Hay cantantes que tras conseguir tocar la gloria con las manos, logran mantenerse en un (aunque parezca contradictorio) destacado segundo plano dentro del panorama musico-comercial. Betty Wright es seguramente una de ellas.
Soulwoman forjada en los años 60, alcanzó el éxito y el reconocimiento en los años 70 (Grammy incluido), destacando un magnífico LP (I Love the Way You Love), en el que se incluía lo que sería un clásico soul para la historia, Clean Up Woman. Su riff de guitarra rítmico y saltarín, más la hermosa voz de Betty justifican su status.
Y en los años ochenta, esa terrible década para la música negra en la que primó la imagen y el márketing sobre sobre la voz y el talento, supo mantenerse con dignidad artística e incluso obtener algún que otro superventas sin caer en el pop-chicle facilón en el que se hundieron muchas colegas suyas. (Alguien pensará, ¿pero no fue en los ochenta cuando un negro vendió cuarenta millones de discos? Sí, pero lo que ese negro empezó a hacer a continuación fue blanquearse hasta parecerse al hombre elefante). Y puede resultar curioso hacer un ejercicio de comparación entre la portada del disco mencionado antes de Betty Wright, y, por ejemplo, la portada del ultimo single de Janet jackson, diva soul donde las haya.
El primero es una portada cutre de los setenta, foto desenfocada y muy poco favorecedora, color rojo chillón... pero que aun así transmite por la expresión del rostro de la señora Wright.
El segundo (la Jackson), treinta y cinco años después, es técnicamente perfecto, brillante, impactante, sí... Pero ¿qué transmite...? En mi opinión, una carga sexual evidente (lo cual me encanta), pero pasada por múltiples tamices, procesada, ajustada, aligerada, condensada... vaciada al fin y al cabo (puestos a hablar de portadas sexys, comparar con ésta otra). La portada de Janet Jackson es un maravilloso envoltorio, pero que no transmite nada... Y si dejamos las portadas a un lado y pasamos a comparar el contenido de los LPs, las conclusiones, ay, son inevitablemente las mismas...
Pos-post: Actualmente Betty Wright sigue en activo, y de hecho es la descubridora de la pujante Joss Stone.
Ruthie Foster no tiene el cuerpo de Rihanna. Ni la voz y el glamour de Beyoncé Knowles. Ni la fama y el divismo de Janet Jackson. Difícilmente vaya a ganar un Grammy, o vender millones de discos. Pero Ruthie Foster canta soul, o country traspasado de soul (que es casi lo mismo). Y lo hace con sencillez y cercanía, sin aspavientos, sin coreografías espectaculares ni una hora de maquillaje previo a cada aparición pública. Sin escotes atractivos ni parrafadas de rap entre cada estribillo. Ella sólo canta. Y sin nada de lo mencionado antes, consigue en muchas canciones reconciliarnos con la música, y hacernos volver a creer que es algo más que brillantes producciones o singles adictivos, que es algo más que dinero, productores estrella y Billboard.
Tal vez sea un tópico a estas alturas hablar de Aretha Franklin. Pero leí hace poco en algún lugar que se cumplen 40 años del LP que la catapultó a su trono, ("Lady Soul", 1968), y no pude evitar pensar en la frase que titula este post. Porque sí, Aretha es una reina en el exilio.
Lo fue todo, el alfa y omega del soul, la voz más vibrante y emotiva de la música negra, pero lleva ya treinta años sin hacer un disco soul.Su carrera fue esplendorosa desde la segunda mitad de los sesenta y durante buena parte de los setenta, con un manojo de clásicos inigualables por composición, instrumentación y, por encima de todo , por su inimitable estilo de cantar desde lo más profundo de su alma. Sparkle fue su último disco que hacía honor al género. Producido por el gran Curtis Mayfield, tenía pequeñas grandes joyas como ésta. Luego, a partir de ese momento, la mediocridad. Discos insustanciales, uno tras otro, embebidos del mainstream más insulso, perdidos en el pop absurdo y en composiciones que quieren sonar a soul. Tal vez sería difícil para ella hacer en el 2008 lo que hacía en los sesenta.
O tal vez no. Bastaría una composición simple y directa. Un bajo que marque el ritmo. Un piano sin florituras. Unos vientos omnipresentes. Y su voz haría el resto, es decir, poner el alma. Es decir, todo.
Mientras que eso no llegue (y ya le queda poco tiempo para hacerlo), sus admiradores seguiremos esperando a que la reina Aretha vuelva a casa.
Stevie Wonder tiene ya 57 años. Tal vez, sí, ya ha pasado su mejor momento musical, y sus discos no tienen la repercusión ni el nivel artístico de antes.
Pero, si hubiese que elegir las diez mejores canciones de la década de los setenta, tres o cuatro serían posíblemente de este precoz genio. Es difícil olvidar que, él, y no otro, supo experimentar sin ningún tipo de temor, abrir nuevas rutas musicales y crear una obra de una envergadura envidiable. Y a poco que rebusquemos entre su insigne discografía, podemos encontrar joyas inmarchitables como ésta:
En el 2005 editó su último disco, "A Time to Love" , que mejora el nivel de los tres últimos, y, sin ser una obra maestra, guarda más de una perla. Ya tan sólo en el single, "So What The Fuss", con sus amigos Prince y B.B. King a las guitarras, (más unas poderosas En Vogueen los coros) nos recuerda lo que es de verdad una canción, dejando en el rincón más oscuro tanta panoplia estúpida y blandengue que impera en la música negra actual.
Aún en sus horas bajas, loor y respeto a un genio de la música.
En 1999 una parada cardíaca alejó de este mundo a Curtis Mayfield . Su última década no fue fácil, ya que un accidente durante una actuación en directo (le cayó encima una torre de luz), le dejó cuadrapléjico en 1990, aunque no dejara de trabajar por ello. Con él se iba un creador fundamental, un brillante y profundo compositor, productor y vocalista que regó de éxitos cuatro décadas de la música negra. Podría ahora hablar de su compromiso social y político, de su papel en el nacimiento del chicago soul, etc, pero no tendría mucho sentido hacerlo, salvo hacer un post bien documentado y demostrar que sé buscar y recopilar información en la red. Tal vez sea mejor señalar que. durante su etapa en los 60 con The Impressions, fue el creador de algunos de los clásicos más inmarchitables del siglo XX, que tienen (como ya he señalado en algún otro post) la virtud de hacer que, quien los oye por primera vez, sienta que ya conoce esa canción, y no porque le recuerde a otra, sino porque se aproxima a los parámetros áureos de cualquier obra clásica. Y sus canciones, de tan versioneadas, han difuminado la figura de su creador. Porque sí, People Get Ready es obra suya, no de Rod Stewart, ni de Alicia Keys, ni de cualquier otro soplagaitas que se haya atrevido a versionearla.
Y sí, It's allright también es obra suya, así como un largo ramillete de hermosas e inolvidables canciones. Y cuando hace unos años llegó el infaltable "Tribute to...", como cante quien cante sus temas es imposible destrozarlos (y como la selección de artistas no fue tan horripilante como es habitual en estos proyectos), resultó finalmente uno de los discos de homenaje más recomendables que he oído, cuya descarga recomiendo (ahora que se puede decir sin temor gracias a ese querido canon digital que todos pagamos). Y en ese disco, un tal Bruce Springsteen borda un temazo como Gipsy Woman, de forma que he decidido colgar la versión, a la espera de que disfrute cierta guanaconauta que anda por ahí...
Hagámoslo otra vez No nos pongamos tan serios. Relajémonos. Disfrutemos un poco. Seguro que con el viejo Curtis y los Staple Singers no será tan difícil. Y si, al acabar, tienes ganas de más, no hay problema.
No. La felicidad no está lejos. ¿Tienes alguien cerca que te hace daño? ¿La vida te supera por momentos? Piensa en algo más. Rebusca en tu interior. No tienes que volar entre las nubes, sino entre los recovecos de tu alma. Sonríe. Aunque estés triste, sonríe. ¿Hay una chica o un chico que te guste? Díselo. Aunque no te corresponda. Aunque se ría de tí. Tu díselo. ¿Tienes papel y lápices en tu casa? Dibuja árboles. Dibuja pájaros de colores en sus ramas. Dibuja niños y animales. No mires al cielo cuando andes. No mires al suelo. Mira en tu interior. El dolor existe. Pero tu alma también. Mira los ojos de la gente. Verás dulzura. Y crueldad. Y odio, y amor. Que nada de ello te importe. Abandona todo desde lo más profundo de tí. Pierde la mirada. Siente con ingenuidad. Olvída que eres todo un adulto. Y entonces tal vez lo empieces a sentir. Un pequeño murmullo. Una lejana flauta. Un triángulo de metal que cada vez resuena más cerca. Un carrusel multicolor que da vueltas incesantemente. Unas miradas sin ansia. Unos niños rubios, unas niñas morenas. Te miran. Sonríen. Les sonríes. Ya has llegado. Estás ahí. En tu felicidad interior.
Y tienes alquiler de por vida.
Estás en Paisley Park.
Doblemente mestizo (hijo de caribeña y portorriqueño), Maxwell se colocó con tres álbumes en la cumbre del neosoul, para a continuacion desaparecer de forma repentina y absoluta. Dueño de una hermosa y versátil voz, lanzó su primer LP en 1996 (dos años después de ser grabado, su discográfica no tenía fe en el producto!). Le seguirían dos más, Embrya (1998) y Now (2001). Con ellos convencería a la crítica hasta el punto de empezar a hablar de él como "sucersor de Marvin Gaye", un título tan halagador como peligroso. El cadencioso ritmo de sus canciones, el ambiente atmosférico y cool de muchas de ellas le distinguían claramente de otros colegas, mostrando algo cada vez más preciado por escaso en la música actual; personalidad propia. Además, en directo mostraba solvencia vocal y un eficiente dominio del escenario. Y cuando estaba en pleno ascenso al olimpo de la música negra, y el éxito comercial le empezaba a acompañar a lo grande, llega la nada; no más discos, no más pistas, Maxwell literalmente desaparece. Durante siete años no se sabe nada de él. ¿Drogas? ¿Iluminación mística?. Cuando todo indica que era ya historia, su página de myspace nos dice que vuelve, nada menos que con una trilogía planificada para los próximos tres años, y nos anticipa un nuevo single que nos hace sentir que sigue siendo el mismo, y por ello sigue siendo distinto... Bienvenido de nuevo.
Pos-post: Su mejor canción hasta la fecha es "This Woman's Work", curiosamente una versión de un tema de Kate Bush, cancioncilla a priori intranscendente del que obtiene una magnífica balada soul.
Todos conocemos la trayectoria de Tina Turner. Soulwoman vibrante, mito del rock, pasó (como tantas otras) al más profundo de los olvidos a mediados de los setenta, hasta que (como sólo algunas), resucitó comercialmente hablando en 1984 con “What love’s got to do with it”, que la convirtió en estrella pop. Y con ese cambio de estatus, se acabaron los rugidos soul, la rabia, la potencia. Para escalar los charts se necesitaban intrascendentes (cuando no insulsas) cancioncillas de estribillos siempre parecidos, siempre aburridos. That’s business, friend.. Tina Turner se hizo así rica, y desde luego que se merecía eso y más, dado cómo la había tratado durante décadas el canalla de Ike.
No obstante, en sus giras, cuando bajaba el ruedo y cantaba en directo, se podía descubrir a la misma cantante que en los años 60 había incendiado las audiencias con su voz y sus actitudes orgullosas. Y, en ocasiones cuando sobre el escenario se decidía a recuperar el legado del soul y cantar clásicos como “A Change is Gonna Come” (hey, cuarta versión de este tema en el blog!), se podía adivinar en su garganta todo lo sufrido, todo lo sentido, y disfrutar de una voz francamente inapelable. Y por ello lo cuelgo en este post:
Pos-post: Ike Turner murió hace muy poco. Y como se dice en un gran blog, siempre nos quedarán las Ikettes