A todos los que nos gusta la música (música, eh?, no Bisbal, ni Alejandro Sanz, ni siquiera Marlango) nos resulta evidente que las canciones (las buenas, quiero decir), nos muestran cómo sus autores (o sus intérpretes, según) veían el mundo en el momento de crearlas o interpretarlas. De forma que al oírlas, podemos en cierta forma compartir en tiempo real la visión personal que de la realidad (o de una parte de ésta) tenía su autor.
Hoy voy a poner dos ejemplos que me parecen perfectos (al fin y al cabo una excusa más para colgar canciones de soul)
Sólo alguien con una visión positiva de la vida, una fe inquebrantable en la bondad del alma y un mundo interior donde la fe (en sentido amplio) ocupa un lugar preponderante (aparte de ser un genio musical claro), puede hacer una canción tan maravillosamente optimista, brillante e inolvidable como ésta.
Por otra parte, tal vez es necesario haber sido madre a los quince años, y haber dado algunos tumbos por la vida, para poder explicar ese viejo dicho de que “a las chicas nos gustan los chicos malos” sin caer en tópicos o blandenguerías sino todo lo contrario, hacer una obra maestra en forma de canción. La verdad es que decir “eres un mentiroso, un sucio tramposo, no eres bueno para mí, pero qué quieres, nadie me ha hecho sentir como tú”, puede resultar algo terrible, salvo que se cante como esta mujer lo hacía.
Sólo un genio podía crear una canción como ésta, hace ya 34 años. El streaming es lento de carga, pero vale la pena ponerlo en pause dos minutos y luego reproducirlo.
Stevie Wonder tiene ya 57 años. Tal vez, sí, ya ha pasado su mejor momento musical, y sus discos no tienen la repercusión ni el nivel artístico de antes.
Pero, si hubiese que elegir las diez mejores canciones de la década de los setenta, tres o cuatro serían posíblemente de este precoz genio. Es difícil olvidar que, él, y no otro, supo experimentar sin ningún tipo de temor, abrir nuevas rutas musicales y crear una obra de una envergadura envidiable. Y a poco que rebusquemos entre su insigne discografía, podemos encontrar joyas inmarchitables como ésta:
En el 2005 editó su último disco, "A Time to Love" , que mejora el nivel de los tres últimos, y, sin ser una obra maestra, guarda más de una perla. Ya tan sólo en el single, "So What The Fuss", con sus amigos Prince y B.B. King a las guitarras, (más unas poderosas En Vogueen los coros) nos recuerda lo que es de verdad una canción, dejando en el rincón más oscuro tanta panoplia estúpida y blandengue que impera en la música negra actual.
Aún en sus horas bajas, loor y respeto a un genio de la música.