Érase una vez un boxeador aficionado al que la todopoderosa CBS le diera inesperadamente la oportunidad de debutar a lo grande en el mundo de la música. Y vaya si la aprovechó. Eran los años ochenta, y su primer LP arrasó en el mundo entero. Catorce millones de copias vendidas, el tercer debut más potente de la historia de la música. Terence Trent D'Arby se convirtió en una megaestrella y en la gran esperanza del soul.
Luego vino el segundo LP, ese gran reto para todo debutante de éxito. Apostó por la creatividad personal, no sujeta al esquema de hits precocinados. Y perdió, entre declaraciones tales como que Marvin Gaye le inspiraba sus canciones mientras dormía (¡!). Su tercer LP ya apenas tuvo repercusión. Luego se cortó las trenzas, se tiñó de rubio y siguió sacando álbumes ante la indiferencia general. El último paso fue una crisis espiritual y el cambio de nombre a Sananda Maitreya (¡¡!!).
Y sin embargo... sin embargo sigue haciendo buenas canciones, en algunos casos grandes canciones.
Y sigue teniendo una garganta prodigiosa, una de las mejores de las últimas décadas, superdotada para el soul. Y que en directo despliega todo su poderío (a pesar de los problemas con el micro):