por un tal Leon Rusell, que oída en su limitada voz es poco más que una agradable cancioncilla. Pocos años más tarde el gran Donny Hathaway la versioneó, y aunque su copia no alcanzó los charts, quedó como la versión más conocida de esta canción. Su profunda voz y sensibilidad así lo merecían:
Y sin embargo, hubo que esperar a 1993 para que uno de los más grandes, Mr. Ray Charles, decidiera hacer la que creo que es la versión definitiva. Con más de sesenta años, simplemente, la bordó.
Pero aquí no acaba el post, porque, una vez más, la vergüenza y el oprobio llegan a este blog. Habituados a buscar y rebuscar pequeñas joyas de la música negra, no era de esperar que nos atreviéramos a cometer la osadía y vergüenza de colgar en él un vídeo de Operación Triunfo, tétrico vivero de golems musicales predestinados al canal Disney, Salsa Rosa o a ser representantes de la más rancia España musical cañí (y olé). Pero al césar lo que es del césar. Y este muchacho, hay que reconocerlo, hizo una versión impresionante: