Tenemos habitualmente dos fuentes claramente identificadas para poder "ver" la cara del delito: las producciones americanas, en las que los parámetros aplicados son tan inamovibles como alejados están de la realidad, y los noticieros de televisión e internet, donde de manera fugaz podemos entrever el rostro de adolescentes asesinos, canallas protofascistas, etc...
Sin embargo el delito tiene muchas caras, cotidianas y cercanas, más aún en los casos de pequeños delitos, ese filo entre ley y no-ley que tanta gente transita y ha transitado de manera normal y corriente. Por ello es interesante, por lo menos para mí (y no creo que sea morbo, I hope), este slide con los rostros de delincuentes y borrachos detenidos de 1930 a 1960 en el estado de Pennsylvania. Podéis clickear la imagen, el archivo es "digerible".